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AER Memories of Old captura el placer de volar

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Thomas Wilde
11 ene 2024
Hay muchos juegos en los que volar supone un engorro. Pero AER Memories of Old no es uno de ellos. En él, es algo precioso.

Se supone que volar debería traer consigo una sensación de libertad, pues dejas atrás la gravedad para ir adonde te plazca. Incluso en los videojuegos, esta habilidad ha sido representada tradicionalmente como una gran recompensa o un logro. Sin embargo, lo más frecuente es que esté restringida por factores algo desacertados, como límites de tiempo o dificultades mecánicas.

En AER, volar constituye una parte esencial del juego y prácticamente no requiere esfuerzo alguno. Pasados los primeros 10 minutos de juego podrás explorar el mapa adoptando la forma de un pájaro, lo que es tan fácil como pulsar dos veces el botón para saltar. Tras eso, solo tendrás que alzar el vuelo.

AER está ambientado en un mundo formado por un conjunto de islas que flotan en el cielo separadas por enormes abismos. En él te pondrás en la piel de Auk, una peregrina enviada allí para retomar el contacto con dioses perdidos. Durante el viaje, aprenderás más acerca de la sucesión de eventos que dieron lugar a esta tierra.
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En AER , explorarás y viajarás principalmente en la forma aviar de Auk, que puedes adoptar en cualquier momento (siempre que no estés bajo tierra). En cuanto alces el vuelo, la música cambiará a una relajante pista instrumental y tendrás total libertad para viajar a cualquier punto del mapa.

En forma de pájaro, podrás dejarte llevar por el viento bastante rato, pero esto puede resultar lento. Si quieres acelerar, tendrás que batir las alas o, mejor aún, ganar algo de altura e inclinarte hacia abajo para descender de cabeza. En AER podrás ir rápido en cuanto consigas hacerte con los controles, pero también podrías convertirte rápidamente en tu peor enemigo. Intentar aterrizar en las islas más pequeñas resulta complicado cuando vas a toda velocidad: si coges demasiado impulso, podrías acabar en la otra punta, como me ocurrió a mí varias veces.

Aunque eso forma parte de la diversión. Las mecánicas de AER son muy indulgentes, especialmente en comparación con otros juegos que te ofrecen la posibilidad de volar sin restricciones. Auk esconde otro truco bajo la manga que es fácil de pasar por alto: la capacidad de invocar una pequeña ráfaga de viento que la hace inmune al daño por caída. Terminar en el suelo no tendrá ninguna consecuencia, con lo que podrás volver a intentarlo inmediatamente.

Aunque tu objetivo en AER es encontrar una serie de templos subterráneos para continuar con el viaje de Auk, las islas flotantes son las verdaderas protagonistas del juego. Están repletas de secretos, ya sean afables animales, antiguos pergaminos o recompensas bien escondidas. Poco después de empezar mi partida, aterricé en una pradera y entablé amistad sin querer con un rebaño de ovejas, con lo que obtuve un logro.

Explorar esas islas es la verdadera razón por la que vale la pena probar AER. El simple hecho de pasar de una a otra o sobrevolarlas para inspeccionar los rincones aún desconocidos del mapa es una experiencia fluida y relajante que prácticamente carece de complicaciones o limitaciones. En AER no hay nada que te detenga: solo estáis tú, el cielo y su dulce música. Incluso si no te apetece completar la misión principal del juego, merece la pena vivir la tranquilidad de surcar sus cielos.

Ya puedes hacerte con AER Memories of Old en la Epic Games Store.