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Clash: Artifacts of Chaos hace honor al legado del estudio con una inteligente mecánica de perspectiva

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Diego Nicolás Argüello
12 sept 2023

Luchar es algo íntimo. La saga Zeno Clash siempre lo ha tenido claro y ha mostrado fluidas e implacables peleas en primera persona. Clash: Artifacts of Chaos, lo último de la desarrolladora ACE Team, desafía sin rodeos esta tradición, hasta que una inteligente mecánica rinde homenaje al legado del estudio, no como un truco para atraer al personal, sino como una impactante muestra de respeto.

Como juego de acción y aventura en tercera persona, Clash: Artifacts of Chaos te lleva una vez más a la tierra de Zenozoik, un lugar surrealista que se rige por sus propias reglas en cuanto a estilo y sustancia. Es fácil perderse explorando sus vistas de ensueño, pero los personajes de peculiar diseño que habitan Zenozoik tienen una idea diferente de lo que significa recibir a los visitantes con los brazos abiertos.
Clash: Artifacts of Chaos hace honor al legado del estudio con una inteligente mecánica de perspectiva - Tercera persona
Controlas al experto en artes marciales Pseudo, que protege a un compañero de cualquier daño durante una larga expedición en la que muchos transeúntes intentarán detenerte antes de que llegues a tu destino. Aunque dispones de armas cuerpo a cuerpo, lo principal son los enfrentamientos cara a cara sin armas, combinando el movimiento direccional con puñetazos y patadas. En cada batalla, la fluidez y la reacción serán las protagonistas. Los enemigos desatan su agresividad contra ti desde todos los flancos. El cuerpo de Pseudo se balancea hacia delante y hacia atrás con cada golpe que recibes, y conseguirás evitar rápidamente el peligro si calculas bien el momento justo en el que esquivar los ataques.

Las peleas a puñetazo limpio de Clash no son tan rígidas como las de otros títulos de lucha en primera persona, como Condemned o Breakdown. Gracias a la influencia de las artes marciales, así como a la posibilidad de combinar diferentes posturas de combate y ataques especiales, la lucha en Clash es tanto una forma de expresión personal como un medio para defender tu posición.

Pero, de una u otra forma, estos elementos ya estaban presentes en Zeno Clash. El refinamiento por sí solo no bastaría para diferenciar Clash: Artifacts of Chaos. La cámara en tercera persona es lo que cambia de forma radical la manera de combatir. Al principio tenía mis dudas y me preocupaba que este cambio redujera el impacto de los memorables encuentros cuerpo a cuerpo de Zeno Clash. Al fin y al cabo, la mayor amplitud de la cámara facilita esquivar golpes y permite comprender mejor dónde pueden estar intentando flanquearte los enemigos. 

Hasta que no llené la barra de ataque no comprendí la intención de este cambio de perspectiva. Una vez que has golpeado a los enemigos suficientes veces, la barra de ataque te permite enfrentarte a un solo enemigo en primera persona. Las hipnotizantes vistas de Zenozoik se encogen para convertirse en un ring temporal, dando paso a un choque de titanes orquestado por la tradición. La cámara cambia rápidamente y tus puños se hacen con el protagonismo. Sigues teniendo acceso a tus ataques y movimientos habituales, pero todos los demás personajes se apartan, lo que permite que el encuentro se convierta en un breve duelo uno contra uno. Si ejecutas un golpe con éxito, el juego reacciona con notas musicales que van subiendo de volumen con cada ataque. De repente, formas parte de un crescendo de nudillos ensangrentados y huesos rotos.
Clash: Artifacts of Chaos hace honor al legado del estudio con una inteligente mecánica de perspectiva - Primera persona
Estos duelos no solo buscan impactar visualmente. El poder de ataque de Pseudo aumenta y, si sale ileso, puede realizar un devastador movimiento final para acabar con el enemigo.  Pero lo más importante es que sirven de homenaje, no solo a anteriores trabajos de ACE Team, sino a la intimidad del combate.