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Legacy of Rust es una campaña de DOOM a la vieja usanza para una nueva época
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Rick Lane
El Incinerator es la primera arma nueva añadida a DOOM en 30 años. Este lanzallamas negro y achaparrado, que sustituye al fusil de plasma tradicional de DOOM, escupe glóbulos de fuego que se pegan al suelo y queman a todo demonio que pase por encima. El Incinerator puede cargarse a un grupo de demonios débiles en cuestión de segundos o dejar indefensos a demonios más grandes al aturdirlos con un torrente abrasador.
Es un arma devastadora en las manos adecuadas. Pero lo que define de verdad al Incinerator es lo peligroso que es en las manos equivocadas. Si se usa sin cuidado, incendiará a su portador de manera tan despiadada como incinera a los demonios. Esto hace que sea un arma ideal para la campaña Legacy of Rust, en la que os quemaréis con cada paso en falso.

Legacy of Rust es el plato fuerte de DOOM + DOOM II, la doble reedición de Bethesda Softworks que revisa ambos shooters clásicos para adaptarlos a los sistemas modernos. El relanzamiento mejora tanto los gráficos de ambos juegos como su rendimiento, permite jugar multijugador desde distintas plataformas, incluye 26 nuevos mapas de combate a muerte e incorpora varias campañas adicionales, como The Plutonia Experiment de Final Doom y SIGIL, el quinto episodio no oficial de John Romero para DOOM.
Legacy of Rust es el nuevo descenso al infierno de DOOM. Esta campaña ha sido desarrollada en conjunto por Nightdive Studios y MachineGames, que han colaborado en la creación de varias campañas recientes para antiguos shooters de id Software, como Dimension of the Machine para Quake y Call of the Machine para Quake II.
Las campañas de Quake eran magníficas aventuras complementarias, pero Legacy of Rust es la incursión más atrevida de MachineGames en el pasado hasta la fecha. No solo añade nuevos niveles que explorar, sino que también da un paso sin precedentes al ampliar la lista de armas y enemigos de DOOM II. Legacy of Rust, que transporta a los jugadores a una instalación secreta de la UAC construida dentro del mismísimo infierno, añade dos nuevas armas de fuego y seis nuevos enemigos a DOOM II.

Tampoco se entretiene en presentaros sus nuevas funciones. Cuando abrimos el portal al infierno al final de Scar Gate, el primer nivel de Legacy of Rust, surge de él un torrente de Ghouls, el primer enemigo nuevo que nos encontraremos. Estas cabezas flotantes recuerdan a las almas errantes, pero en vez de ir corriendo hacia nosotros para arrancarnos la nariz de un bocado, lanzan proyectiles dorados desde sus bocas rechinantes.
Entre otros enemigos nuevos se incluyen el Mindweaver (una variante del aracnotrón que lleva equipada la ametralladora pesada de la mente arácnida maestra) y el Shocktrooper (un marine de DOOM malvado que empuña el fusil de plasma que Legacy of Rust os arrebata).
Pero mis nuevos enemigos favoritos son la Banshee y el Vassago. La Banshee es una cabeza flotante de color escarlata que emite un chillido horrible a medida que flota hacia nosotros para después explotarnos en los morros e infligirnos ingentes cantidades de daño. El Vassago es un demonio fornido parecido a una cabra que nos lanza bolas de fuego que siguen ardiendo en el suelo durante unos cuantos segundos después de aterrizar.

Ambos enemigos suponen un reto único en el campo de batalla infernal de DOOM, lo que nos obliga a movernos y pensar de formas nuevas.
El Ghoul supone una nueva amenaza aérea en DOOM, y su presencia nos obliga a estar mirando hacia arriba de manera casi constante. La Banshee ha permitido a MachineGames preparar unas cuantas emboscadas crueles, y se suele abalanzar sobre nosotros chillando desde alguna puerta escondida. El Vassago aguanta una cantidad de impactos considerable, lo que hace preferible usar las llamaradas del Incinerator contra él. Sin embargo, hacer esto requerirá que nos quedemos inmóviles durante unos segundos, un lujo que pocas veces nos podemos permitir en Legacy of Rust.
De hecho, el aspecto más llamativo de la campaña de MachineGames es el reto que plantea, que varía de "tremendo" a "desbordante". Varía dependiendo del nivel de dificultad elegido, evidentemente. Pero incluso en Hacedme daño (la dificultad que escoge la mayoría de los jugadores) Legacy of Rust es mucho más complicado que el DOOM original.
El segundo nivel, Sanguine Wastes, nos pone en aprietos desde el mismo momento en que desaparece la pantalla del menú; los imps y los Ghouls empiezan a atacarnos inmediatamente sin piedad mientras los zombis nos disparan desde las grietas de las paredes del cañón circundante. El tercer nivel, Spirit Drains, nos pone las cosas difíciles con la presencia de los arch-viles, demonios de DOOM II capaces de resucitar a enemigos caídos.

Subid el nivel del desafío a Ultraviolencia, la dificultad con la que John Romero siempre ha diseñado sus niveles de DOOM, y Legacy of Rust os enseñará lo que es sufrir de verdad. A veces os encontraréis en situaciones realmente complicadas, como que os atrapen en una pequeña estancia repleta de imps y pinkys, acosados por dos caballeros del infierno y con un elemental del dolor vomitándoos almas errantes desde arriba.
Quizá el nivel más duro sea The Coiled City, con su enrevesado diseño no euclidiano que combina la litografía "Relatividad" de M. C. Escher con una temática claramente intestinal. Por si fuera poco, está plagado de Vassagos que nos lanzan fuego desde todos los rincones del mapa. Desentrañar los secretos de The Coiled City me llevó más de una hora y, aun así, no digerí más de un tercio de su horda demoníaca.
Legacy of Rust es, sin lugar a dudas, una campaña para jugadores avezados de DOOM, incluso más que los anteriores añadidos de MachineGames y Nightdive para Quake y Quake II.
Sin embargo, aunque Legacy of Rust sea exigente, no se dedica simplemente a lanzarnos demonios sin tener en cuenta el diseño de niveles. La mayoría de sus escenarios se han diseñado para ponernos a prueba de diferentes formas, y muchos de sus niveles son tan entretenidos de descifrar con lógica como de superar luchando. En el segundo nivel en concreto encontraréis escenarios que se transforman, como el mapa Dis Union, que se va ampliando lentamente entre torrentes de sangre como la flor de una planta carnívora.

La recompensa por sobrevivir a estas trituradoras de carne es una nueva arma, la Calamity Blade, que da respuesta a una importante pregunta: "¿Y si la BFG lanzara un proyectil de la longitud de una cuerda de tender?". Al cargarla, la Calamity Blade emite un arco abrasador de energía que corta todo lo que se le cruce por delante. Después de pasar horas reduciendo hordas de enemigos bala a bala, proyectil a proyectil, poder atravesarlos de un solo golpe de repente es toda una delicia.
Pero esto no es todo lo que os reserva Legacy of Rust. La Calamity Blade es una excusa más para aumentar aún más la presión. Los últimos niveles incluyen algunos combates increíbles en los que los demonios van cayendo ante nosotros a montones en vez de a docenas.
Con SIGIL, John Romero demostró que DOOM no tenía por qué cambiar para seguir siendo buenísimo, pero, con Legacy of Rust, Nightdive y MachineGames han demostrado que el perro de presa más viejo de los juegos de PC aún puede aprender algunos trucos nuevos.
DOOM + DOOM II ya está disponible en la Epic Games Store.