Noticias

Cómo captura Escape Academy toda la diversión de las escape room de la vida real

S
Steven Nguyen Scaife
9 nov 2023

Capturar el atractivo de las escape room de la vida real es todo un reto. Gran parte de este atractivo surge al estar allí presente, y no viéndolo a través de una pantalla. Pero Escape Academy se acerca lo máximo posible sin tener que salir al exterior, empezando por su ingenioso tutorial, una aproximación de la realidad deliberadamente cutre.

La primera sala es, supuestamente, una especie de mazmorra, en la que hay un muñeco bastante cochambroso colgado de la pared. Está todo muy descuidado, y la desatenta empleada que hay fuera no ayuda en absoluto a darle vida. Y, aunque el sitio estuviera en buenas condiciones, ¿qué clase de mazmorra tiene luces fluorescentes y un reloj en la pared?

Pero dejando a un lado la broma, el diseño del juego en esta "mazmorra" es muy ingenioso, porque permite a los jugadores empezar con rompecabezas sencillos que les enseñan las mecánicas de forma sutil y que encajan de maravilla en la atmósfera desvencijada. Tendrás objetos en el inventario y deberás prestar atención a los códigos semicrípticos de los panfletos que te dirán que mires ciertos colores y letras. Hay hasta una nota adhesiva en el reloj que te dice qué hora se supone que es, lo que muestra que a veces estos detalles de fondo son importantes.
Escape 2
Al poco tiempo, mientras vas resolviendo rompecabezas en la sala de espera, descubres la verdad: todo es una tapadera, un campo de pruebas para buscar candidatos para una escuela de élite para escapistas, la Escape Academy (la empleada resulta ser la mismísima directora disfrazada). Lógicamente, te conviertes en su estudiante más reciente. A partir de ahí, ya vas sin ruedines. De acuerdo con los planes del extraño personal de la academia, las escape room se vuelven mucho más largas y difíciles, sin útiles notas adhesivas o indicadores parpadeantes en la interfaz que te guíen. Para añadir presión, también hay un límite de tiempo como en las reales. En el siguiente desafío, por ejemplo, deberás reunir las pistas que te dirán el nombre de la directora, que sirve de contraseña para anular el dispositivo que libera en su oficina un gas que te borra la memoria, como prueba preliminar.

La atmósfera, con sus exagerados diseños de personajes tipo dibujos animados y las insignias para marcar el progreso, recuerda un poco a Psychonauts, además de tener un personaje rival que también colecciona insignias al más puro estilo Pokémon. Y aunque un videojuego no pueda capturar la sensación táctil de interactuar con una escape room de la vida real, el formato virtual permite crear rompecabezas y situaciones mucho más extraños y espectaculares. A veces abrirás nuevas zonas con una simple llave, pero otras tendrás que usar una motosierra para cortar la enredadera que bloquea parte de un fastuoso invernadero (además de averiguar cómo conseguir el combustible adicional para cortar la enredadera que hay al otro lado). En una deberás buscar rápidamente el antídoto para un batido envenenado, y en otra tendrás que subir por unas escaleras para huir de la inundación, entre otras peligrosas tareas: un recorte de periódico destaca con orgullo que las lesiones de la academia se han reducido un 30 % este año.

Más allá de su gran variedad de rompecabezas, el verdadero punto fuerte de Escape Academy es el ingenioso contexto que se les da a estos, donde los códigos, las pistas y los acertijos se encuentran rodeados de cosas como ilusiones ópticas, máquinas expendedoras, mariposas y tostadas. Además, están todos construidos en torno a unos temas concretos, así que cada rompecabezas presenta un diseño, una animación y, a veces, hasta unas mecánicas hechas a medida: en uno deberás caminar por una pista de baile para mover el avatar de un ordenador, mientras que en otro deberás ojear unos manuales para introducir códigos de radio (a lo que sin duda le acabarás cogiendo el gusto es a la musiquita que suena al resolver un rompecabezas).
Escape 3
Para capturar el atractivo de una escape room de la vida real, es necesario que puedas moverte por un espacio abierto para ir resolviendo rompecabezas en cualquier orden en lugar de seguir un camino evidente. Todas las salas son lo suficientemente grandes como para que puedas correr de acá para allá cuando no sepas cómo seguir, en busca de algo que se te haya pasado. El pánico solo irá en aumento cuando lo único que encuentres sean los exasperantes juegos de palabras que aparecen al examinar un objeto que de otra manera no puedes usar. Hay un sistema de pistas, pero, al utilizarlo, se reduce tu puntuación final.

Si juegas a solas, vale la pena tener a mano un cuaderno en el que ir anotando información mientras el tiempo avanza y los rompecabezas hacen que sea necesario recordar determinadas instrucciones. Pero donde Escape Academy realmente destaca es en el modo multijugador, que simula muy hábilmente la emoción de intercambiar ideas con un amigo o de gritarle porque lo está haciendo mal. Podrás centrarte en la comunicación en lugar de en tomar notas o memorizar, como cuando una persona debe reorganizar unas estatuas mientras otra examina los cuadros que indican el orden correcto. Obviamente, luego podrás disfrutar del éxito del trabajo en equipo en la pantalla de resultados del nivel, donde aparecerán todos los rompecabezas que hayas resuelto para llegar hasta el final.

Al principio, puede que la idea de una escape room digital parezca un tanto redundante, ya que las escape room son, básicamente, rompecabezas de videojuegos llevados a la vida real, pero Escape Academy representa fielmente la frenética sensación que supone estar ahí físicamente y los originales rompecabezas que diferencian a las salas reales. A lo mejor un juego más convencional e "intuitivo" habría hecho algunas pistas e instrucciones más fáciles de relacionar, pero la necesidad de memorizar, anotar o gritarle a otro jugador te mete más en situación y lo hace parecer más tangible y menos ingrávidamente virtual. Del mismo modo, un diseño del juego más tradicional hubiera optado por repetir ciertas mecánicas una y otra vez, pero Escape Academy insiste en ofrecer algo totalmente nuevo. A fin de cuentas, captura esa emoción de la novedad y la imprevisibilidad propias de las escape room reales, así como la sensación de victoria al completar una hasta el final.