
Cómo instalar una SSD o un disco duro en PC para jugar

A los jugadores nunca les sobra espacio de almacenamiento. Tanto si necesitáis espacio para descargar el próximo AAA como si queréis tener vuestros títulos indies favoritos almacenados localmente y listos para jugar, en cualquier PC para videojuegos es esencial disponer de suficiente espacio en el disco duro.
En este artículo, os guiaremos por el proceso de actualizar el almacenamiento de vuestro PC para videojuegos con una nueva unidad de disco duro (HDD) o de estado sólido (SSD).
Qué necesitaréis para instalar un disco duro o SSD en vuestro PC
Antes que nada, es importante que os aseguréis de que cualquier disco duro que compréis sea compatible con vuestro PC. También puede que necesitéis algunas herramientas, entre las que se incluyen:
- Cables de datos y alimentación, si vais a instalar una unidad SATA.
- Un destornillador de estrella o de cabeza plana.
- Vuestra nueva unidad HDD o SSD.
- Soporte de montaje.
Puede que algunos de estos artículos ya vengan con el hardware que hayáis comprado.
Cómo instalar una HDD o SSD en vuestro PC para jugar
Apagad el PC
Apagad y desenchufad vuestro PC para jugar antes de instalar la nueva unidad. Si no, podríais acabar friendo vuestro sistema o electrocutándoos.
Localizad las bahías de unidad
Para encontrar las bahías de unidad (el compartimento dentro del ordenador donde se ubican las HDD y SSD), primero tendréis que quitar la carcasa o panel lateral de vuestro PC. Si tenéis un portátil o comprasteis un ordenador de sobremesa ya montado, también podéis consultar su manual de usuario.
Por lo general, las bahías de unidad son rectangulares y se encuentran en la parte inferior frontal o lateral de la caja del PC. Las hay de diversos tamaños: de 5,25 pulgadas, 3,5 pulgadas, 2,5 pulgadas y 1,8 pulgadas. Estas medidas se refieren al tamaño o factor de forma del hardware para las que están diseñadas y que pueden contener, no al tamaño de las bahías en sí.
Alternativa: Buscad un puerto M.2
Si vais a instalar una SSD M.2, que se parece más a un chip que a un disco duro rectangular tradicional, en lugar de lo anterior tendréis que buscar una ranura en vuestra placa base.
Consultad el manual de la placa base si lo tenéis a mano. Normalmente, los puertos para SSD M.2 se encuentran en la placa base y están marcados como M.2. Este tipo de SSD se instala directamente en la placa base, por regla general con un solo tornillo.
Montad físicamente vuestra unidad
El proceso de montar e instalar una HDD más tradicional o una SSD en vuestro PC es muy sencillo. Primero, quitad cualquier montura o soporte que estorbe. Luego, insertad la unidad en la bahía adecuada y atornilladla en su sitio junto a cualquier soporte o montura necesaria para sujetarla.
Conectad los cables
Si vuestra nueva unidad es una SSD M.2, puede que hayáis acabado después de montarla. Pero si es un disco duro más tradicional, tendréis que conectarlo a vuestra placa base, tanto para la alimentación como para la transferencia de datos.
La SATA (Serial Advanced Technology Attachment) es una interfaz estándar común para ambas funciones. Los cables de datos SATA vinculan físicamente el nuevo disco duro a la placa base, mientras que los cables de alimentación lo conectan a la fuente de alimentación. Es muy probable que el hardware que hayáis comprado (ya sea la propia unidad, la placa base, la fuente de alimentación o una combinación de las tres) ya venga con los cables adecuados. Si no, tendréis que adquirirlos.
Conectad los cables de datos SATA a la placa base
Cuando conectéis la unidad a la placa base, buscad puertos que tengan la etiqueta SATA o una variación como SATA_1. Los cables de datos SATA están diseñados con un conector en forma de L, lo que facilita su adecuada instalación.
Revisad las conexiones
Encended el ordenador en modo BIOS. Lo habitual es que se pueda acceder al modo BIOS mientras arranca el PC pulsando la tecla F2, Supr u otra, según cuál sea el fabricante de la placa base.
Ya en el modo BIOS (que estará en inglés), busca una opción como SATA/NVMe Configuration, Boot o Storage. Ahí, deberíais poder comprobar si la unidad está instalada correctamente.
Si no podéis encontrar la nueva unidad, hay un par de soluciones que podéis probar.
Puede que tengáis que activar el puerto SATA en la placa base. Para hacerlo, entrad en el modo BIOS y buscad Storage Devices, SATA Configuration o NVMe Configuration. Busca una opción que os permita cambiar los puertos de Disabled ("desactivado") a Enabled ("activado").
