
Guía para principiantes de Eternal Strands: 9 cosas que debéis saber antes de empezar a romperlo todo

Puede que Eternal Strands, con su colorida ambientación y ese movimiento enérgico y vivaz que recuerda a Kingdoms of Amalur: Reckoning o a Immortals Fenyx Rising, parezca un juego de acción en tercera persona del montón. No lo es en absoluto. El juego con el que debuta Yellow Brick Games, con el guionista de Dragon Age: Origins Mike Laidlaw al timón, esconde numerosos secretos por debajo de su aspecto alegre, uno de los cuales (y no el menos importante) es su decidido deseo de comprobar si podéis romperlo por las costuras.
Se trata de un fascinante enfoque sobre el género qué recomendamos sin reservas, aunque es cierto que nos habría gustado saber algunas cositas antes de tirarnos a la piscina con él. Por suerte, en esta guía para principiantes de Eternal Strands encontraréis todo lo que necesitáis saber antes de entrar en el Enclave y empezar a romperlo todo.
A ver, ¿qué hago yo aquí?
Los interesantes compañeros con los que nos encontramos en nuestro campamento de Eternal Strands tienen montones de cosas que contarnos, pero al principio es muy fácil perder de vista lo que tenemos que hacer a continuación. Así que vamos a dejarlo claro: ¡estamos aquí para explorar! Nuestro primer objetivo consiste simplemente en recorrer de cabo a rabo el (de momento) limitado espacio del mapa, recoger las cosas que dejen caer los enemigos derrotados y romper las cajas y cualquier otro elemento grande que encontremos por el escenario para ver qué pasa.
Lo cierto es que, para avanzar en el juego, tendréis que perder el primer combate, pero podéis estar tranquilos: no es culpa vuestra. Luego, una vez que seáis libres, no olvidéis visitar todas las ubicaciones que se os sugieran en el registro de misiones (Quest log). Vais a tener que ir y volver un par de veces entre una ubicación y el campamento base antes de que las cosas se pongan en marcha de verdad y os veáis las caras con un primer enemigo del tamaño de una casa de cinco pisos.
Y sí, el inventario es muy pequeño al principio, pero no temáis, porque crecerá.

Podéis trepar por donde queráis
Son muchos los juegos que hacen grandes promesas como "El juego reacciona a la presión barométrica del mundo real" o "Cada enemigo tiene una personalidad única y su propio número de teléfono", pero luego son pocos los que las cumplen. Antes de su lanzamiento, Eternal Strands prometió que podríais subiros a todos los elementos del juego sin excepción... ¡y resulta que es cierto!
Podéis escalar por cualquier superficie que encontréis, hasta un punto que resulta casi absurdo. Por poner solo un ejemplo, podéis trepar por los bordes curvos de las ruedas de un carromato roto. Es como si Eternal Strands quisiera retaros a buscar el camino para llegar al cielo, con la diferencia de que, en lugar de encontrar incómodos agujeros en la hechura esencial del universo, normalmente toparéis con secretos ocultos y cofres maravillosamente radiantes, llenos de regalitos.
Vuestro único límite para esto es el indicador de resistencia, que se recarga cuando os encontráis en pie sobre una superficie sólida. Por suerte, es un problema que también se puede solventar. Desde el principio de la aventura, contaréis con una habilidad mágica que os permitirá crear sendas de hielo por todas partes. ¿Os encontráis a mitad de camino en una escalada titánica y teméis quedaros sin fuerzas? Cread una plataforma de hielo pegada al muro y usadla para descansar antes de continuar con el ascenso.
Pero el juego sí que tiene un límite. En un momento dado, descubriréis que solo podéis llegar hasta un punto en cualquier zona debido a las limitaciones de los amigos que os vigilan y su capacidad de devolveros a un lugar seguro en caso de emergencia. Esto impedirá que os salgáis del mapa por arriba, aunque la verdad es que las restricciones se irán relajando a medida que avancéis en Eternal Strands.

