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Estamos en 2025 y todavía no hay ningún juego como Cyberpunk 2077

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Lloyd Coombes
8 jul 2025

Hay pocos juegos con un arco de redención como el de Cyberpunk 2077, y aunque su historia de ave fénix que resurge de las cenizas es muy conocida, sigue siendo un juego fantástico en 2025.

Además de que funciona mejor que nunca en cualquier plataforma, Cyberpunk 2077 es la definición de juego de rol: un mundo que se puede habitar. Mientras camináis por las calles de Night City o el distrito de Dogtown en la expansión Phantom Liberty, sentiréis que podéis oler la comida de los puestos callejeros o sentir las gotas de lluvia sobre vuestra piel.

Y los jugadores de PC se llevan la mejor parte, ya que Cyberpunk 2077 sigue siendo una maravilla técnica casi cinco años después de su lanzamiento. Aunque lo he jugado en consolas (incluida la versión para Nintendo Switch 2), siempre acabo volviendo a esa sensación acogedora de estar solo en Night City, con los auriculares puestos y un monitor ultrapanorámico que me hace sentir como si estuviera en mi apartamento en algún rincón lúgubre del mundo de CD Projekt Red. 

Aquí tenéis cuatro razones por las que Cyberpunk 2077 sigue siendo único, incluso años después de su lanzamiento.
 

Infinitas oportunidades para moldear a vuestro personaje


Oportunidades de moldear a vuestro personaje
Como hemos mencionado antes, Cyberpunk 2077 es el mismo tipo de juego de rol complejo y lleno de contenido en el que se han convertido clásicos del género como Baldur's Gate 3.

El personaje principal es V, un lienzo en blanco que podéis moldear con facilidad, tanto antes de que comience la aventura como durante vuestra estancia en Night City, gracias a pequeños preludios jugables, una gran cantidad de opciones de estadísticas y personalización visual.

En una de las partidas, elegí el pasado de corpo para V. Las mayores entidades corporativas de Night City le destrozaron, y como consecuencia quedó resentido con el mundo.

En una de las misiones más emocionantes de Phantom Liberty, una infiltración acabó mal y me vi obligado a acabar con un puñado de guardias con una precisión letal. No hubo una elección binaria entre la violencia o el sigilo. Sencillamente, las cosas salieron así.

Como ya había jugado esta misión por lo menos dos veces, no le di demasiada importancia. Sin embargo, más adelante, V es escoltado fuera del edificio por los guardias de seguridad. Un guardia fornido me preguntó si yo era el responsable de la muerte de sus compañeros. En ese momento, no solo se me presentó un nuevo diálogo que no había visto nunca, sino que incluso pude elegir una respuesta de corpo, que no os voy a destripar (pero que no fue agradable).

Y se armó un buen jaleo tan trepidante como la misión anterior. ¿Y sabéis qué es lo mejor? Que hay docenas de situaciones en las que tendréis que tomar estas decisiones aparentemente insignificantes a lo largo de Cyberpunk 2077, y que me llevará años encontrarlas todas.
 

Grandes momentos de la historia


Momentos de la historia
El papel de V en la historia, que implica a las grandes corporaciones que dirigen la ciudad e incluso a la presidenta de los Nuevos Estados Unidos en la expansión, sigue siendo muy personal. 

La misión inicial del robo a la corporación Arasaka es intensa, sin duda, pero lo que empieza como el elegante golpe de ciencia ficción que todos hemos soñado llevar a cabo de pequeños pronto se convierte en un viaje oscuro e inquietante a los bajos fondos de Night City. Cyberpunk 2077 no se anda con rodeos: podréis tanto experimentar lo que es en esencia una película snuff en primera persona como observar a los matasanos realizar prácticas abusivas solo porque pueden.

Estoy haciendo todo lo posible por no destriparos nada, ya que arruinar alguno de los mejores momentos de la historia de Cyberpunk 2077 sería cruel, pero una sección a mitad del juego, que entrelaza un acto de terrorismo doméstico con la irrupción en el infame Muro Negro, combina el caos y el horror de una forma que ningún otro juego ha logrado con tanta habilidad.

Hay que reconocer que una sola partida a Cyberpunk 2077, sin importar cómo juguéis, puede haceros cambiar un poco, por muy exagerado que esto pueda sonar.

