
Prueba de juego de Enotria: The Last Song, el Souls italiano

A lo largo de la última década, el éxito de Dark Souls ha provocado la aparición de innumerables imitadores en desarrolladoras de todo el mundo con la idea de capturar la esencia que hace que los títulos de FromSoftware sean tan buenos.
Jyamma Games es la última que ha probado suerte a través de un escenario poco familiar con Enotria: The Last Song, que combina la fórmula de los Souls con la cultura y el folclore italianos para crear una experiencia impactante. Me he enfrentado a unos cuantos jefes de Enotria: The Last Song en una sesión de prueba del Summer Game Fest y la experiencia ha ido molto bene.
El mundo es un escenario
Enotria se desarrolla en el homónimo continente ficticio, el cual sufre la maldición del "Canovaccio", una obra teatral eterna en la que todos se comportan como si fueran actores. Tuve que meterme en la piel del "Maskless One" (El desenmascarado) para enfrentarme a los autores, seres malignos que provocaron el Canovaccio, y acabar con ellos y sus esbirros para liberar Enotria de su prisión teatral.
La influencia de la materia prima es más que evidente. En el siglo XVI, nació en Italia una forma bisoña de teatro conocida como commedia dell'arte. El formato hacía mucho hincapié en el uso de máscaras para expresar emociones, intenciones, personalidades, etc. En Enotria: The Last Song, cada máscara representa un equipamiento distinto para nuestro protagonista y podemos cambiarla sobre la marcha en medio de una pelea.
El productor ejecutivo Andrea Beneduci, que se encargó de guiarme por la demo, me comentó que la cultura italiana no se suele analizar en un medio como los videojuegos. Según me comentó, su equipo buscaba "explorar los sentimientos, los lugares, la cultura y la historia de Italia, por eso el mundo gira alrededor del folclore italiano".
Pese a que no me dio demasiado tiempo a explorar el mundo de Enotria: The Last Song, hay una cosa clara y es que el juego tiene mucha iluminación. Los juegos de estilo Souls tienen cierta querencia por los entornos oscuros y sombríos, pero el sol brilla y de qué manera en este mundo: los escenarios rebosan color mires donde mires, tanto en los carteles de las paredes como en los jefes enemigos.
Se agradece un Souls con un poco de iluminación, y espero que el resto de Enotria resulte igual de atractivo que lo que he podido ver en la demo, por mucho que todos intuyamos los derroteros.
Todo es una representación
Durante la demo, opté por centrarme en la agilidad y la capacidad de causar daño malano, o veneno, de forma prolongada al conectar varios golpes. Mi personaje tenía acceso a dos armas, una espada a una sola mano y un mandoble enorme a dos manos, y ambas estaban imbuidas de esta energía malano. Una vez que me decanté por un armamento, llegó el momento de pelear contra el primer jefe: Curtis, Prince of Laughter (el príncipe de la risa).

Curtis, ligeramente más grande que mi personaje, accedió al campo de batalla destruyendo un mueble que tenía delante, lo cual generó una nube de humo opaco que le servía de cobertura para pillarme desprevenido. Luché con valor e hice lo posible por bloquear sus ataques y castigarlo con el malano, pero Curtis fue demasiado para mí en ese primer enfrentamiento.
Durante los minutos siguientes, la pelea se asemejó a la de dos actores ensayando una escena importante. Una vez más, entré en la sala e inicié el combate, Curtis destrozó la mesa y empezamos a bailar por el escenario asestándonos golpes el uno al otro, pero con idéntico resultado. Repetí el procedimiento varias veces más, al fin y al cabo, esto es un Souls, tendría que habérmelo imaginado.
Las dinámicas de combate de Enotria: The Last Song recuerdan a las de los Souls en el mejor sentido, pues cada estocada exige concentración y dedicación. Un simple fallo puede ser el fin, y esa idea en el subconsciente me generaba un chute de adrenalina conforme veía que la vida de Curtis disminuía. Era un rival formidable, pero estaba aprendiendo poco a poco e iba ganando confianza.
Por fin, después de varios intentos, los ensayos desembocaron en el siguiente acto con la barra de vida de Curtis por la mitad. Por desgracia, en esta segunda y sorprendente fase, empezó a actuar como si estuviera improvisando y me fui al pozo.
Tardé varios intentos más, pero, al final, y a sabiendas de que había una segunda fase, conseguí doblegar a Curtis.

Eso sí, apenas pude saborear la victoria. Curtis no era más que el primer jefe, me esperaban dos criaturas más perversas en la demo. Lamentablemente, consumí la mayoría del tiempo de prueba aprendiendo a vencer a Curtis, por lo que solo tuve un par de ocasiones de luchar contra el segundo y el tercer jefe.
Y no, no fui capaz. Vermiglio, The Red Prior (el prior rojo), empleaba ataques a distancia y bolas de energía, y no tardó en despacharme. El último jefe era una especie de babosa que me sepultó bajo su enorme figura.
Supongo que el rato que eché en Enotria: The Last Song durante el Summer Game Fest no fue del todo productivo, sobre todo por la cantidad de veces que tuve que enfrentarme a Curtis, pero eso no significa que no me resultara divertido. El escenario único de Enotria, sumado a las mecánicas, como el sistema de armas que he mencionado antes, hacen que merezca la pena echarle un vistazo a este juego, incluso para aquellos con un largo recorrido en los Souls.
El espectáculo debe continuar y, tras haber degustado esta breve sesión de prueba, pienso comprar entradas en primera fila.
Enotria: The Last Song estará disponible en la Epic Games Store el 19 de septiembre.