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Celebramos el final de los personajes con UNCHARTED 4: El desenlace del ladrón

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Stephen Wilds
28 abr 2026
Quienes disfrutamos viendo a un personaje lograr lo aparentemente imposible, como que un héroe alcance todos sus objetivos, nos encontramos atrapados entre los dos polos de una saga: los fans que siguen aferrándose a ella y la empresa dueña de la franquicia que siempre cree que aún queda un poco más de dinero por exprimir. Ahora que UNCHARTED 4: El desenlace del ladrón celebra su décimo aniversario en mayo, es un buen momento para recordar y valorar que Nathan Drake consolidó su legado tras varias aventuras épicas y ha seguido disfrutando de un retiro apacible hasta ahora, demostrando que algunos héroes pueden despedirse definitivamente sin sentir la necesidad de volver a la primera línea. Esta es esa última aventura, ese "una más" después de que jurara que había terminado, y es un final poco habitual del que podemos sentirnos orgullosos.

Nathan Drake es un buscador de tesoros aficionado a la historia, al estilo Indiana Jones pero con más comentarios ingeniosos y disparos. Algunos dicen que es un tanto canallita, pero eso es parte de su encanto arrollador y lo que hace que sea difícil no simpatizar con él. Drake es el arquetipo de huérfano luchador que necesitaba hacer grandes cosas, siempre con la sensación de que tenía algo que demostrar y con un gran resentimiento por las cartas que le había repartido la vida. Naughty Dog, desarrolladora de la saga, destaca por su dominio de la creación de personajes y la narración de historias cinematográficas. Incluso después de cuatro juegos, seguimos descubriendo cosas del protagonista, creando vínculos, afianzando su nombre y entendiendo por qué tiene ese afán por ser un hombre de acción.

En UNCHARTED 4, nos encontramos con un Drake que parece haber comprendido que hay cosas más importantes que los tesoros, o, al menos, que la vida que llevaba no era saludable y probablemente acabaría solo o muerto. Tiene un trabajo normal, ya no se dedica a descubrir civilizaciones perdidas sino a recoger cables de cobre para pagar las facturas, y está claro que no le entusiasma. Nate es un hombre cambiado, hasta el punto de que incluso rechaza trabajos "un poco más" ilegales (sin permisos) con los que ganaría más dinero. Está aburrido, pero no quiere renunciar a lo que tiene ahora con Elena Fisher, y por eso prefiere no ir a beber cervezas gratis con sus compañeros de trabajo para pasar tiempo con ella y no meterse en líos. Todo eso cambia cuando su hermano Sam, al que daba por muerto desde hacía tiempo, aparece metido en problemas. Ahora tiene una excusa de peso y que merece la pena.
U4 - Nathan Drake
Antes de que esto suceda, vemos cómo es la vida de Drake ahora y por qué decidió finalmente sentar cabeza con Elena después de su tumultuosa relación en los juegos anteriores. Con el adecuado título "Una vida normal", el capítulo 4 comienza en el ático, donde repasamos los recuerdos de sus antiguas hazañas, un salón de la fama en honor de sus gloriosos y viejos tiempos como buscador de tesoros. Es un bonito momento para quienes hayan jugado a la saga y quieran rememorar las aventuras vividas. Su pasado no se olvida, solo está guardado sin mucho cuidado y es algo de lo que apenas se habla. Luego descubrimos que ni siquiera ha estado en contacto con Victor "Sully" Sullivan en dos años, quizá por miedo a que lo tiente a retomar ese estilo de vida. Hay una parte muy divertida en la que vemos que Drake sigue perfeccionando sus habilidades con una pistola de juguete y objetivos caseros, entonces llega la hora de la cena y lo devuelve a la realidad.  

Mientras la encantadora pareja está cenando en el salón como cualquier otro día de su rutinaria semana, Elena cuenta que no se le da bien editar y habla de su nuevo artículo, pero Nate está absorto mirando una foto enmarcada y pensando en explorar lugares lejanos. Antes era un aventurero en busca de emociones fuertes y ahora está aquí, comiendo más guisantes y pensando en acostarse pronto. La vida cotidiana puede ser muy deprimente. Sin embargo, la escena que viene después es casi perfecta y demuestra por qué hacen tan buena pareja. Juegan a Crash Bandicoot en una PS1 para decidir quién va a fregar los platos. Está claro que es una referencia nostálgica pensada para los fans, sobre todo los sonidos originales al ejecutar el juego, pero muchos hemos vivido esos mismos momentos en la vida real. Al final de la escena, Elena nota que algo inquieta al hombre que conoce desde hace tanto tiempo, dice que quizá debería aceptar ese trabajo ilegal y pregunta: "Hala, ¿contento?".