Si eso no funciona, apagad el ordenador, volvedlo a abrir y revisad que todo esté conectado físicamente como corresponde.
Siguientes pasos en Windows
Iniciad el PC y abrid Administración de discos haciendo clic derecho en el botón Inicio. En esa ventana, podéis hacer los cambios necesarios a vuestra nueva unidad SSD.
Inicializad la unidad
Ahora que estáis en Administración de discos, es momento de inicializar la nueva unidad.
Encontradla (debería estar marcada como no inicializada) y haced clic derecho sobre ella. Escoged la opción Inicializar disco.
Ahora tendréis que elegir el estilo de partición. El predeterminado es el GPT ("tabla de particiones GUID"), diseñado para ordenadores modernos. También está disponible el estilo MBR ("registro de arranque maestro"), pero no hay muchas razones para optar por él a menos que tengáis un sistema antiguo.
Seleccionad el estilo de partición y haced clic en Aceptar para empezar.
Particionad la unidad (tamaño máximo)
Vuestra unidad ya está lista para crear particiones y formatearlas. En Administración de discos, haced clic derecho en la nueva unidad y seleccionad Nuevo volumen simple.
Si queréis que aparezca como un único disco duro grande (que suele ser lo habitual), seleccionad Tamaño máximo y luego asignadle una letra a vuestra nueva unidad. (luego hablaremos más al respecto).
También tenéis la opción de particionar la unidad en varios volúmenes separados ("particiones" y "volúmenes" son términos intercambiables), caso que cubriremos en la siguiente sección.
Particionad la unidad (tamaño de volumen simple)
También podéis crear varias particiones separadas en una sola unidad física. Por ejemplo, podrías dividir un disco de 1 TB en dos volúmenes de 500 GB cada uno (aproximadamente).
En Administración de discos, en lugar de seleccionar Tamaño máximo, introducid la cantidad de espacio para cada unidad. Tendréis que especificar las particiones deseadas en megabytes (MB). Ayuda recordar que un GB son 1024 MB.
Una vez hayáis dividido todo el espacio de almacenamiento disponible en las particiones que queráis, haced clic en Aceptar para finalizar el proceso.
Escoged una letra
Al formatear la unidad, tendréis que asignarle una designación de una sola letra. La unidad de almacenamiento principal de un ordenador suele llamarse C:, una convención que tiene décadas de historia.
Podéis asignarle a vuestra nueva unidad y a sus particiones cualquier letra disponible. Mucha gente opta simplemente por seguir el alfabeto (D:, E:, F: y así sucesivamente), pero es decisión vuestra.
Definid el sistema de archivos
Ahora necesitaréis formatear la unidad para que el sistema operativo pueda leerla y escribir en ella.
NTFS es el sistema predeterminado de Windows y es la mejor opción si vas a usar el disco exclusivamente con Windows. El sistema exFAT también puede ser una opción. Escogedlo si queréis usar la unidad con otros sistemas operativos. Por ejemplo, macOS no puede leer discos con formato NTFS de forma nativa, pero sí los que tengan formato exFAT.
Comprobad que funcione
Ahora que ya habéis pasado por el proceso de instalar físicamente, particionar, nombrar y formatear vuestra nueva unidad, es hora de acabar la instalación y darle uso.
La forma más fácil de hacer esta comprobación final es transferir o instalar un archivo en la nueva unidad y luego acceder a él. ¡Enhorabuena, habéis conseguido instalar una nueva unidad HDD o SSD en vuestro ordenador!
Hacedle una prueba de rendimiento
Si queréis saber cómo rinde vuestra nueva unidad, siempre podéis hacerle una prueba de rendimiento. Las herramientas de benchmarking pueden poner a prueba el rendimiento de las unidades de almacenamiento, evaluándolo todo, desde las velocidades de lectura y escritura hasta su rendimiento global.
Hay varias opciones populares de software de terceros. Antes de descargar una, investigad un poco para dar con un programa de benchmarking que tenga buena reputación. Una vez hayáis elegido el software adecuado para vuestras necesidades, aseguraos de descargarlo de un proveedor de alojamiento que sea de fiar. Internet está llena de opiniones y los foros pueden ayudaros a aprender de las experiencias de otros.
Ahora toca llenar de videojuegos vuestra nueva unidad. Entrad en la Epic Games Store para encontrar algo a lo que jugar (después de instalarlo, claro) y echadle un vistazo a la pestaña Noticias de la Epic Games Store para estar al día de las últimas novedades de vuestras desarrolladoras favoritas sobre los juegos que más os gustan.