
Observation utiliza el realismo para introducir el terror sigiloso en tu mente

No tengo mucha experiencia manejando reactores de fusión nuclear, y la pantalla que tengo delante no invita a probar botones. Pulso el botón marcado como "Activar contención" y escucho cómo los imanes empiezan a entrar en calor. Si después pulso "Inyectar plasma", anillos efervescentes de colores primarios se agitan sin control en el centro del monitor. Un reloj comienza una cuenta atrás desde 50. Parece ser que ese es el tiempo que los ingenieros consideran que tardarían unas manos inexpertas en manejar un reactor potencialmente explosivo.
"No tengo ni idea de cómo funciona la cosa", me dice la doctora Emma Fisher al oído. "Me temo que estás solo ante el peligro". A pesar de ser la única superviviente, que se sepa, de la estación espacial Observation, Fisher me confía a mí la tarea porque soy SAM, la IA a cargo de los sistemas de la estación.

Hay seis nodos magnéticos que puedo ajustar. A medida que aumento o disminuyo la potencia que fluye a través de ellos, los anillos que se mueven frenéticamente se deforman en respuesta, atraídos o repelidos por los nodos. Me doy cuenta de que debo hacer que formen un círculo estable antes de que el reloj llegue a cero.
Cuando lo consigo, Fisher dice "Buen trabajo" y me enorgullezco de haber resuelto el rompecabezas. Pero no hay tiempo que perder, Fisher ya se enfrenta al siguiente problema: la reserva de oxígeno, que no deja de menguar.
Como la IA de administración y mantenimiento de sistemas, tu trabajo consiste en ayudar a la doctora Fisher, que se encuentra atrapada en una estación espacial a la deriva que ha escapado de la órbita terrestre. Es ella quien te indica que reajustes los anillos de acoplamiento, apagues incendios, extraigas coordenadas de imágenes astronómicas e introduzcas los datos en la matriz de comunicaciones de la estación para enviar mensajes a la Tierra. En cada tarea parece que manejas equipamiento científico real y, a pesar de su naturaleza mundana (no es más que maquinaria que debes manejar), es a cada cual más emocionante.

Ves el mundo a través de planos y cámaras de seguridad, saltando de una fuente a otra por toda la estación. Desde los ángulos de visión fijos, puedes escanear documentos y acceder a terminales informáticos, leer los registros y correos electrónicos de los astronautas que los utilizaron y conocer sus amistades, amores y rivalidades. La atención al detalle de la desarrolladora No Code hace que te sumerjas en el mundo de esta estación espacial.
Al crear algo que parece real, resulta impactante cuando entra en juego el terror escalofriante de la historia. Asumirás el papel de la IA de los sistemas y te dedicarás a resolver tareas de una lista, manejar maquinaria y obedecer órdenes. ¿Qué significa tener que cuestionar la honradez y las intenciones de la persona que te encarga esas tareas?
No quiero decir mucho más para no fastidiar las sorpresas que entraña Observation. No obstante, hay una última razón por la que deberías ponerte en la piel de SAM: la desarrolladora No Code ha anunciado que está trabajando en una de las sagas de videojuegos de terror más famosas. Y parece ser que su próximo título, Silent Hill: Townfall, comparte esa fijación por el terror que puede esconderse en la tecnología. Deberías jugar a Observation lo antes posible para comprender lo que te espera