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Nuestro avance de Resident Evil Requiem revela novedades aterradoras

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Matt Cabral
26 ene 2026

Con el 30.º aniversario de la saga acechando como uno de los emblemáticos enemigos que te persiguen en esta serie de survival horror, las expectativas por la próxima entrega, Resident Evil Requiem, son cada vez mayores. Pero Requiem no solo celebra tres décadas de terror en alza, sino que representa la novena entrega principal de la Resident Evil, una entrega que promete cierta evolución en lo que a escalofríos se refiere.

En la última demo jugable del juego, pude experimentar de primera mano algunas de sus nuevas y aterradoras características. Para empezar, tuve el placer de controlar al ojito derecho de los fans, Leon S. Kennedy, con sus chascarrillos graciosos y sus armas revientazombis. Se le ha definido siempre como el protagonista más enfocado a la acción y, sin duda, el tiempo que pasamos con el veterano agente de la DSO no fue una decepción para la parte de mí a la que le encanta disparar.
Nuestro avance de Resident Evil Requiem revela novedades aterradoras - Patada

Combates con motosierra mejorados

En el avance, que tiene lugar en el centro de pacientes Rhodes Hill, un sanatorio y hotel histórico del condado de Arklay, encontramos a Kennedy esperando pacientemente para reunirse con un doctor. Sin embargo, cuando llega el médico, su bata está empapada en sangre y va cargado con una enorme motosierra. Tras empalar inesperadamente a la enfermera con esta herramienta, el enloquecido doctor dirige la hoja hacia Leon, que responde sin inmutarse que será mejor pedir una segunda opinión.

Los enemigos con motosierra no son nada nuevo en la saga, pero estos encuentros adoptan en Requiem un ángulo diferente. Kennedy ahora lleva un hacha de mano, que puede utilizar para desviar la cadena. Además, puedo afilar el hacha entre ataques pulsando una combinación de botones intuitiva pero que aporta tensión, para preparar la próxima parada, con su correspondiente lluvia de chispas.

Guía de la historia de Resident Evil Requiem: todo que necesitas saber - Parada

Entre bloqueos con el hacha y disparos, consigo desarmar al doctor, pero la motosierra sigue rugiendo y dando vueltas en el suelo. Intento cogerla, solo para aprender una dura lección cuando le hace un corte en la pierna a Leon. No solo eso, sino que, además, la coge otro enemigo mientras yo me aparto. La situación se acaba convirtiendo en un juego mortal de la patata caliente, solo que aquí el tubérculo es una herramienta de destrucción a gasolina. 

Al final consigo hacerme con la motosierra y recuperar el control de la situación. Aprovecho la motosierra y la pistola de Leon, con la que apunto a las extremidades de los enemigos para ralentizarlos y poner distancia entre el agente antiterrorismo biológico y la marabunta de sanitarios zombificados que han llegado de todas partes.

Tras separarme un poco de los doctores, las enfermeras y los celadores caníbales, puedo experimentar con el hacha de mano, así como poner a prueba los nuevos remates de Leon. El hacha, tras un potente golpe, queda incrustada en los cráneos de los enemigos y acaba con ellos, mientras que los remates hacen que Leon ponga a la fuerza sus cabezas entre la pared y su enorme bota, para luego aplastarlas como uvas zombificadas. Ambos movimientos son brutales y hacen que brote una enorme cantidad de sangre y casquería del cuello del enemigo, como si fuese un volcán de vísceras.

Survival horror de calidad

Tras convertir el ala del hospital en un matadero, me presentan a la segunda protagonista de Requiem: la analista del FBI Grace Ashcroft. Y, cuando digo "presentar", lo que quiero decir es que Leon la rescata en el último momento de un horror gigante y grotesco que hace que Grendel, de Beowulf, parezca un cachorrito. No voy a desvelar detalles sobre este emocionante encuentro, pero baste con decir que ambos héroes acaban separados y que entonces tomamos el control de Grace, cuyo enfoque es la supervivencia. 
Nuestro avance de Resident Evil Requiem revela novedades aterradoras - Arma

Su objetivo es encontrar una salida del edificio, lo que lleva a un tramo con mecánicas survival horror diseñada con destreza que resultará familiar a los fans más longevos de la saga. Grace, atrapada en la parte que fue un hotel del edificio, debe avanzar por una serie de habitaciones y pasillos interconectados, superando acertijos ingeniosos y montones de puertas cerradas. Si a esto le añadimos una iluminación que genera una atmósfera asfixiante, un apartado sonoro envolvente y la amenaza de los infectados que acechan tras cada esquina, es evidente que, aunque fuera armada con un lanzagranadas de munición infinita, esta sección seguiría siendo aterradora.