Sin embargo, una vez que tiene una excusa, Nate miente a Elena durante varias semanas. Casi se la ve como una antagonista de las aventuras de Nate, de las que tanto disfrutan los jugadores, pero podemos empatizar con ella porque entendemos su postura. La esposa de Nathan Drake sabe con quién se casó, pero el hecho es que él ni siquiera confía en ella lo suficiente como para contarle lo de su hermano o cualquier cosa que sea medianamente cierta. No tiene ni idea de que su marido está ahí fuera jugándose la vida, ni por qué, y él se lo oculta con el pretexto de protegerla. Elena sabe que solo se está engañando a sí mismo, incluso cuando jura que esta vez es diferente; puede ver algo de ese viejo Nathan Drake que solía disgustarla. La confrontación, el darse cuenta de que casi lo echa todo a perder y ni siquiera fue tras ella, son momentos duros e incómodos, pero se sienten reales y necesarios.

Nate estaba ayudando a su hermano, volviendo a estrechar lazos con él, recuperando el tiempo perdido y, probablemente, lidiando con muchísimos remordimientos que no se atrevía a expresar en voz alta. Aun dejando de lado las mentiras, Sam es una mala influencia para él, un reflejo de lo que podría haber sido si las cosas hubieran salido de otra forma o si, tal vez, hubiera seguido por su antiguo camino. Incluso el malo, Rafe, intenta ofrecerle a Nate la oportunidad de volver a casa y olvidarse de todo eso.
U4 - Jugando en el ático
Como muestra de que este Drake es más maduro y sensato, cuando todas las mentiras salen a la luz y se da cuenta de que no necesitan el tesoro para salvar a Sam, Nate solo quiere volver a casa. El oro y la gloria ya no importan tanto. La emoción de la búsqueda ya no le seduce como antes. La historia no se queda ahí, el relato tiene un final y un enfrentamiento definitivo, pero parece enfocarse más en su lucha por la vida que tanto anhelaba: su familia y amigos, todas las relaciones forjadas en el peligro. En un plano más profundo, la saga ha ido ganando esa carga emocional con el tiempo. 

Desde la propia Naughty Dog dijeron que UNCHARTED 4 trata sobre el "equilibrio entre el trabajo y la vida personal", entre lo que nos apasiona y lo que es más importante. Aunque suene a tópico, muchas personas se enfrentan a esto todos los días. Puede ser un cliché, pero también es lo que muchos queremos, aunque no sea lo que hacemos. Tras esta última aventura, el final muestra a Nate y Elena tomando la decisión meditada de encontrar un equilibrio entre las actividades ilegales, explosivas y arriesgadas, y quedarse aburridos en casa con unos trabajos que odian. La vida que llevan en el epílogo es muy distinta, no solo por el sitio (un lugar similar al de la imagen que Nathan se quedó mirando absorto mientras cenaban) y su nuevo negocio, sino también por la nueva integrante de la familia: Cassie. En la última parte del juego, nos ponemos en la piel de la hija de los Drake y descubrimos los secretos de sus padres, que finalmente deciden contarle. Será ella quien elija si quiere asumir esos riesgos, seguir ese camino —al fin y al cabo, la vida es un círculo— y continuar el legado de Drake.
U4 - PS1 y un perro
Este tipo de conclusión transmite la sensación de ser definitiva, quizá no para todos los involucrados, pero sin duda para Nate. Todo lo bueno se acaba, pero Drake no tuvo que morir para encontrar un poco de estabilidad en su vida ni tuvieron que matarlo para ceder el protagonismo a otros, como vimos en El legado perdido. No es solo el final de otra gran aventura, sino un adiós prolongado a todo lo que han hecho, y resulta conmovedor. Es el tipo de despedida que no se hace larga ni pesada, es sencilla y clara, y pone el punto final a una vida extraordinaria.

Nunca digas nunca. Siempre podría haber alguien que tomase la decisión de recuperarlo, quizá incluso en una lucha final para salvar a su hija, pero parece que este es el final, sobre todo teniendo en cuenta lo que Neil Druckmann dijo sobre la saga: "No nos queda más historia por contar". Llamó a este juego la "recompensa" de todo lo demás. La conclusión impacta más porque hemos visto a Drake a lo largo de los años y conocemos sus vínculos con la gente. No sé si es un final perfecto, pero resulta cercano y muy genuino sin llegar a ser demasiado sentimental. Es difícil escribir buenos finales, pero cuando se hacen bien, pueden aportan mucho más que mil secuelas normalitas, y eso es algo que merece la pena celebrar.