
Si jugáis a Kenshi como si fuera Skyrim, caeréis directamente en sus trampas

Prestad mucha atención a las trampas, mientras exploráis las dunas y los cañones de Kenshi. Da igual las peleas que hayáis ganado, los seguidores que hayáis reclutado o cuan afiladas sean vuestras catanas; si os acomodáis y jugáis a RPG de mundo abierto como si se tratase de los clásicos del género (Skyrim o Dragon Age, por ejemplo) caeréis directos en las trampas del creador.
"Me encanta manipular a los jugadores siempre que puedo", comenta Chris Hunt, el creador de Kenshi , y tras una pausa, añade, "pero solo por diversión".
Una de las trampas favoritas de Hunt está escondida en una torre en medio de un árido desierto. "El típico edificio en el que normalmente encontrarías un buen tesoro", comenta. Si entráis en la torre, os encontraréis con una horda de robots asesinos. En un RPG tradicional, tendríais que luchar contra ellos hasta la muerte. Sin embargo, Kenshi no sigue esta línea.
En vez de atacaros, las máquinas se convertirán en vuestros guardaespaldas, os seguirán donde vayáis y matarán todo lo que se os acerque. "Creerán que han tenido suerte", dice Hunt. Si entran en una base enemiga, su horda de máquinas acabará con todos los oponentes antes de que les alcancen.
Sin embargo, descubrirán que es una trampa cuando pase lo mismo en una base aliada. "Los robots atacarán a todo el mundo y asesinarán a todo el que se ponga por delante", explica Hunt. "Se convertirán en una maldición que los jugadores querrán hacer desaparecer". Es como una versión temprana de la peste dracónica, la contagiosa enfermedad del reciente Dragon's Dogma 2, que mata a cualquier PNJ cercano. Sin embargo, el equipo de Hunt en Lo-Fi Games se adelantó mucho a Capcom, ya que Kenshi está disponible desde 2008.
En busca de una mayor libertad
Hunt comenzó a trabajar en Kenshi debido a su frustración con las limitaciones de otros juegos. "Es el resultado de toda una vida jugando a videojuegos. Siempre pensaba: 'Ojalá hicieran esto' u 'Ojalá no hicieran esto otro'", comenta. Estaba cansado de juegos con historias fijas que no daban libertad para autodefinirse, sobre todo en juegos RPG, dónde se supone que puedes interpretar un rol y no solo seguir el guion de un personaje ya escrito.
El de Kenshi es un mundo de máquinas de alta tecnología y espadas muy básicas, y sus desiertos están llenos de pequeños asentamientos, pueblos y ciudades conectados por carreteras repletas de vagabundos, caravanas comerciales y bandidos. Bajo el desierto se esconden sistemas interconectados y mecánicas que provocan todo lo que sucede en el mundo.

Nada en el juego está predeterminado, aparte de la ubicación inicial, y un sistema de comportamiento simulado guía los actos y respuestas de los PNJ. Es posible que os crucéis con una caravana abandonada en una carretera polvorienta y que eso no implique el comienzo de una misión. Probablemente lo que ha sucedido es que un comerciante de la IA ha tenido la mala suerte de encontrarse con unos bandidos de la IA y ha tenido lugar una batalla simulada que nunca habéis llegado a ver. Y esto es porque en Kenshi no hay misiones y vuestros personajes no son el centro del universo.
"En las películas, el personaje siempre es el elegido, un príncipe o alguien de la realeza", dice Hunt. "Yo quiero historias sobre soldados recluta, mendigos o alguien que luche por sobrevivir".
Al comienzo de Kenshi, seréis unas de las personas más débiles de ese mundo. Apenas tendréis dinero a vuestro nombre y si buscáis pelea con un ciudadano que encontráis o incluso con una cabra, es probable que os deje hechos polvo. Pero Hunt afirma que si trabajáis y conseguís dinero con la minería, el comercio, las recompensas y el reclutamiento de PNJ podréis llegar a conseguir poderes casi divinos.
Ya más avanzado el juego, si echáis horas y trabajáis duro, podréis crear ejércitos y redes de caravanas de comercio y construir ciudades enteras. "Tendrán la sensación de haber conseguido un logro, una meta, algo gratificante. Y no solo que han llegado a su objetivo por seguir una misión predefinida", explica Hunt.
Vuestra progresión, como tantas otras cosas en Kenshi, no la marca el juego. En este mundo estilo sandbox se pueden hacer muchas cosas, como dedicarse a la minería, pelear o comerciar, pero podéis enfocar estas actividades como mejor os parezca. Por ejemplo, imaginad que queréis construir vuestro propio asentamiento. Podéis trazar los planos para construir una casa y muros de empalizada y depositar los recursos para completar la tarea. La forma de conseguir los recursos depende de vosotros. Podéis encontrarlos por el mundo, o extraer minerales y venderlos en una tienda local para conseguir dinero con el que comprar lo que necesitáis. Incluso podríais contratar a algún mercenario y asaltar una caravana. No hay un camino determinado. Sois vosotros los que debéis pensar en vuestros objetivos y en cómo vais a cumplirlos.
Historias que nacen de sistemas
Puede que Kenshi no tenga misiones, pero eso no significa que no tenga argumento. Os iréis encontrando con historias que nacen de los sistemas que se entrelazan e interactúan bajo la superficie del mundo. Hablemos, por ejemplo, del sistema de salud. Muchos juegos recurren a una simple barra de puntos de vida para representarla. En Kenshi, sin embargo, los ataques pueden impactar en las extremidades, el pecho, el estómago o la cabeza del personaje. Y estos ataques pueden causar sangrado o aturdir, según el tipo de arma que se haya usado. Estos cálculos tan complicados no se ven en la pantalla, pero pueden provocar eventos inesperados en el juego.

"Los jugadores se enfrentarán a situaciones muy variadas que surgirán de forma natural por tener diferentes tipos de lesiones en distintas situaciones", comenta Hunt. Y nos cuenta una historia sobre cómo un bandido atacó a un jugador y lo dejó fuera de combate. El ladrón de la IA se hizo con el botín del cadáver del jugador, pero mientras se marchaba, murió por haber perdido mucha sangre. El jugador, al recuperarse, volvió a por sus pertenencias y robó lo que quedaba del cadáver del bandido.
Como jugadores en un mundo con un sistema estilo sandbox, tendréis que hacer planes y adaptaros a lo que os encontréis. Podríais plantearos la misión de eliminar a todos los caníbales de las llanuras y poneros a buscar el mejor equipo disponible para ello. En el caso de que os hieran la pierna y un perro salvaje se la lleve, tendréis que reaccionar a esta situación y buscaros una prótesis.
Si Kenshi os resulta interesante (o incluso algo agobiante), Hunt tiene algunos consejos para jugadores nuevos. "Deben plantearse este juego de manera diferente a los RPG tradicionales", dice. "En vez de preocuparse por no tener a nadie que les guíe o por no saber a dónde ir, en definitiva, por no saber qué hacer, deben pensar en lo que harían en la vida real. Eso es lo más importante a la hora de jugar a Kenshi".