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Happy's Humble Burger Farm hace que la comida rápida resulte terrorífica
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Steven Nguyen Scaife
Al principio las mascotas no son más que parte de la decoración durante la monótona rutina de trabajo del restaurante, que consiste en ir al congelador y volver a la cocina (que presenta una alarmante escasez de personal) para recalentar la comida una y otra vez. Ante todo, el juego reproduce de forma sorprendentemente acertada la realidad de un trabajo de servicio al cliente y la frenética carrera que conlleva tener que preparar pedidos bajo presión. Al principio solo se te confían los pedidos más básicos, pero incluso en estos se pueden cometer errores: no hay que dejar una hamburguesa demasiado tiempo ni en la parrilla ni fuera de ella, y tampoco hay que añadir ingredientes que no le gusten al cliente. Y si cometes un error, ahí es donde empieza el terror: Happy, la vaquilla bonachona, te arrastra a un oscuro reino paralelo en el que debes prepararle una hamburguesa antes de que te mate.
A medida que avanza el juego, tendrás que ir lidiando con más objetos y tareas a la vez. Se añaden al menú batidos, refrescos y perritos calientes, y recibirás avisos para atrapar una rata viva o limpiar un retrete en el baño donde todos los clientes de aspecto idéntico desaparecen con sus bolsas para llevar. Happy's Humble Burger Farm te deja claro que estás atrapado en una simulación que está funcionando mal y en la que, además de sufrir la monotonía, debes enfrentarte a todo tipo de obstáculos espeluznantes. Algunos son meras distracciones, como luces o electrodomésticos que se apagan misteriosamente; sin embargo, los humanoides que van caminando y explotan y que debes evitar mientras sigues trabajando son mucho más molestos. Al fin y al cabo, cuando trabajas en comida rápida, no hay tiempo para acobardarse. Los horrores acaban convirtiéndose en un indicio más de un entorno de trabajo deficiente, no muy diferentes de la ocasional rata desbocada.

El mundo del juego no se limita al restaurante, ya que empiezas cada día en un apartamento de mala muerte que está lo suficientemente lejos de tu trabajo como para que resulte incómodo. Hay tiendas en las que comprar objetos cosméticos y (con el tiempo) materiales de artesanía para piratear teclados o hacer agujeros en las paredes que te ayuden a escapar de la pesadilla. Y, si miras de cerca, descubrirás que algunos objetos son de atrezo, bidimensionales, o que los demás apartamentos están a medio construir, como si se tratasen de un decorado que el público nunca tiene que ver.
Al final, encontrarás las guaridas de las mascotas del restaurante, que cobran vida de forma espantosa y con nuevas y retorcidas formas. Pero incluso llegados a este punto, el juego no presenta un sistema de combate tradicional. La única forma de defenderse de estas abominaciones es con la habilidad que llevas perfeccionando durante todo el juego: tu capacidad de preparar comida bajo presión. En Happy's Humble Burger Farm, literalmente cocinas por tu vida.
Puedes encontrar Happy's Humble Burger Farm en la Epic Games Store.