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Encuadrando el miedo en el modo foto
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Mik Bromley
En vez de mostrar el pavor a distancia, los juegos os ponen a vosotros, los jugadores, directamente en medio de todo para ofrecer una experiencia más inmersiva y, sin duda, más aterradora. Vale, a veces resulta un poco agotador cuando la recompensa por sobrevivir a un calvario que casi os lleva al infarto es que os manden de cabeza a otro, pero hay una manera de darle la vuelta al guion.

Con la inclusión del modo foto, los juegos como The Callisto Protocol os permiten controlar vuestro miedo y convertirlo en vuestro sujeto, incluso cuando intentan arruinaros el día. Podéis sacar fotos de cosas que sería imposible (o extremadamente desaconsejable) fotografiar en la vida real. De repente, la perspectiva de acercarse demasiado al ansia comecerebros de un zombi es algo a alentar.
Pero no es tan fácil como suena. Si se eliminan tanto el movimiento como el sonido, dos elementos que son muy importantes al crear esa sensación de miedo, una captura perturbadora debe tener un lenguaje visual adecuado para hacer correr la adrenalina. Ya mostramos algunas de las bases en nuestro artículo sobre cómo dominar el arte de la fotografía en videojuegos, por lo que nos centraremos en las fotografías de terror con siete formas de encuadrar el miedo mediante el propio modo foto de los juegos.
Que el miedo sea el protagonista
Quizá la manera más obvia de empezar sea hacerlo con algo a lo que la gente le tenga miedo de verdad. En los juegos no escasean los monstruos horripilantes y las criaturas nacidas de pesadillas, por lo que poner uno de estos seres en primer plano (como se puede apreciar en esta foto de la Pesadilla de Banishers: Ghosts of New Eden) provoca un efecto más imponente.

Colocar al sujeto en el medio del encuadre y que dirija la vista (algo de lo que, desgraciadamente, carecen los chasqueadores de The Last of Us) hacia el objetivo, evoca una sensación de confrontación que puede causar que quien lo vea se sienta bajo amenaza. Una pose tambaleante y un campo de visión amplio pueden acrecentar esa amenaza, haciendo que casi parezca que la imagen salta a por vosotros.
Lo que no se ve
¿Qué da más miedo que aquello que podéis ver? ¡Pues las cosas que no se ven! Al igual que las películas alcanzan su punto más aterrador justo antes de que la amenaza salga a la luz, se puede lograr esto mismo en un único fotograma.
Aunque no puede ser una foto donde no salga nada, obviamente. El truco está en mostrar un peligro implícito pero sin revelar demasiado. Las sombras funcionan de maravilla para esto, y la posibilidad de colocar enemigos en cualquier sitio en Abtos Covert es la manera perfecta de probar con ellas. Una forma en la pared aventura que alguien (o algo) acecha fuera de nuestra visión, por lo que el efecto se vuelve incluso más inquietante si en la captura se intuye que pudiera estar dirigiéndose en nuestra dirección.

Podéis conseguir este mismo efecto fotografiando a través de materiales translúcidos, como vidrio esmerilado o cortinas finitas, aunque con el desenfoque de la cámara se pueden obtener resultados similares. Básicamente, lo que se intenta es crear una figura o silueta sugestivas eliminando los detalles nítidos para que el espectador haga uso de su imaginación.

Espacios oscuros
La oscuridad nos despoja de la visión y estimula el resto de nuestros sentidos, provocando que las vivencias sean más viscerales y, a menudo, bastante aterradoras. Así que existe un buen motivo para usar mucha oscuridad en las fotografías de miedo al dejar que cubra el fotograma con un velo de aprensión.
La oscuridad envolvente crea un espacio negativo que juega de nuevo con ese sentimiento de lo desconocido, mientras que una única fuente de luz, como una linterna, una vela o una farola, se convierte en el punto focal. Se puede aprovechar para aislar a un personaje y que parezca expuesto y vulnerable o para revelar algo desagradable en la oscuridad, haciendo que sea el espectador el que se sienta vulnerable.

Sujetos sin rostro
Si los ojos son el espejo del alma (creo que esto lo he escuchado en alguna parte), al excluirlos, o incluso al excluir la cara entera, de una imagen se provoca una desconexión del sujeto de toda emoción normal. Las máscaras también cumplen esta función, ya que ocultan la identidad y las intenciones, pero podéis conseguir un efecto similar con un uso inteligente de las sombras en el rostro o si encuadráis al sujeto por detrás.

Al ocultar el rostro de alguien, sus intenciones y su disposición quedan abiertos a interpretación. Aseguraos de incluir otros elementos en el encuadre para darle más contexto: por ejemplo, esta foto de Zoochosis transmitiría unas sensaciones muy distintas sin el hacha.
Composición inquietante
A los fotógrafos les encanta hablar sobre las reglas de la composición, diseñadas para ayudar a equilibrar las imágenes y hacerlas más agradables a la vista. Bueno, pues aquí tenemos la excusa perfecta para ignorar todo eso y romper algunas de estas reglas.

Debéis pensar tanto en vertical como en horizontal para dar la sensación de que estáis captando un momento que no permitía guardar la compostura y, de ser posible, utilizad el desenfoque de movimiento para trastocar la claridad de la imagen.
Imaginad que la cámara la sujeta alguien que está explorando con pies de plomo, reaccionando con miedo e incluso huyendo cuando se pulsa el disparador. Por cierto, no tiene por qué ser un juego de miedo para conseguirlo. Yo conseguí crear este efecto en Lushfoil Photography Sim, así que siempre merece la pena pensar de manera original.
Control de los colores
Sea cual sea la composición por la que os decidáis, no olvidéis la importancia de los colores. Más allá de su función estética, pueden evocar emociones y desencadenar señales psicológicas, convirtiéndolos en otra importante herramienta en vuestro poder para crear imágenes espeluznantes.
Aprovechad vuestras opciones, entre las que se encuentran los filtros de color intensos, los ajustes de postprocesado y las configuraciones de iluminación personalizadas, como la que podemos encontrar en Alan Wake 2, para cambiar drásticamente el carácter de la foto. Arrojar un poco de luz roja en la escena alude instintivamente al peligro, el verde pálido puede realzar una enfermedad y combinaciones de colores inusuales pueden sugerir lo sobrenatural.

A veces lo más efectivo es no usar color alguno. Prescindir de las tonalidades en favor del blanco y el negro simplifica la imagen y permite que sus elementos tengan un alto contraste. El negro oscuro resalta las sombras, mientras que el blanco intenso otorga a los tonos de piel un aspecto pálido y fantasmal.

Narrativa
Podría decirse que el concepto más importante (y el que respalda todas las técnicas hasta ahora mencionadas) es la narrativa. Para que un fotograma dé miedo, debe poder comunicar algo más: la sensación de lo que está a punto de ocurrir o que acaba de ocurrir. Puede ser difícil con un único fotograma, pero el uso de una composición inteligente, pistas contextuales y elementos sugerentes puede ser de gran ayuda para expresar una idea.

También puede limitarse a saber dónde colocar la cámara. Una captura hecha desde detrás de algo da la sensación de que alguien se esconde u observa. Esta perspectiva del mirón silencioso puede insinuar vulnerabilidad o amenaza, pero, sea como sea, crea una historia.
El objetivo es meter al espectador en la escena y dejar que su imaginación haga el resto.

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