Aunque existen otros juegos de rol de ciencia ficción, ningún otro ha conseguido crear un mundo tan extraño y onírico y que resulte tan surrealista y, a la vez, tan familiar, como el de Cyberpunk 2077
 

Night City es una verdadera estrella


Músico de Night CityLa ubicación principal de Cyberpunk 2077 es tan extensa vertical como horizontalmente, y a pesar de ser un escenario que parece cruel y lleno de injusticias, sigue siendo un lugar donde las luces más pequeñas aún no se han apagado.

La propia Night City es una combinación de pesadillas y sueños etéreos, en la que el metal se funde con la carne y las luces de neón con las vigas de acero. Es un placer explorarla solo para contemplar sus profundidades más oscuras y sus cumbres más altas.

Mientras buscaba la ubicación de una de las cartas del tarot en Night City, me sorprendió una puesta de sol a lo lejos. Sentado en un tejado, me quedé mirando cómo el sol se ocultaba tras los edificios del otro lado de la calle y cómo el trazado de sus rayos daba paso a las luces de neón, que se reflejaban en los pequeños charcos del día anterior.

Esto me hizo pensar que, aunque Night City fuera el lugar más peligroso del país, quizás había belleza por descubrir en ella. Recorrí sus calles desde el polvoriento distrito de Heywood hasta las Badlands y disfruté de las preciosas vistas del océano de Pacífica.

Y, sin embargo, mi mejor recuerdo de esta excursión fue encontrar una de las pequeñas luces que mencioné antes.

Dogtown, que se introdujo en la expansión Phantom Liberty, es a la vez ostentoso complejo de casinos y zona de guerra. En la parte más conflictiva de este distrito, encontré un pequeño grupo de gente reunida haciendo una barbacoa y escuchando a un guitarrista solitario que tocaba en un sofá.

Por muy bonitas que sean algunas regiones del juego, lo que os hará volver es su gente.
 

Un simulador envolvente moderno


Árbol de habilidades
Si sois fans de Deus Ex y Dishonored, es probable que echéis de menos el tipo de jugabilidad basada en decisiones que ofrecen estos títulos. En muchos sentidos, Cyberpunk 2077 parece la continuación de este tipo de diseño de juegos, solo que con un mapa mucho mayor y con una fidelidad visual mucho más impresionante.

Cada vez que he vuelto a jugar a Cyberpunk 2077 he encontrado algo nuevo que utilizar a mi favor o para dispersar a los enemigos.

De vuelta en Dogtown, tuve que infiltrarme en una base de los Hijos del Vudú. Es posible abrirse paso a tiros en casi todas las situaciones que plantea Cyberpunk 2077, así que eso fue lo que hice. Me equipé una serie de ventajas y elementos para volverme invisible, ralentizar el tiempo y disparar a la cabeza como si estuviera jugando a Fallout 4.

En mi siguiente partida, utilicé una configuración de personaje basada en el veneno y el uso de Contagio: hackeaba a un enemigo, utilizaba el hackeo rápido Ping para encontrar a sus amigos (a menudo sin necesidad de entrar en otras habitaciones) y cargaba un virus para quitarles la vida.

También se puede llegar al sótano con sigilo y sin trucos, tan solo con rapidez mental y una práctica entrada lateral con mucha cobertura. Una vez dentro, tuve que elegir si matar al netrunner que chantajeaba a una mujer inocente y amenazaba con matarla o perdonarle la vida.

¿El problema? Que el netrunner en cuestión está siendo utilizado por un agente encubierto que trabaja para acabar con los Hijos del Vudú desde dentro. Si matáis al netrunner, tendréis que matar también al agente, lo que hará que no podáis acceder a otra misión más adelante en la expansión.

Después de disfrutar del anime Cyberpunk: Edgerunners (que deberíais ver si no lo habéis hecho ya), volví a jugar para probar una configuración de personaje inspirada en David, el protagonista de la serie, y su implante Sandevistan.

Gestioné esta situación de una forma muy diferente, ya que congelé el tiempo y machaqué a los enemigos con mis brazos de gorila. De hecho, no disparé ni una sola bala mientras arrasaba el escondite de los Hijos del Vudú, y aun así no quedó nadie en pie cuando me marché.