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Not For Broadcast refleja el frenetismo de gestionar una redacción
K
Khee Hoon Chan
Se trata de una simulación inesperadamente frenética de la gestión de una redacción. Juegas como Alex Winston, un conserje sobre quien cae súbitamente la responsabilidad de encargarse de la transmisión cuando su predecesor, Dave, decide no aparecer en el trabajo y dedicar su vida a irse de parranda. Pero encargarse de la transmisión no es moco de pavo; para empezar, tendrás que familiarizarte con una mesa de vídeo consistente en cuatro pantallas y un montón de botones que te permitirán elegir la señal que se retransmitirá en directo. También se tienen que emitir tres anuncios durante las pausas publicitarias, y los podrás elegir antes de que empiece tu turno. Aparte de no perder la pista de las cuatro pantallas, tendrás que gestionar las interferencias mediante un monitor de forma de onda, así como censurar las palabrotas y la información desagradable, y todo ello asegurándote de que la emisión sea atractiva para la audiencia. Eso implica cambiar y ajustar la señal en los momentos oportunos para mantener o aumentar la audiencia.
Pero esto es solo la punta del iceberg de Not For Broadcast. Los siguientes niveles presentan más desafíos, como una ola de calor que provoca cortes de electricidad y te estropea la Mesa de Vídeo, o una turba de manifestantes desnudos que interrumpen las retransmisiones en directo: al fin y al cabo, la desnudez no casa con las noticias. Entre medias aparecen breves segmentos de texto que tienen lugar desde la perspectiva de Alex. Estas escenas te permiten ser testigo del impacto de tu programación y de cómo ha afectado a la población e incluso a la propia familia de Alex.

Aunque te permitirán tomarte un respiro y descansar del estrés que produce gestionar la televisión en directo, los segmentos de emisión son, sin duda alguna, el punto fuerte de Not For Broadcast. Hay que reconocer que gestionar el ir y venir de las noticias puede resultar un poco caótico al principio. Además de todas las pantallas, botoncitos y palancas que tienes que pulsar y utilizar, a menudo surgen situaciones inesperadas que amenazan con desbaratar tus esfuerzos, como una palabrota de un político borracho. Además, lo que ocurre en la pantalla es tronchante. En concreto, el presentador de las noticias, Jeremy Donaldson, es muy divertido de ver: su sarcasmo y su apenas disimulado desprecio por algunos de sus invitados harán que te cueste despegar la vista de la pantalla. Pero a medida que te vas familiarizando con el equipo, gestionar la emisión se va volviendo un acto satisfactorio e incluso intuitivo. Los dedos se adaptan a los controles y los oídos se preparan para captar cualquier detalle desafortunado que haya que eliminar. Te conviertes en una sofisticada máquina de censura.
O no. Como responsable de la transmisión, tienes cierto margen para decidir hasta qué punto se manipulan las noticias. Puedes dar rienda suelta a J-Zuss, un rapero, para que estrene su nueva canción en el canal sin censurar sus letras políticas. O retratar al gobierno de extrema izquierda (con supuestas tendencias autoritarias) como un partido con políticas mal vistas al reproducir clips de una revuelta de la clase media alta descontenta. Independientemente de tu tendencia política, Not For Broadcast capta la adrenalina de gestionar las operaciones de una redacción para una población marginada en un clima político con inquietantes paralelismos con el nuestro.
Not For Broadcast está disponible en la Epic Games Store.