
Cinco cosas de DAVE THE DIVER que nos encantan

DAVE THE DIVER presenta una combinación extraordinaria de ideas para un juego y, de alguna forma, todas y cada una de ellas se presentan de la forma más increíble y atractiva imaginable.
Desde bucear en aguas profundas para pescar decenas de criaturas, regentar y dotar de personal a un restaurante de sushi, organizar un programa de cría de peces y vender descubrimientos especiales para conseguir dinero y comprar nuevo equipamiento y habilidades, en DAVE THE DIVER todos los elementos se presentan de forma tranquila y serena. No agobia en ningún momento y, sin embargo, tras unas cuantas horas, veréis que podéis gestionar con facilidad más elementos de los que os esperabais. Y lo que es aún mejor, todo viene acompañado de una disparatada historia.
A continuación, hemos seleccionado las cinco cosas que más nos gustan de DAVE THE DIVER.
Aviso: Hay spoilers aguardando en las profundidades de este artículo.
La pesca es un gustazo
DAVE THE DIVER es a la pesca lo que Moonlighter es a trocear monstruos. Ambos títulos presentan un bucle de jugabilidad parecido en el que primero se buscan productos y luego se venden a los clientes. En DAVE THE DIVER, la fase de caza consiste en sumergirse en las profundidades del mar azul y ver cuántos peces podéis llevaros a casa.
La pesca de Dave mezcla la sofisticación con la fuerza bruta. Puede hacer uso de una pistola con arpón (con diferentes puntas para el arpón que tienen efectos elementales) para pescar con ella a los peces que se cruzan nadando, o bien cargárselos a golpe de pala. Está claro que los resultados son muy diferentes, sobre todo en lo que respecta a usar esos peces como ingrediente, pero el segundo método suele ser muy útil cuando os enfrentáis a una criatura depredadora que intenta darle la vuelta al guion y busca poner a Dave en el menú.

El arpón es un arma que siempre funciona estupendamente en los videojuegos. Apuntáis en la dirección correcta, apretáis el gatillo, sale disparado y atravesáis el pez. Si el pez es pequeño o si el arpón está mejorado, volverá hacia vosotros y vuestra captura aparecerá directamente en vuestra bolsa. Si el objetivo es más grande o la herramienta todavía es tan potente, quizá os toque hacer alguna acción rápida. En el mejor de los casos, tendréis que machacar un botón o mover un stick. En el peor, tendréis que pulsar dos botones concretos en un espacio de tiempo muy corto. Si lo conseguís, tendréis al pez dominado y podréis llevároslo a casa.
La naturaleza veloz del arpón hace que sea muy satisfactorio de usar y garantiza que este elemento central del juego no se vuelva un tostón.
No se para de avanzar
Aunque DAVE THE DIVER se centra en el mismo bucle de jugabilidad (ir a pescar y vender el pescado a los clientes del restaurante), siempre se tiene la sensación de que todo está evolucionando.
Esto empieza con el equipamiento. Al principio, Dave solo podrá sumergirse hasta cierta profundidad (y durante un tiempo limitado) con herramientas con las que solo podréis pescar los peces más pequeños. A medida que vayáis ganando dinero podréis comprar mejoras para las herramientas, con lo que cada elemento irá mejorando constantemente. Pronto podréis bucear más profundo y, llegados a ese punto, DAVE THE DIVER se amplía y os permite explorar mucho más océano. El suministro de oxígeno dura más y, cuanto más profundo os sumergís, más oportunidades tendréis de rellenar el depósito. Además, a medida que el arpón se vuelve más potente, podréis pescar peces más interesantes. Pero la mejora más importante siempre será el aumento de la capacidad de carga. Cuanto más peso podáis llevar, más peces y otros objetos podréis recolectar en una sola inmersión. Además, cada mejora aumenta tanto la capacidad que siempre da la sensación de haber conseguido algo importantísimo cuando ocurre.

