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En Going Under, no luchas contra monstruos, sino contra el absurdo horario de nueve a cinco

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David Silbert
17 oct 2023

Cuando piensas en el género "roguelike", seguro que te imaginas un peligroso viaje hacia lo desconocido. En Hades, te abres paso a través de las profundidades del infierno. En FTL: Faster Than Light, exploras los confines del espacio en constante expansión. Sea cual sea tu destino, casi todos los roguelikes tienen la misma misión: no morir.

Puede que Going Under no sea tan siniestro como el típico roguelike, pero lo que está en juego es igual de real. En lugar de navegar por el infierno o el espacio, recorrerás mazmorras como parte de unas prácticas no remuneradas. Y en vez de luchar contra dioses o alienígenas, lucharás contra microagresiones y el agotamiento laboral. Y aunque te encontrarás con muchos enemigos (trasgos descontentos, esqueletos zombificados y otras almas perdidas), el verdadero monstruo es tu despiadado jefe.

Going Under está protagonizado por Jackie, una joven ingenua especialista en marketing que acaba de conseguir un trabajo en la bulliciosa ciudad de Neo-Cascadia. Después de un viaje en monorraíl, es recibida en Cubicle, un conglomerado de comercio electrónico con miles de empleados y mucho dinero. Un vídeo de bienvenida explica que Cubicle surgió de la nada, salvo por un sueño y una "modesta inyección de dinero". Tras una cuidadosa deliberación de su "amable" sistema de IA, la compañía asigna a Jackie un puesto de asistente en su última startup: Fizzle Beverages. 

La desarrolladora Aggro Crab no se anda con rodeos en su crónica, en la que utiliza un humor irónico y una sátira implacable para desmontar de forma meticulosa la cultura moderna del ajetreo. En una escena, el fundador de Fizzle, Ray, anuncia la producción de una inesperada aplicación de bebidas (y una red social complementaria) y luego hace que todo el personal se ponga a trabajar en ello. En otra, organiza una extravagante fiesta por cortesía de la tarjeta de la empresa, para disgusto de su responsable de contabilidad. Si alguna vez has tenido un trabajo con la cultura de "trabaja duro, diviértete mucho", te sonarán estas historias.

Going Under - Gameplay de la mazmorra de Joblin

Con su lanzamiento en 2020, Going Under llegó en el momento oportuno. Mientras innumerables empresas dejaban las oficinas en medio de la pandemia, los empleados vislumbraban un futuro más libre y autónomo. Los trabajos de oficina pasaron a ser remotos. Los gerentes se vieron obligados a confiar en que su equipo haría el trabajo desde casa. Conceptos como "propósito" y "bienestar" impregnaron las publicaciones de LinkedIn, desafiando a las empresas a hacer más por sus empleados. El horario de nueve a cinco tal y como lo conocíamos parecía estar evolucionando.

Si avanzamos hasta 2023, gran parte de ese impulso se ha estancado. Las empresas están volviendo a las oficinas, las oportunidades de trabajo remoto están disminuyendo y las hojas de asistencia vuelven a estar de moda. Quizá no es sorprendente, pero sí decepcionante. Sin embargo, Going Under es un duro recordatorio de por qué políticas como el trabajo remoto son tan codiciadas. El juego logra capturar la monótona naturaleza del trabajo a la vez que proporciona una experiencia roguelike adictiva, accesible y muy divertida.

En 2021, Aggro Crab y la editora Team17 lanzaron la actualización llamada "Working From Home". Además de proporcionar nuevos potenciadores y mejoras que enriquecen el juego, la actualización enfrenta a Jackie con su otro yo: un deprimente trabajador corporativo. La actualización pone fin de forma satisfactoria a la experiencia de Going Under y, a la vez, ofrece un último empujón para quienes vuelvan a la rutina de la oficina. Eso sí que es solidaridad.

Going Under ya está disponible en la Epic Games Store.