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Cities: Skylines puso el listón tan alto como un rascacielos para los simuladores de construcción de ciudades

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Sarah LeBoeuf
18 jul 2023
¿Qué hace que una ciudad sea una gran ciudad? ¿Es su infraestructura o el equilibrio entre zonas residenciales y comerciales? ¿Son sus parques, un coste de vida razonable o un próspero sistema de transporte público? ¿O es el trazado de carreteras con patrones geométricos perfectamente simétricos para que todo parezca organizado visto desde arriba?

En Cities: Skylines, la respuesta es un rotundo "todo lo anterior". Ocho años después de su lanzamiento original, Cities: Skylines continúa siendo el referente de los simuladores de construcción de ciudades modernos. Esto se debe, en gran parte, a su accesible jugabilidad, ya que el juego va introduciendo sistemas cada vez más complejos de manera gradual. En apariencia, Cities: Skylines es muy similar a los simuladores de construcción de ciudades de antaño: construyes carreteras, edificios, vecindarios y zonas recreativas mientras buscas el equilibrio entre los impuestos y la satisfacción ciudadana. Sin embargo, si vas un poco más allá de la superficie, encontrarás mecánicas de simulación increíblemente satisfactorias que se tardan decenas (si no cientos) de horas en llegar a comprender del todo.

Cities: Skylines puso el listón tan alto como un rascacielos para los simuladores de construcción de ciudades - Carreteras

Cuando inicias Cities: Skylines por primera vez, te encuentras con dos carreteras que conducen a una extensión de terreno que se convertirá en tu ciudad; el resto es un lienzo en blanco. Las primeras horas de juego te presentan las bases de gestión de ciudades poco a poco, limitando las opciones a tu disposición, pero, a medida que tu ciudad crece, obtendrás acceso a cada vez más herramientas de infraestructura. Con el tiempo, ese espacio en blanco se convierte en una matriz de autopistas, líneas eléctricas y tuberías subterráneas interconectadas; habrá desde calles residenciales de un solo sentido hasta autopistas de varios carriles. En vez de colocar las estructuras de una en una, puedes crear zonas temáticas que se autocompletan con edificios residenciales, comerciales e industriales. Y justo cuando empieces a notar que te estás quedando sin espacio, alejarás la imagen y te darás cuenta de que tu ciudad es solo una casilla de una cuadrícula de nueve: acabas de empezar.

Uno de los aspectos más impresionantes de Cities: Skylines es el altísimo nivel de detalle que se puede encontrar en tu ciudad. Aleja la imagen y se te presentará una vista de pájaro de tu metrópolis, que podrás contemplar mientras van pasando los días y las noches. Acerca la imagen al máximo y serás testigo de pequeños momentos de la vida en tu ciudad, con efectos de sonido específicos para cada zona. Quizá veas pasar una ambulancia con las sirenas encendidas o a los habitantes aparcando sus coches al volver a casa después de un largo día en la oficina. Estos pequeños detalles son los que hacen que Cities: Skylines sea especial, ya que no importa dónde mires, la ciudad que tienes delante parece viva (siempre y cuando le proporciones lo básico, como agua potable).

En los años transcurridos desde el lanzamiento del juego, la editora Paradox Interactive ha lanzado una cantidad vertiginosa de contenidos adicionales, ofreciendo a los jugadores aún más formas de construir las ciudades de sus sueños emulando los estilos arquitectónicos y culturales de diversas zonas del mundo. Dicho esto, el juego base en sí es bastante completo y te proporcionará contenido más que suficiente si estás empezando. A pesar de tener casi diez años, Cities: Skylines no parece haber envejecido en absoluto, lo que es un logro poco habitual en el mundo de los videojuegos. Si lo tienes todo listo para sumergirte en la construcción de ciudades, siempre es un buen momento para empezar a jugar a Cities: Skylines.