No obstante, esta es solo una parte del progreso posible. También podréis fabricar y comprar armas que usaréis para defenderos de los peligros, ya sean tiburones o piratas. Estas armas también se pueden mejorar si encontráis objetos raros bajo el agua. Por otro lado, está la piscifactoría, un criadero para una cantidad cada vez mayor de animales que también se emplea para abastecer al restaurante.
¡Y luego está el propio restaurante! Se puede contratar a personal nuevo, y se lo puede entrenar. También se pueden investigar nuevos platos, se pueden mejorar los antiguos y se puede retocar y mejorar la decoración infinitamente. Siempre hay algo que mejora o que se hace más fácil, y es fascinante.
El restaurante no es una tarea más
Al principio os puede preocupar que la segunda mitad de DAVE THE DIVER, en la que hacéis de camarero reticente en un restaurante de sushi con un chef cabreado, sea menos entretenida que la pesca. Y así es durante un tiempo, pero es por una buena razón.
Aunque el pobre Dave es el copropietario del establecimiento, lo han intimidado para que sea el lavaplatos y el único camarero, por lo que tendréis que intentar servir toda la comida y los tés verdes que os pidan, limpiar todos los platos sucios y garantizar que haya suficiente wasabi disponible a toda prisa. Esta parte del juego se desarrolla igual que en muchos juegos de cafeterías, y puede parecer una tarea frustrante. Pero es precisamente porque es un trabajo tan duro que resulta tan satisfactorio cuando todo se calma.

Muy pronto podéis empezar a contratar personal y a formarlo para que se especialice en áreas concretas. Tampoco tardaréis mucho en conseguir chefs adicionales en la cocina para satisfacer el número cada vez mayor de clientes, además de camareros que limpien mesas, sirvan bebidas y limpien la porquería. Seguiréis ahí, cogiendo platos cuando se tengan que servir, interviniendo cuando el resto de empleados no dé abasto y siendo útiles en general, pero la experiencia ya no será como la de uno de esos agotadores minijuegos en los que hay que intentar cubrir una demanda imposible. Pronto todo empieza a ir sobre ruedas.
Además, estas secciones también presentan algunos de los momentos más divertidos del juego, ya que en ellas aparecen estrafalarios personajes especiales que piden con arrogancia que se les sirva alguna comida específica en los días siguientes. Esto supone un desafío adicional que os ayudará a mejorar la reputación del restaurante, lo que os llevará a poder mejorarlo todo aún más. Y ya que hablamos de eso…
Es un juego de locos
Sería facilísimo ofrecer todo lo ya comentado y luego zanjar el asunto. Y sería un juego brillante. Pero DAVE THE DIVER opta por ir un paso más allá… hacia las profundidades de la locura.
De forma similar a lo que sucedía en los juegos de Phoenix Wright, todos los personajes de DAVE THE DIVER son peculiares y estrafalarios. El chef Bancho es un genio diligente, un artesano del sushi que casi no puede tolerar la idea de que la gente se coma sus creaciones. Los críticos que van al restaurante son casi psicópatas en su escepticismo ante la posibilidad de que cualquier cosa pueda ser deliciosa, y luego reaccionan de manera explosiva cuando comen. Los muchos personajes que tenéis en marcado rápido son excéntricos y a menudo profundamente cuestionables, como Duff, el constructor de armas que tiene una preocupante obsesión por las figuritas de anime. Además, cuesta creer que Cobra, el piloto de vuestro barco y proveedor general de objetos útiles, sea una persona honesta y transparente.

Pero es que la cosa no acaba ahí. Los viajes de pesca de Dave se ven adornados casi de inmediato con una ridícula historia sobre una raza de gente marina, una especie de atlantes que pueden respirar bajo el agua y que aún no han sido descubiertos por la humanidad. El doctor Bacon, investigador, está convencido de que existen y le pide a Dave que le ayude a recabar pruebas. No tardaréis mucho en encontrar su hogar, aprender su idioma y participar en su compleja trama submarina. Sí, así es, este simulador de pesca y restaurantes tiene una trama secundaria sobre sirenas.
Por no hablar de la historia en curso de la bronca entre Dave y un grupo de malévolos piratas modernos empeñados en capturar un delfín rosa, o de los muchos otros estrambóticos giros de guion que este absurdo juego ofrece.
Os enfrentaréis a criaturas marinas mastodónticas
Bueno, vale, aunque este sea otro ejemplo de las locuras que presenta este juego, no deja de molar muchísimo. Desde que arranca el juego se os informa de la existencia de un calamar gigante no especialmente simpático. No tardaréis en enfrentaros a él cara a… bueno, cara a ojo, y en vez de ser una pelea tediosa y difícil, tan solo contribuye a que el juego sea aún más divertido. Y, sin destriparos nada, no será la última bestia descomunal con la que os encontraréis en vuestro viaje.

Es tan solo un ejemplo más de lo divertido e imaginativo que DAVE THE DIVER demuestra ser constantemente. Está hecho para que podáis pasar una media horilla jugando muy entretenidos o bien dejar que os absorba durante todo el día y hasta bien entrada la noche. Es uno de los títulos más "sencillamente divertidos" que existen, con bucles de jugabilidad idílicos y un nivel de absurdidad que resulta encantador hasta decir basta.
DAVE THE DIVER ha atracado en la Epic Games Store.