Por supuesto, no es el caso, ya que Grace padece la misma escasez de recursos y espacio de inventario limitado que siempre han sufrido los anteriores protagonistas de Resident Evil. Pero no todo está en su contra, gracias a un nuevo sistema de fabricación de objetos que hace uso de la sangre infectada como recurso principal. De hecho, si tenemos en cuenta lo mucho que ayudo a los enemigos a desprenderse de su plasma, es un ingrediente muy abundante que encontraremos en enormes charcos e incluso cubos. 

Al usar la sangre, junto con otros recursos como chatarra, Grace puede fabricar munición, objetos curativos, cuchillos y un inyector que se emplea al matar con sigilo y para evitar que los enemigos caídos se transformen en algo peor. También se pueden desbloquear y encontrar nuevas recetas de fabricación, pero primero hay que analizarlas con un dispositivo médico especial que encontramos en los laboratorios.

Es un sistema satisfactorio y con muchas capas que exige cierta organización y estrategia, pero no os sacará las castañas del fuego cada vez que os topéis con un monstruo decidido usar vuestra columna vertebral como hilo dental. Requiem nos presenta unos enemigos que, según hemos visto en los estresantes encuentros con ellos, conservan ciertas cualidades de sus vidas anteriores. Dan más miedo por lo impredecibles que resultan y son más peligrosos que los zombis corrientes y molientes.

Zombis con trabajo 

Entre las criaturas espantosas con las que me cruzo, hay un cocinero fornido que sigue manejando con soltura su cuchillo, pero ahora quiere que Grace sea su tabla de cortar. También hay una limpiadora que, por lo visto, le quitó la suciedad a un espejo con tanto esmero que varios trozos de cristal pasaron a formar parte de su rostro. Más adelante descubro que mi teoría es correcta, porque se me acerca por la espalda y le frota con tanta violencia la cara a Grace que parece que estuviera desesperada por quitar una mancha de vino tinto de una sábana blanca.
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Entre mis favoritos tenemos también a una cantante todavía enérgica, cuya voz chirriante desorienta y hace temblar a Grace, impidiéndole apuntar con la pistola; o un obrero que utiliza con alegría su pala mecánica como arma contra Grace en el garaje del edificio. Sin embargo, el encuentro más terrorífico no se produjo contra un infectado que dejase entrever su antigua vida o empleo. Pero sí resultaba evidente que este engendro gigantesco era un enemigo acechador que no pensaba darme un momento de respiro el resto de la demo.

Los intentos de acabar con esta masa bulbosa fueron en vano, pues las pocas balas que me quedaban apenas le hicieron un rasguño en la piel escamosa e infectada. Por suerte, a veces este enorme esperpento era su peor enemigo y se quedaba atascado un instante en los marcos de las puertas o se ralentizaba al tener que abrirse paso por pasillos estrechos. Como Grace, no podía hacer otra cosa que correr por mi vida y, como jugador, mantenerme al borde del asiento cada vez que la horrenda criatura aparecía saliendo de la nada. 

Cómo detener a un acechador

Sin embargo, como Leon (con quien volví a jugar poco antes del final del avance), este horror gigantesco dejó de ser un persistente acechador para convertirse en una especie de jefe al que enfrentarse... y vencer de forma permanente. Y así, en los minutos restantes de la demo, me encontré con el enemigo de Grace (o un pariente cercano, al menos), no sin antes haber recogido una escopeta de combate con munición de sobra. 
Nuestro avance de Resident Evil Requiem revela novedades aterradoras - Mordisco

Estábamos en un espacio confinado, parecido a un ático, y no solo demasiado cerca de la criatura de la que Grace había huido previamente, sino persiguiéndola. La primera vez que alcancé a la masa humanoide, agarró a Leon como un dispensador de caramelos PEZ y se tragó su cabeza entera. Después de un final tan brusco, decidí que debía andar con más cuidado y finalmente logré derribar a la bestia combinando una serie de tiros de escopeta contra su narizón superlativo y hachazos agresivos en toda su desagradable faz.

Después del golpe de gracia, continué avanzando hasta que mi esfuerzo se vio recompensado con la primera granada que encontraba. Aunque la presencia de explosivos en el inventario de Leon era un alivio, acabé el avance con una sensación de aprensión. No parecía que Requiem pudiera introducirnos una amenaza más aterradora que la que aún tenía trocitos de la cabeza de Leon entre sus asquerosos dientes. Pero, en ese caso, ¿por qué iba el juego a darme granadas si no iba a necesitarlas a corto plazo contra un monstruo aún más temible?

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