Hay secretos por todas partes.
Como ya hemos mencionado, Eternal Strands recompensa con generosidad la exploración. Hay cofres escondidos por todas partes, y aunque la mayoría de los elementos de los niveles se reinician en posteriores visitas, los cofres en cuestión no lo hacen. Encontraréis un montón de ellos en las rutas principales, pero hay muchos más: escondidos dentro de troncos huecos, en grietas situadas en acantilados, etc. Mientras jugábamos, prácticamente todas las veces que hemos visto un punto interesante en la distancia, nuestra curiosidad y nuestra creatividad para buscar caminos alternativos se han visto recompensadas con un cofre lleno de objetos poco comunes.

Si no queréis luchar contra alguien, arrojadlo lejos
Uno de los dos poderes mágicos con los que comenzamos la partida es Weaver's Grasp, con el que podemos utilizar rayos cerebrales para recoger objetos y lanzarlos lejos de nosotros.
Es una habilidad maravillosa porque nos permite coger rocas, cajas, trozos de madera, restos esqueléticos o prácticamente cualquier otra cosa y tirárselos a la cara a cualquier enemigo que se acerque. Y os aseguro que es algo divertidísimo.
Pero también nos permite coger al propio enemigo. Y una vez que lo tenemos en nuestro poder, podemos hacer algo heroico como tirarlo contra una pared —o, mejor aún, contra alguno de sus colegas— y luego ir a buscar su cuerpo tendido y zurrarle con una espada hasta que deje de quejarse. Pero si no tenéis ganas de heroísmos, también podéis arrojarlo por un barranco, desde lo alto de un acantilado o a una fogata.
Puede parecer que, si se presenta un enemigo cuando estáis ocupados con otra cosa y lo despacháis tirándolo a un agujero sin despeinaros, estáis haciendo trampas, pero, en todo caso, serían unas trampas la mar de agradables.

Recogedlo todo
Otro detalle que Eternal Strands no aclara bien hasta pasado un buen rato es que todos esos trastos que estáis recogiendo tienen un sentido. En cada cosa que rompéis —y, creedme, debéis romperlo TODO— existe la posibilidad de encontrar algo. Algunos de estos objetos son útiles para mejorar otros, pero ¿qué pasa con los otros setenta mil millones que hay?
Pues que sirven para potenciar los talleres de mejora que hay en vuestro campamento. Cualquier cosa que no tenga un uso directo a la hora de crear, reforjar o mejorar vuestras armas y armaduras puede convertirse en materia prima para hacer mejoras el campamento. Algunas de estas mejoras pueden llegar a requerir hasta 50 objetos, así que si os dedicáis a acumular cada pedazo de madera (Soft Wood) aparentemente inútil que encontréis desde el principio, tendréis mucho camino ganado.
Al avanzar en el juego, llegará un momento en que optaréis por realizar incursiones de saqueo, pero no para completar misiones o librar peligrosas batallas, sino simplemente para conseguir materiales. De este modo, la próxima vez que andéis por ahí con el inventario lleno y, un enemigo vencido deje caer un objeto nuevo o excepcionalmente poco común, no os carcomerá la desazón por tener que abandonar un montón de objetos genéricos.

Llevad armaduras de repuesto
A medida que avancéis en el juego, encontraréis recetas de artesanía para nuevas variantes de armadura con las que podréis forjar un yelmo (o lo que sea) mucho mejor que el que lleváis. Y si tenemos en cuenta que, al desmontar el equipo, recuperamos sus componentes originales, es muy probable que sintáis la tentación de decir "Oye, este gorro protege mucho mejor frente a los porrazos, así que voy a fundir el antiguo para recuperar esa pieza poco común que incluía". Por desgracia, el equipo antiguo tiene su utilidad, cosa de la que Eternal Strands no tiene a bien informarnos hasta bastante más tarde.
En un momento no muy posterior del juego, llegaréis a zonas dominadas por el poder de los elementos. Existe una aldea bastante grande que está congelada en hielo mágico, así como vastas extensiones de tierras cubiertas de fuego. Para sobrevivir en estas regiones tan inhóspitas, necesitaréis una combinación de pociones especiales, magia útil... y el tipo adecuado de armadura. Esto quiere decir que os interesa conservar al menos dos armaduras de cada tipo para aprovechar sus ventajas en materia de protección ante el frío o el calor (y todo lo demás). Así que, en lugar de desmontar ese viejo yelmo, volved a forjarlo dándole mayor protección frente al frío y utilizad el nuevo para justo lo contrario. Me lo agradeceréis.

