
Siete juegos sobre la exploración y la comprensión de mundos alienígenas

Todos lo hemos hecho. Todos hemos recorrido un planeta alienígena pisoteando su superficie y dejando una violenta huella sobre el entorno (y sus habitantes). A veces, los videojuegos nos piden que hagamos pedazos cualquier cosa que obstaculice nuestro camino y que solo paremos para elaborar objetos a partir de plantas, minerales y órganos internos.
Pero no todos los mundos extraterrestres de los juegos están diseñados para arramblar con el botín. Algunos quieren que aprendamos los entresijos de sus ecosistemas, sigamos sus reglas y lleguemos a comprender la flora y la fauna nativas. A continuación, comentamos siete de nuestras tierras alienígenas favoritas que podéis explorar, descubrir y, en última instancia, comprender.

Ultros
Sin duda, Ultros empieza de forma violenta. Uno de los primeros objetos que conseguimos en este metroidvania con bucle temporal es una espada para despejar el camino. Pero mientras recorremos su asombroso mundo, hermosamente renderizado en tonalidades psicodélicas, aprenderemos cuándo contenernos. Las criaturas que parecen ir a por nosotros solo tienen hambre, y quedan igual de satisfechas si comen semillas o fruta. Desarrollaremos nuevas rutas plantando semillas, por lo que acabaremos reconociendo los indicadores que denotan cuál es el mejor entorno para la flora alienígena, desde grandes árboles frutales hasta parras trepadoras.
Ultros recompensa el conocimiento acumulado, especialmente con un sistema que reparte mejoras y aumenta habilidades dependiendo de la comida que consumamos. A través de la repetición y de los cambios graduales en el entorno, internalizaremos las necesidades y los secretos del mundo, descubriendo poco a poco que la "mejor" manera de seguir adelante no siempre es la más obvia.

The Eternal Cylinder
The Eternal Cylinder también consiste en comer hasta alcanzar la victoria, pero no como un forastero. Las criaturas que controlamos, los trebhum, no son los únicos habitantes de este planeta amenazado, pues son pequeños retacos bípedos a merced de otras bestias mucho más grandes (y extrañas). La ventaja de los trebhum es su capacidad para mutar, con la que rápidamente alteran sus cuerpos según lo que ingieran. Una planta les permite emitir berridos altísimos por sus trompas para asustar a los depredadores, mientras que otra altera sus cuerpos para que lentamente extraigan valiosa agua de cualquier material almacenado.
Pero ni siquiera estas ventajas garantizan la supervivencia. Los trebhum viajan en pequeñas manadas porque es fácil que los depredadores se los coman, como uno que parece una roca del color de la carne hasta que nos acercamos lo suficiente y abre su enorme boca. Puede que el paisaje extraterrestre de The Eternal Cylinder sea placenteramente raro y fantasioso, pero está claro que eso no lo hace menos peligroso.

Rain World
Los páramos de Rain World no son más acogedores para nuestra criaturita escogida, el gato-babosa. Mientras nos escabullimos entre ruinas industriales para evitar a los depredadores, tendremos que buscar la comida suficiente para poder hibernar cómodamente durante los letales periodos de lluvia implacable. Rain World parece cobrar vida de una forma inusual. Sus criaturas no están fijadas a salas específicas para servir como obstáculos, sino que vagan por el mundo igual que nosotros, buscando su propia comida. Como muchos de los juegos de esta lista, Rain World gira en torno a experimentar para conocer mejor un lugar misterioso: qué podemos comer, qué áreas están conectadas, si podemos pasar sin que nos vean esos dos lagartos furiosos que se están peleando y qué son esos tentáculos rojos erizados que hay en un poste.

JETT: The Far Shore
No hay muchos juegos que nos hagan sentir tan pequeños como JETT: The Far Shore. Vale, sí, todo parece más grande cuando pasamos a la vista de cámara en primera persona y controlamos a una exploradora humana que ha viajado por el espacio en busca del origen de una señal sagrada. Pero en la vista de la nave en la que pasamos la mayoría del tiempo, la cámara se aleja. Muchísimo. La nave parece diminuta en comparación con las llanuras, las montañas y el océano. Nuestra misión es comprender este nuevo mundo y encontrar una manera de preservar nuestra forma de vida. Por ello, registraremos nuestros descubrimientos mientras recorremos despacio la superficie del planeta.

Subnautica
Hay muchísimos juegos de fabricación y supervivencia que consisten en agotar todos los recursos de un mundo. Nos cuadra entonces que el oceánico Subnautica y su semisecuela Subnautica: Below Zero lo logren a una escala que hace que tal proeza parezca imposible. Como en JETT: The Far Shore, nos sentiremos pequeños, pero esta vez incluso en la vista en primera persona. El agua parece no tener fin, lo que intimida tanto como impresiona. Muchas de las criaturas marinas tienen un tamaño alucinante, hasta el punto de que la mejor opción cuando nos enfrentemos a una hostil es escabullirse sin ser vistos. Después de todo, nuestro objetivo es meramente escapar del planeta, porque cierto es que no parece un lugar para humanos.

In Other Waters
En contraste, el mundo subacuático de In Other Waters es muy tranquilo. Aquí, el objetivo también es comprender, para lo que iremos completando un registro de investigación con multitud de datos. Centrado en la narrativa y la exploración, In Other Waters cuenta con una de las representaciones más singulares de un paisaje alienígena, pues no podemos ver su aspecto real tal y como es. En su lugar, todo lo que vemos está filtrado a través de la pantalla amarilla y azul de un traje de buceo de alta tecnología.

Creatures of Ava
Aunque Creatures of Ava nos pone en la piel de una recién llegada al planeta del título, difiere de los otros juegos de esta lista al estar ambientado en un mundo habitado. Los humanos que quieren rescatar la flora y fauna de Ava deben aprender a tratar con los Naam, los habitantes nativos con asentamientos repartidos por toda la superficie. Daremos vueltas en círculo alrededor de criaturas a las que una extraña enfermedad ha vuelto agresivas, pero no les haremos daño: absorberemos su enfermedad con un bastón ancestral. También tocaremos un instrumento Naam con el que podemos convencer a las criaturas de que nos sigan para aprovechar sus habilidades únicas y acabar teletransportándolas fuera del planeta con la esperanza de escapar del cataclismo que se acerca.
Explorad con responsabilidad.