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Dead Take muestra el lado oscuro del mundo del espectáculo
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Francisco Dominguez
Abubakar Salim conoce bien las crueles maquinaciones de Hollywood y la desesperación de un actor sediento de su primera gran oportunidad. Antes de convertirse en un personaje importante de la serie de HBO La casa del dragón o de ganar reconocimiento por su actuación estelar como Bayek en Assassin's Creed Origins, comenzó su carrera en el modesto mundo de las producciones teatrales en pubs y de aficionados.
Su juego de terror psicológico en primera persona Dead Take (la continuación de Tales of Kenzera: ZAU de Surgent Studios) surgió de los impulsos oscuros y la competitividad que él y sus compañeros actores sentían cuando se preguntaban qué hacía falta para llegar a lo más alto. "Dead Take es una historia sobre lo lejos que pueden llegar los artistas para triunfar", explica Salim. "Hay gente increíblemente despiadada que no se detendrá ante nada para conseguir lo que desea. ¿Hasta qué punto estáis dispuestos a renunciar a vuestra humanidad"?.
El protagonista, Chase Lowry, compite por el papel principal en la próxima producción del magnate cinematográfico Duke Cain, El viaje final. Por desgracia, compite por este papel que le cambiará la vida con su amigo y ahora rival Vinny Monroe (interpretado por Ben Starr), un actor ya consagrado como la próxima gran estrella. Tras recibir una serie de mensajes misteriosos de Vinny, Chase acude a la mansión de Cain en Beverly Hills en mitad de la noche, decidido a averiguar qué está pasando.
Lo que sigue es una exploración desagradable e inquietante de la retorcida y desequilibrada dinámica de poder de Hollywood. La lujosa mansión de Duke resulta ser tan grandiosa y enrevesada como cualquier guarida de Resident Evil, repleta de habitaciones secretas, puertas cerradas con llave y rompecabezas intrincados, y decorada con un inquietante surtido de recuerdos excéntricos del cineasta: trajes, accesorios y productos extraídos de los recuerdos del propio Salim de sus primeros pasos en el glamuroso mundo de Hollywood.
"Recuerdo haber visto un león disecado", cuenta. "Es raro. ¿Por qué tendrías eso en tu propia casa?". Fuera de Hollywood, algo así evoca riqueza. Pero en Hollywood, es una clara señal de mal gusto.

A la hora de pasar del diseño tradicional tipo metroidvania de Tales of Kenzera: ZAU a los rompecabezas de estilo escape room de Dead Take, la formación de Salim en el arte cinematográfico fue de gran ayuda. La perspectiva en primera persona, junto con el arte de producir e iluminar un entorno detallado que se adapte a ella, reflejan tanto la labor creativa de un director como la propia perspectiva de un actor en el plató.
"Los videojuegos tienen muchas similitudes con el cine y la televisión en cuanto a escenografía, puesta en escena, iluminación, etc.", explica Salim. "La única variable en los videojuegos es el jugador. En una película tienes el control absoluto de lo que ve el espectador, mientras que en un videojuego debemos darle libertad al jugador. Como actor, ese tipo de inmersión es muy emocionante. Te da mucho con lo que trabajar".
Los videojuegos no se consideran un medio para los actores debido a la gran cantidad de trabajo que requiere producir una animación realista. En el cine, las conversaciones son baratas y las explosiones caras. En los videojuegos ocurre lo contrario, a menos que se encuentre una manera de incorporar imágenes reales, como han descubierto Salim y sus contemporáneos Sam Barlow y Remedy, para aprovechar la fuerza emotiva de las actuaciones de la vida real.

La traición golpea con fuerza en una de las primeras escenas, en la se ve a Vinny fingir no saber quiénes sois cuando su audición se ve interrumpida por una llamada inoportuna de Chase, lo que provoca que Duke Cain monte en cólera en un arrebato que haría parecer un aficionado a Tom Cruise. Ben Starr es conocido sobre todo por sus interpretaciones vocales como Verso en Clair Obscur: Expedition 33 y Clive en Final Fantasy XVI, pero la culpa nerviosa y el miedo palpable que transmite como Vinny en una sola escena demuestran lo que puede ofrecer cuando no está escondido detrás de un de un doble de pelo largo creado con captura de movimiento.
"A muchos de los actores que vemos solo los conocemos por su trabajo tras una cara animada o por haberle dado voz a un personaje", apunta Salim. "Quería mostrar al público a estos actores tal y como son: sus emociones, el corazón que ponen en cada papel". Y con un reparto que incluye a pesos pesados como Laura Bailey, Matt Mercer y Jane Perry, hay mucho talento que mostrar.
Dead Take os invita a jugar como cineastas y también como espectadores, ya que tendréis que buscar y unir diferentes clips de actuaciones para crear otros nuevos y descubrir secretos. En el proceso, los jugadores descubren el arte del montaje, la piedra angular del cine, donde cambiar a otras imágenes transforma su significado. Salim recuerda que Stanley Kubrick decía que si después de un clip de un hombre sonriente colocas otro de un bebé haciendo ruiditos, el resultado será algo adorablemente conmovedor. Sin embargo, si tras la misma imagen del hombre sonriente colocas una escena de una mujer en bikini en la playa, de repente se convierte en un pervertido.

"Supuso un quebradero de cabeza, pero también fue genial y muy divertido", comenta Salim sobre las técnicas que utilizan para crear una historia más profunda detrás de cada clip. Es algo en lo que queríamos profundizar y con lo que queríamos jugar. El contexto se revela al mezclar dos elementos".
Este formato, que facilita el trabajo de los actores, tiene beneficios inusuales. Que los actores se salgan del guion suele dar a los animadores y artistas una tediosa carga adicional de trabajo, pero Salim puede permitirse alguna que otra improvisación. De hecho no se cortó casi ninguna de las improvisaciones de sus intérpretes. Es más, se fomentó la improvisación.
"Escribimos pensando en estos actores en concreto, en parte porque sabíamos que estarían dispuestos a sorprendernos si les dejábamos", afirma Salim, quien conoce bien a sus dos protagonistas e incluso asistió a la escuela de arte dramático con Ben Starr. "Y con un juego como este, ¿por qué no íbamos a dejarles? Sobre todo cuando conseguían ponernos los pelos de punta en el estudio. Si los actores son tan generosos como para ofrecerte interpretaciones así, hay que aprovecharlas. Dead Take es más completo y escalofriante gracias a eso".
Teniendo en cuenta su temática, resulta un tanto irónico que la historia de Dead Take sobre el lado oscuro del mundo del espectáculo sea en realidad una proeza de colaboración entre actores. Sus intérpretes aportan veracidad y honestidad a su representación de una profesión muy idolatrada que puede volverse extremadamente desagradable.

"Se trata de crear esa sensación de expectación y temor que conlleva ser actor en Hollywood", explica Salim. "Sientes que tu gran oportunidad o tu mayor caída podrían estar al acecho en cualquier esquina. Es esa sensación de andar con pies de plomo, repleta de esperanza, terror y repugnancia, lo que alimenta el horror en Dead Take. No es algo sobrenatural. Es real".
Dead Take ya está disponible en la Epic Games Store.