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Color, personalidad y combate: probamos durante una hora Wuchang: Fallen Feathers

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Charlie Wacholz
21 mar 2025
Wuchang: Fallen Feathers bebe mucho de la saga Dark Souls y de otros RPG de acción de FromSoftware que revolucionaron el género, como Elden Ring y Sekiro: Shadows Die Twice. La mecánica de atacar y esquivar, el combate en el que el jugador se centra en un enemigo, el diseño de los niveles y los bucles de juego, entre otras, son características que ya conocemos.

Pero el mundo de Wuchang es muy diferente. Está más vivo y poblado que los mundos que cabría esperar de Miyazaki y compañía. Se trata de un cambio que a primera vista parece relativamente superficial, pero que impregna al instante a Fallen Feathers de una sensación distinta que tiene mucho potencial.

Durante la hora que he jugado a la demo de Fallen Feathers, he explorado una ciudad en apuros invadida por bandidos, monstruos con pinta de ogros y espíritus malignos. Partí de un templo de color rojo brillante situado en el centro de la ciudad. Casi inmediatamente después de salir del templo, me topé con un guardia de aspecto fantasmal.

Vale, pensé, mejor empiezo por otro lado.

A continuación, subí unos cuantos tramos de escalera y me fui deteniendo a hablar con el sorprendente número de PNJ (todos los diálogos con voces) antes de encontrarme con un jefe. Ataviado con una máscara y un atuendo de aspecto tradicional, se deshizo de mí en un momento con su bastón resplandeciente. Sin embargo, pude esquivarlo unas cuantas veces y descubrí una de mis diferencias favoritas en cuanto a la mecánica entre Wuchang y muchos otros juegos de estilo Souls tradicionales. Al esquivar los ataques con precisión, conseguís pequeñas bonificaciones que ralentizan el tiempo para el enemigo y os permiten asestarle unos cuantos golpes para bajar su barra de salud.
Color, personalidad y combate: probamos durante una hora Wuchang: Fallen Feathers - Explosión
Este ajuste aporta gratificación a un entorno que suele regirse por el alivio, puesto que jugar a la defensiva en estos juegos a veces puede dar la sensación de estar esperando a acercarse al malo y darle una paliza.

Tras volver a aparecer en el santuario, que en Wuchang funciona como las hogueras o los lugares de Gracia, decidí que era hora de explorar la ciudad. Aquí es donde empieza de verdad Wuchang: Fallen Feathers. Encontré otra ruta —una que no estaba custodiada por ningún fantasma aterrador— y empecé a andar. Fui asomándome a los pasillos y las esquinas que parecían esconder algo. Esquivé los ataques de enemigos que escupían veneno escondidos en vasijas y a pequeños duendes que saltaban de detrás de las esquinas intentando subirse a mis hombros. También me cargué a unos cuantos bandidos que intentaban saquear la ciudad.

Por el camino, me encontré con cinco o seis PNJ diferentes ocultos en sus casas o encadenados por los invasores. Me daban información, bromeaban o, en especial para mi grata sorpresa, me pedían ayuda al encargarme una misión secundaria. Esto me gustó mucho. Los juegos del género Souls me suelen parecer muy solitarios. Eso, sumado al frecuente estilo de arte gótico y lúgubre, confiere una sensación melancólica y solitaria a muchos juegos del género.

En cambio, Fallen Feathers parece una aventura emocionante en un lugar luminoso que acaba de entrar en una época de oscuridad. Esto se ve reforzado por la iluminación y el colorido diseño ambiental, que reproducen una preciosa versión de la cultura y la arquitectura histórica china.

Mientras olía el aroma de las rosas de Wuchang, volví a encontrarme con mi antigua némesis: el guardia misterioso. Con una confianza recién descubierta, lo ataqué con mi lanza. Volví a fracasar. Esta vez conseguí llevar su barra de salud casi hasta el límite, pero no del todo.
Color, personalidad y combate: probamos durante una hora Wuchang: Fallen Feathers - Pose
Al final, lo derroté al cuarto intento con un hacha de guerra. Le quité la armadura a mi enemigo y me la puse rápidamente. Tras equipar mi recompensa, empecé a indagar en el menú y encontré otro punto decisivo clave de este tipo de juegos: un árbol de habilidades. Como me moría de ganas por ver qué podía hacer mi nueva armadura y había un montón de nodos sin explorar, solo eché un vistazo rápido. Por lo que pude ver, el árbol de habilidades tenía mejoras para bonificaciones de esquiva, recuperación de resistencia y mi barra de salud, aunque también me fijé en que había elementos que apuntaban a más profundidad. Este árbol de habilidades era asombrosamente grande, por lo que queda mucho más por explorar en el juego completo.

Tras el fructífero encuentro con mi primer asesino me lo tenía un poco creído, así que decidí enfrentarme al segundo. Me di de cabezazos contra el jefe en lo alto de la torre unas cuantas veces, y me fui quedando con sus patrones y tiempos de ataque. El destello rojo que aparecía justo antes de que arrojara la lanza de repente se volvió verde y sus pistas sonoras empezaron a sonar más a advertencias que a provocaciones. Pero como disponía de poco tiempo, pedí ayuda a un amigo usando un objeto de invocación consumible.

Mi nuevo aliado se ensañó con el jefe, le infligió mucho daño y me ayudó a llenar su medidor de aturdimiento, lo que me permitió pegarle una buena puñalada que se llevó por delante un trozo enorme de su barra de salud.

Llegado este momento, no pude avanzar mucho más, pero la buena experiencia con Fallen Feathers me dejó con ganas de indagar más en sus sistemas y de seguir existiendo en su mundo. Tengo mucha curiosidad por ver cómo Leenzee aprovecha este mundo más animado para darle un giro mayor al RPG de acción del tipo Dark Souls desde un punto de vista narrativo y estructural.

Se espera que Wuchang: Fallen Feathers esté disponible en 2025. Ya podéis añadirlo a vuestra lista de deseos en la Epic Games Store.