
Disaster Report 4 es tosco, ridículo y absolutamente fascinante

Todo lo que necesitas saber sobre el juego de supervivencia, acción y aventura Disaster Report 4: Summer Memories se expresa en las opciones de diálogo iniciales.
Después de decidir el sexo y la apariencia de tu personaje, apareces en el asiento de un autobús que avanza lentamente por la ficticia metrópolis japonesa de Hisui City. La cabina está llena de pasajeros, tanto que una anciana frágil y encorvada no tiene más remedio que quedarse de pie en el pasillo mientras espera su parada. Es aquí donde el juego te ofrece cuatro opciones diferentes:
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Le ofrezco mi asiento a la anciana.
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Me doy cuenta de que voy a bajar pronto y le ofrezco mi asiento.
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Miro a mi alrededor y le ofrezco mi asiento.
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Maldigo a la anciana antes de ofrecerle mi asiento.
Aunque cedes tu asiento sin importar lo que elijas, tu motivación y actitud sí difieren. Además, solo la primera opción, que es un acto de generosidad sin condiciones, le da un aumento positivo a los Morality Points (puntos de moral) de los que Disaster Report 4 lleva registro. La situación no cambia mucho si te inclinas hacia cualquiera de los extremos del espectro tácito de buena gente o mala gente, pero esa no es la lección que el juego intenta enseñarte con este escenario común.
A diferencia de la mayoría de los videojuegos, Disaster Report 4 no trata las conversaciones como conflictos transaccionales que debes dominar, sino como oportunidades para navegar por el mundo a través de un juego de rol guiado. La interacción con la anciana en el autobús marca el tono del resto de la aventura del juego: quizá no puedas decidir el resultado de cada situación que se te presenta, pero casi siempre puedes influir en las conversaciones de forma sutil con el estado de ánimo y el tenor de tus respuestas.
Y todo eso ocurre antes de que se produzca el desastre.
La idea de Disaster Report 4 consiste en enfrentar los efectos de un gran terremoto. El temblor inicial hace que el autobús se estrelle y, al salir de los escombros, descubres que Hisui City pasó de ser un bullicioso centro urbano a unas ruinas modernas acosadas por réplicas constantes y masivas. A lo largo del juego, recorrerás las calles de la ciudad y edificios en distintos estados de colapso, conflagración o inundación, como una persona normal que intenta hacer frente al caos que la rodea.

Disaster Report 4 no te convierte en héroe, aunque puedes serlo con pequeños gestos, como llevar papel higiénico a una persona con problemas gástricos, o hazañas que salvan vidas, como sacar a una mujer atrapada entre los escombros de un andén de subterráneo que se derrumbó. Y al igual que ocurre cuando te portas bien, la historia no cambia de forma radical si decides ser más egocéntrico e inicias entre los sobrevivientes una guerra de subastas por una caja de vendas o ignoras un asesinato evidente en la trastienda de una joyería.
Disaster Report 4 es un juego en el que tus acciones rara vez tienen consecuencias, lo que puede darte una sensación de impotencia ante la trama lineal del juego. Pero al mismo tiempo, al jugarlo me sentí motivado a hablar con todas las personas que veía, a pesar de que la mayoría de los PNJ tienen una sola línea de diálogo. No averigüé casi nada sobre la situación en cuestión, ni siquiera sobre la persona con la que estaba hablando, pero el vasto panorama de personajes secundarios, por muy monótonos que sean en sí, da una aproximación bastante creíble de las distintas personas que imagino te encontrarías durante una catástrofe de este tipo en la vida real.
Aunque está lejos de ser "bueno" según los estándares convencionales, este juego sigue ocupando un lugar especial en mi corazón gracias a su narrativa ambiental y sus escenarios dramáticos. Ver como se derrumban edificios de oficinas a escasos metros de donde estás es un espectáculo impresionante, sin importar cuántas veces ocurra (y ocurre bastante). Si hay algo que Disaster Report 4 hace bien, es ofrecerle al jugador escenas grandiosas de destrucción que, desde el punto de vista del juego a nivel del suelo, dan la sensación de que el mundo entero se desmorona, sin siquiera depender en gran medida del crescendo extradiegético de una orquesta que remarque el drama de la situación.
Sin duda, sus fans esperan que la próxima entrega vuelva al formato anterior de la franquicia, con una narrativa de mundo abierto impulsada por el jugador, y no necesariamente estoy en desacuerdo. Dicho esto, no puedo dejar de apreciar lo que Disaster Report 4 se propone hacer, sobre todo si se tiene en cuenta el desastre que fue su ciclo de desarrollo. El resultado es tenso, acogedor y ridículo en partes iguales, elementos que se unen para crear un juego definitivamente de serie B que bien merece el tiempo de cualquiera al que le interese vivir una aventura diferente a todo en el mundo de los videojuegos. Puedes obtener Disaster Report 4: Summer Memories en la Epic Games Store.