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Return To Monkey Island revive la genialidad
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Dave Tach

La historia trata sobre el aspirante a pirata Guybrush Threepwood, tan serio y desdichado como siempre, en una aventura entre las islas del Caribe. Lo rodean personajes habituales de la serie, como el pirata malvado LeChuck; sin embargo, no es necesario que reconozcas a Murray, la calavera demoníaca y cascarrabias, o a Stan, el vendedor con saco a cuadros que habla rápido, para disfrutar de sus extravagantes personalidades. Aun así, las verdaderas estrellas del show son sus historias.
Pasas la mayor parte del tiempo hablando con personajes extravagantes, entablando relaciones, riéndote de los diálogos, encontrando objetos y, luego, resolviendo rompecabezas relacionados con lo que tienes en tus bolsillos. A veces robas un monóculo. Otras veces engrasas una ventana. Y otras, sin querer, haces llorar a los idílicos animales del bosque o tocas los bongós de calavera. Esta es la vida del pirata y, cuando Return to Monkey Island está en todo su esplendor, empiezas a fluir, conectas los puntos narrativos entre los bichos raros de los que te haces amigo, sus quejas, deseos y chucherías. Corres de un lado a otro entre mapas que, básicamente, se convierten en un rompecabezas gigante de varias fases que debes resolver.
La fórmula de la aventura gráfica establecida entre los años 80 y 90 para PC se traduce sorprendentemente bien, con algunas ligeras modernizaciones basadas en tu dispositivo de entrada. Estas mecánicas son una de las partes más impresionantes de Return to Monkey Island, porque resulta igual de convincente cuando se juega con ratón y teclado que con un control. Pasé horas probándolos a los dos y todavía no puedo decidir cuál me gusta más, solo puedo decir que jugar desde mi escritorio me hizo sentir como en los viejos tiempos y jugar desde el sillón con el control se sintió muy moderno.
Aunque la historia se retoma tras el final de Monkey Island 2: LeChuck's Revenge de 1991, este no es solo un viaje nostálgico. Es un punto de entrada perfectamente válido e inclusivo para la serie. Si te preocupa lo que no sabes (o lo que has olvidado), Return to Monkey Island te pondrá al día mediante una historia interactiva integrada que encuentras en el menú principal.

Ese tomo del juego imita el estilo de arte en papel que parece un libro de cuentos desplegable. Al principio, esta estética resultó un poco disonante, pero rápidamente demostró ser adecuada para la historia y acabó convirtiéndose en la forma en la que me imagino, incluso, los viejos juegos de Monkey Island. Las melodías caribeñas alegres y omnipresentes también ayudan a arraigar la franquicia a sus orígenes.
Return to Monkey Island es muy divertido, tal y como debe ser un juego de Monkey Island. Es gracioso. Es irreverente. Se siente amplio y profundo gracias a la diversidad de personajes y lugares. Y de eso se trata realmente este juego. Cuando está bien logrado, no es necesario inventar algo nuevo para volver a poner al timón al autodenominado pirata extraordinario, Guybrush Threepwood.
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