
Nueve motivos por los que debes explorar la selva embarrada de Shadow of the Tomb Raider

En una trilogía ideal, todo va cada vez a mejor. Los conceptos básicos establecen una visión. Luego evolucionan a versiones retocadas y refinadas de las ideas originales. Lo peor se queda atrás, reemplazado por nuevas concepciones que parten de los cimientos de la franquicia y amplían sus límites anteriores. Todo resulta familiar, pero, de algún modo, diferente y más maduro.
Shadow of the Tomb Raider es un ejemplo clarísimo de un proceso de perfeccionamiento que se prolonga a lo largo de los años. Aquí van nueve razones por las que es un buen momento de embarrarte la cara, viajar a la selva y convertirte en Lara Croft.
Menos estrés, más diversión
En 2013, la desarrolladora Crystal Dynamics retomó y modernizó la venerable franquicia Tomb Raider. En 2015 llegó una secuela, Rise of the Tomb Raider. A esta le siguió en 2018 Shadow of the Tomb Raider, aunque de la mano de una nueva desarrolladora, Eidos-Montréal, que cargaba con todo el peso y el bagaje que lleva siempre consigo la conclusión de una trilogía respetada.
Esto es lo que pasa con el bagaje: tiende a evaporarse con el paso del tiempo. Como el vapor que se desvanece en el aire, las expectativas y la emoción momentánea que genera el lanzamiento de un juego acaban disipándose.
Pero el resultado de este proceso, para el jugador o jugadora que está leyendo estas líneas, es este: en 2023, Shadow of the Tomb Raider es un juego hermoso y rebosante de inteligencia que no tiene que cargar con todo este peso. Es más ligero y fácil de disfrutar como experiencia independiente.
Tiene toda la belleza, con menos coste
Shadow of the Tomb Raider es precioso, el tipo de juego que sobrepasa los límites del hardware actual y pone de manifiesto toda la potencia de la nueva generación. Como vives en el futuro (respecto al juego), puedes disfrutar de sus frondosos y detallados entornos selváticos sin tener que contar con el hardware de última generación (y carísimo) que se requería en su lanzamiento. De hecho, es muy probable que tu hardware sea más que capaz de ejecutar el juego con los ajustes al máximo, lo que significa que puedes deleitarte con una belleza que, en 2018, solo estaba al alcance de quienes tenían el hardware más potente.
Todo el contenido, menos coste

Coste también significa dinero, y la enorme cantidad de contenido que incluye Shadow of the Tomb Raider: Definitive Edition resulta asombrosa para lo que cuesta. Consigues el juego base y todos los DLC, que incluyen armas, atuendos, habilidades y tumbas de desafío. Y todo por mucho menos que el precio original del juego base (por no hablar del contenido descargable). Un chollazo, vamos.
Tumbas de desafío. Montones de ellas.
Posiblemente, las tumbas de desafío fuesen la mejor parte del juego original, al menos si te gustan los juegos de rol tipo Indiana Jones. La mayoría están escondidas en las zonas de mundo abierto de Shadow of the Tomb Raider y cada una de ellas ofrece tanto elaborados y creativos rompecabezas como recompensas.
Dicho de otra manera, son rompecabezas muy bien diseñados en zonas igual de bien diseñadas que te hacen sentir como si fueras la primera persona en miles de años que los ve. Al girar una esquina, la cámara recorre el paisaje para encuadrar una estatua de roca de dos pisos de altura de un antiguo dios, y, sin darte cuenta, dices "¡caray!" al mismo tiempo que Lara. Son grandes, preciosas y divertidas. En muchos sentidos, representan la esencia destilada de la fórmula de Tomb Raider, repleta de escaladas, rompecabezas y combate.
El juego original se lanzó con nueve tumbas de desafío, y la Definitive Edition casi duplica esa cifra con la incorporación de siete más. Hay tantas riquezas (ya sabes, de esas antiguas que tienes que buscar en enormes y húmedas tumbas) que resulta casi embarazoso.
Diversión en el desplazamiento
¿Sabes una cosa que es muy divertida? Escalar un acantilado de 30 metros sobre un río embravecido con la ayuda únicamente de tu ingenio y un gancho. Estos momentos, repartidos por todo Shadow of the Tomb Raider, sirven, por un lado, de rompecabezas ligeros y, por otro, de respiro con respecto a la acción principal.
Su nivel de exigencia es perfecto. Por un lado, te obligan a pensar bien en lo que estás haciendo (saltar desde un acantilado agitando los brazos hasta que puedas agarrarte a la roca con tu hacha, descender en rápel y balancearte corriendo como si estuvieras haciendo parkour por la selva), lo que supone un reto, pero no requieren tanta destreza como para que tengas que agobiarte.
Muchos rompecabezas
Los rompecabezas son uno de los elementos estrella de la franquicia, y Shadow of the Tomb Raider está repleto de ellos.
Ya hemos cantado las alabanzas de las tumbas de desafío, los rompecabezas más evidentes, elaborados y directos del juego, pero Shadow of the Tomb Raider consigue convertir muchas cosas banales en rompecabezas, pequeños y grandes.
Por ejemplo, el combate en este juego favorece el sigilo ante los disparos, ¿y qué es el sigilo sino un rompecabezas que resuelves cubriéndote de barro para ocultarte mientras las piezas (los enemigos), armadas hasta los dientes, se mueven por el tablero selvático? Incluso los recorridos que debes hacer para llegar a las tumbas de desafío y otros lugares del mundo del juego constituyen un rompecabezas sencillo, corto y refrescante.
Este es un juego que busca que uses el coco, no (siempre) la fuerza.
Sigilo sencillo

Shadow of the Tomb Raider es más escurridizo que ruidoso. Invita a abordar el combate con un enfoque más sigiloso, que coloque a Lara en posición ventajosa en los exuberantes entornos selváticos del juego.
Nuestra protagonista tiene vía libre para correr y pegar tiros si lo desea, pero está claro que los desarrolladores preferirían que usara su prodigiosa mente para ocultarse en la oscuridad cuando desaparece de la vista del enemigo.
No es un simulador de sigilo excesivamente serio y, aunque cualquier juego de sigilo tiende a provocar críticas sobre la inteligencia relativa de los PNJ (o su falta de ella), Shadow of the Tomb Raider cuenta con unos escenarios que permiten formas divertidas de desplegar las artes letales más silenciosas.
Además, ¿a quién no le gusta disparar una flecha atada a una cuerda, descender desde la copa de un árbol y dejar a un matón colgado de él?
Un mundo abierto pero manejable
Shadow of the Tomb Raider no es un juego de mundo abierto, pero sus zonas principales se inspiran mucho en este tipo de títulos.
Te encontrarás en espacios amplios, llenos de gente a la que conocer, pequeñas misiones que llevar a cabo, tesoros que encontrar y misterios que resolver. Se trata de zonas grandes pero no gigantescas, lo que las significa que son manejables. Y también parecen llenas de vida y de posibilidades. Cuanto más explores, más se te recompensará. A no ser que no te vaya mucho esta faceta. En cuyo caso, eres libre de ignorarla. Aquí puedes jugar como quieras.
El paquete completo
Shadow of the Tomb Raider consigue aquello a lo que debería aspirar el acto final de toda trilogía: mejora y hace evolucionar las mejores partes de sus predecesoras, al tiempo que añade nuevas e ingeniosas ideas a la receta. Si quieres diversión de la buena con un buen descuento, puedes comprar Shadow of the Tomb Raider: Definitive Edition en la Epic Games Store.