Se puede desactivar la escalada automática
Esta es una decisión discutible, pero lo que ocurre es que, por defecto, en Eternal Strands escaláis cualquier cosa hacia la que camináis. Se trata de algo realmente útil, sobre todo cuando tratáis de escapar rápidamente de algún sitio. Sin embargo, también puede ser realmente fastidioso. Cómo es natural, cuando Eternal Strands ve que corréis, por ejemplo, hacia una pared de roca que tenéis delante, considera que vais a intentar escalarla, pero ¿qué pasa si lo que estáis intentando es huir de una molesta criatura que parece empeñada en escupiros veneno y, en lugar de conseguirlo, os ponéis a trepar?
Para evitar este tipo de situaciones, en Options > Controls podéis desactivar la escalada automática. A partir de entonces, para empezar a trepar en vuestra posición actual, tendréis que pulsar Y (o la tecla equivalente en el teclado).

En serio, no os metáis en la niebla morada (Purple mist)
Para ser un juego que recalca la importancia de explorarlo todo, en Eternal Strands es demasiado fácil caerse accidentalmente a un abismo al meterse en algún sitio.
El problema no es la muerte, dado que, debido a nuestra especial naturaleza, volvemos a nuestra base en cuanto perdemos toda la salud. Lo malo es que, cuando pasa esto, solo podemos llevarnos algunos de los objetos que teníamos en el inventario, cosa que no ocurre cuando volvemos por la vía normal. Y eso puede ser muy molesto si hemos muerto porque no nos habíamos dado cuenta de que había un hueco entre una colina y la siguiente, y nos hemos caído por él.
La presencia de la niebla morada anuncia la existencia de estos huecos —que, para dejarlo claro, son pocos y suelen estar muy separados—, así que siempre que veáis una fuga de la dichosa niebla, andaos con mucho ojo. Resulta decepcionante descubrir que acabáis de perder las fantásticas escamas de dragón que os había costado sangre, sudor y lágrimas conseguir porque habéis metido la pata (literalmente) donde no debíais. Estaría muy bien que Eternal Strands os dejase simplemente donde estabais unos segundos antes (si acaso, con una pequeña penalización de salud) en lugar de mandaros al otro barrio, pero no es así de momento.

Repito: escaladlo todo
Sí, ya hemos hablado de este tema, pero es posible que al leer "todo", hayáis pensado que me refería a todo lo inanimado. Pues no.
En los enormes niveles abiertos de Eternal Strands os encontraréis con nueve gigantescos titanes, con los que os conviene combatir. Y sí, dada la extraordinaria libertad que ofrece el juego, podéis optar por hacerlo tirándoles piedras, flechas y magia si así lo decidís, pero lo más probable es que os resulte más sencillo si los tratáis como si fueran otros obstáculos gigantes. Hay una forma de quitarles la armadura a estos gigantes, pero es mucho más fácil conseguirlo si os dedicáis a trepar por ellos como limpiadores de ventanas colgados de un edificio (un edificio con patas y empeñado en pisotearos, claro).
Además, hay pocas cosas más divertidas que subirse a la cabeza de una criatura gigante y darle porrazos hasta que se cae.
Eternal Strands está disponible en la Epic Games Store desde el 28 de enero.