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Asesinar y cocinar es una combinación sorprendentemente deliciosa en Ravenous Devils
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Phil Hornshaw
Resulta que Ravenous Devils se parece más a una comedia de humor negro que a un juego de terror, pero esta premisa funciona de maravilla con los géneros de simulación de cocina y gestión. El juego es una reinterpretación de Sweeney Todd, la historia de un barbero asesino cuyas víctimas acaban convertidas en pasteles de carne que los clientes adoran. Ravenous Devils te pone al volante de dos negocios regentados por un matrimonio; Percival, el marido, asesina a los clientes de su sastrería y los utiliza para suministrar la carne que su mujer, Hildred, sirve en su pub.
Aunque Percival prefiera asesinar a confeccionar, Hildred y él tienen que ganarse la vida. Tu trabajo en la sastrería consiste en convertir a todo el que entre a tomarse las medidas en un cadáver fresco que luego enviarás por un conducto directamente a la cocina de Hildred, que se encuentra en el sótano. Percival no puede atraer a más víctimas hasta que haya limpiado la escena del último asesinato, y tienes que remendar y revender la ropa que le quitas a los cadáveres para que sigan llegando clientes. Mientras tanto, Hildred tiene que elaborar la carne picada, las salchichas y los filetes que piden los clientes y cocinarlos para mantener saciados y contentos a todos los que entran en el pub.

La gestión de todas estas actividades es la verdadera esencia del juego, y las constantes carnicerías se convierten rápidamente en algo rutinario a medida que vas alternando entre los personajes para asegurarte de que todas las tareas se vayan cumpliendo. Los temporizadores que hay por todas partes te avisan cuando la comida está lista y los clientes se impacientan, y a medida que vas mejorando los dos negocios con mesas, decoraciones y nuevos platos, las cosas se vuelven cada vez más intensas y complejas. No me pude aguantar la risa pensando en Tim Robinson de I Think You Should Leave, que al hablar sobre las exigencias del capitalismo exclamaba "¿Qué nos han hecho?" mientras mi pareja de asesinos en serie se volvía cada vez más eficiente a la hora de acabar con los adversarios y complacer a los clientes.
La yuxtaposición de lo mundano y lo macabro hace que Ravenous Devils sea un placer culpable, ya que su visión del caos desde el punto de vista de la gestión le da sabor al género. La oscura disonancia presente en el título contribuye a mantener el interés del jugador. Sigues la historia de una descarada (y no muy inteligente) pareja de asesinos que cada vez están más cerca de que los descubran. Y al mismo tiempo, la mesa cuatro quiere salchichas y no quedan, así que toca ponerse a hacer carne picada; a la porra con la precaución. Quizá esta combinación no es lo que esperaba de un simulador de cocina de terror, pero lo que sí que sirve Ravenous Devils es un montón de diversión. Vale, asesinar está mal y todo eso, pero, ¿de qué otra manera vamos a hacer frente a la hora punta de la cena?
Ravenous Devils está disponible en la Epic Games Store.