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Probamos Hellforged: los golpes, los tajos y los hechizos no son más que el principio

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Matt Cabral
13 may 2026
A simple vista, Hellforged, de la desarrolladora Moonpyre Studios, podría parecer un juego más de exploración de mazmorras de alta fantasía. Al jugar con su protagonista, que blande un martillo de guerra, me encuentro de inmediato en una cripta iluminada por antorchas, salpicada de barriles y cajas destructibles, así como velas parpadeantes, cofres del tesoro resplandecientes y montones de monedas de oro brillantes. Con una perspectiva cenital que resulta familiar, los envolventes entornos no tardan en llenarse de agresivos guerreros esqueléticos, amenazas espectrales flotantes y ratas del tamaño de un coche.

Por suerte, mi descomunal mazo acaba rápidamente con los peligros cercanos, mientras que mi magia lanzaproyectiles mantiene a raya a los enemigos lejanos. Si a eso le sumamos una maniobra de esquiva intuitiva y evasiva que me otorga invencibilidad temporal, siento que seré capaz de superar esta mazmorra con apenas un par de rasguños en mi armadura. 

Pero a medida que voy adentrándome en su satisfactorio ritmo de saquear, subir de nivel y arrasar con hordas de monstruos míticos, Hellforged empieza a hacer honor a su descripción de "infierno de balas de extracción". Los enemigos (ahora son cientos) aparentemente nunca disminuyen, sino que su número crece sin cesar hasta que no soy más que una pequeña isla rodeada por un mar de criaturas de pesadilla. Mientras tanto, un portal cercano me tienta con una salida rápida y sencilla de vuelta a la acogedora seguridad de mi campamento. 
Probamos un avance de Hellforged - Árbol
Por supuesto, salvar el pellejo tomando la vía cobarde también implica perderme cualquier equipo épico que podría conseguir si persisto y sobrevivo hasta conquistar la cripta de forma adecuada y heroica. Sin embargo, el aliciente de conseguir un botín mejor es solo parte del atractivo, ya que Hellforged tiene un bucle de juego tremendamente adictivo e impulsado por la progresión, donde siempre estoy dispuesto a arriesgarme a ser pulverizado con tal de conseguir mejores recompensas. 

Para empezar, la XP llega a toda velocidad, lo que a su vez permite subir de nivel a un ritmo igual de frenético. Más que un simple número para inflar el ego, los niveles os dan la opción elegir entre un trío de rasgos que hacen aún más poderoso a vuestro paladín, que ya es bastante competente de por sí. También podéis invertir el oro que habéis conseguido para desbloquear cofres del tesoro, que contienen distintas recompensas entre las que elegir, en este caso reliquias. Entre estas dos cosas, recibís una avalancha de potenciadores activos y pasivos que os permiten haceros casi tan fuertes como las crecientes amenazas enemigas.

Pero estos beneficios potenciadores de estadísticas son poca cosa si los comparamos con los santuarios de invocación de jefes, que son los que otorgan las verdaderas recompensas. Si sobrevivís a la adversidad el tiempo suficiente, aparecerá uno de estos santuarios en el mapa, invitándoos a despertar a una bestia gruñona con la que podréis conseguir una habilidad mágica. Derrotad a esta imponente monstruosidad —que normalmente tiene colmillos, cuernos o garras—, y podréis seleccionar una habilidad elemental que os ayudará a sobrevivir aún más tiempo.

Cuando estéis casi al final de una partida de conquista de criptas, podréis haber acumulado una serie de habilidades con las que invocar muros de fuego, disparar fragmentos de hielo e infligir daño necrótico, todo ello mientras os protegen orbes giratorios con rayos que achicharran a los enemigos. Y esto sin contar las reliquias y los rasgos suplementarios que podrían hacer que lancéis un misil de fuego cada vez que saqueáis un montón de oro, o que dejéis un rastro de llamas a vuestro paso al correr para poneros a salvo.
Probamos un avance de Hellforged - Plaga
Pero enfrentarse a ejércitos de engendros infernales para avanzar por las mazmorras y ganar más poder solo es la mitad del atractivo de Hellforged. Aunque completar criptas es una gozada que os dejará con ampollas en los pulgares, regresar al campamento es tanto una bendición como una maldición. Lo bueno es que os lleváis todo el botín que habéis recogido, reforzando así vuestro arsenal para la próxima incursión. Sin embargo, al sobrevivir (o no) también sale a la luz el lado roguelite del juego, que os despoja de todos esos poderes para aniquilar enemigos que acabáis de ganar.

Sin embargo, no debéis preocuparos, ya que en Hellforged hay algunos conceptos que evitan cualquier posibilidad de aburrimiento o frustración. Para empezar, no solo os quedáis con todo ese botín reluciente que habéis conseguido, sino que vuestro herrero también puede mejorarlo en el campamento. Además, no muy lejos del simpático maestro forjador encontraréis un amplio árbol de habilidades repleto de rutas de mejoras permanentes. Y lo mejor de todo es que acabaréis desbloqueando el Arsenal, que os permite elegir qué habilidades y reliquias aparecerán en las partidas.
Probamos un avance de Hellforged - Combate
Las pocas horas que pasé jugando a Hellforged me dejaron con muchas ganas de volver a adentrarme en sus criptas plagadas de monstruos. Y todavía me queda mucho por disfrutar, como empuñar el mortífero y legendario "Bloodshard Earth-Breaker" que conseguí al derrotar un nigromante, el jefe final de una mazmorra. Y luego está Mortenzia, la elfa oscura, una segunda heroína jugable que desbloqueé justo antes de finalizar la demo. 

Igual que un brebaje alquímico fuerte, Hellforged combina muchos ingredientes: RPG de acción, infierno de balas, supervivencia, extracción y roguelite. Y, a juzgar por lo poco que he probado, promete ser una mezcla muy potente que me beberé de un trago como si fuese una poción curativa. 

Hellforged estará disponible próximamente en la Epic Games Store.