
Primeras impresiones de Salt and Sacrifice

Si encendieras una luz en Dark Souls, la sombra proyectada sería Salt and Sacrifice. El nuevo juego en 2D inspirado en la serie Souls llega a la Epic Games Store con su propia gran historia, que se remonta a la edición de 2016 de Salt and Sanctuary. Este último es más oscuro y complicado, pero también menos solitario. Salt and Sacrifice se ha desarrollado teniendo en mente el modo multijugador.
Como Marked Inquisitor, el jugador es un criminal que cumple su condena en una batalla contra los magos. Estas criaturas grotescas, gigantescas y mágicas son jefes con los que te irás encontrando y, para derrotarlas, necesitarás un plan y paciencia. Pero antes de continuar, deberás elegir el personaje con el que jugarás. Hay varios arquetipos para elegir. Yo elegí Luchador (Fighter), pero también podías elegir Asesino (Assassin), Clérigo (Cleric), Explorador (Ranger) y muchos más. El crimen cometido también importa. Seleccionas de qué eres culpable, y los objetos pertinentes aparecen en tu inventario. Al confesar ser un pirómano, conseguí unas cuantas bombas de fuego.
La ciudad de Pardoner's Vale se sitúa entre tú y el mundo del juego. Es un lugar en el que atiendes a tu personaje: mejoras tus espadas y recoges suministros para la caza. Y lo mejor de todo es que hay un gato que te deja que lo acaricies. Un pequeño consuelo en comparación con lo que se avecina en Ashbourne Vale.
Salt and Sacrifice es un juego con un combate muy cuidado. No hay que apresurarse, no cuando el golpe más flojo te deja vulnerable al contraataque. En el Vale, hasta la más insignificante de las almas malditas es capaz de atacarte y dejarte indefenso en cuestión de segundos. Debes tener la paciencia de elegir el momento, y la habilidad de saber cuándo esquivar te dará tiempo para recuperarte. No malgastes el aguante, ya que se consume al bloquear, esquivar y atacar. Y eso solo cuando te enfrentas a pequeñas criaturas que hurgan en los cadáveres del nivel.
Por el mundo te encontrarás con jefes más grades. Yo me topé con dos. El primero, una especie de caballero llamado "Uryks Necklace-of-Ears" (Uryks Collar de orejas), me encerró en una pequeña zona y empezó a blandir su gigantesca espada. Después de unas cuantas muertes, identifiqué su forma de atacar. Dejaba un hueco mientras atacaba para que yo lo esquivara y atacara. Si me demoraba un segundo en esquivarle y atacarle, me llevaría una brutal paliza. Aunque bloquear funcionaba, estratégicamente no servía. Morí mucho antes de pillar el ritmo. Esquivar, atacar, esquivar. Esquivar, atacar, esquivar. La victoria fue placentera.
Las batallas contra magos son casi como un juego. Tras seguir unas cuantas pistas e iniciar explícitamente la caza, te encontrarás con un imponente behemoth con capa, cargado de hechizos. Todo lo que conjure el mago en la batalla atraerá la agresividad de cuanto haya a su alrededor, incluidas las criaturas con las que te enfrentes. Lo mejor es dejar que los enemigos controlados por la IA se desgasten entre sí y que el mago les dé el golpe de gracia antes de teletransportarse a otra parte del mundo.
Debo reconocer que nunca he sabido cómo manejar al mago. Invoca criaturas y lanza ataques de fuego. Entre tanto caos y muertes constantes, me resultaba imposible trazar un plan a largo plazo. Lo que habría necesitado es un amigo. El multijugador de Salt and Sacrifice tiene diferentes facetas. En su forma más básica, puedes pedir ayuda a un amigo o un desconocido y acogerlos en tu partida para explorar y luchar juntos.
Pero si tienes ganas de aventura, también puedes configurar la partida como invasión. En Salt and Sacrifice hay diferentes facciones que pueden convertirla en un campo de batalla. Los aliados de la Dawnlight Order pueden entrar en tu partida para ayudarte y ganar tokens de facción. Los jugadores de la Shroud Alliance son invasores, y usarán el sistema de emparejamiento para atacar al anfitrión de la partida (y ganar tokens, también). Pero la cosa no acaba ahí. Hay otra facción, los Oathbound Watchers, que pueden seguir a los jugadores de la Shroud Alliance a una partida para defender al anfitrión de ellos.
Y los Blueheart Runners pueden invadir la partida para invocar criaturas allí y luchar contra ellas. Pueden hacer rituales para invocar criaturas espectrales que ataquen al anfitrión. Y enfrente tienen a los Sheriff Inquisitors, cuya función consiste en dar caza a estos invasores.
Por último, tenemos a los Chaos Eaters. Se trata de una facción de naturaleza caótica, cuyos miembros pueden ayudar o entorpecer al anfitrión, hacer regalos que pueden ser útiles o esconder maldiciones e incluso ayudar a otros invasores o combatirlos. Se podría decir que son verdaderos comodines.
¿Merece la pena? Yo creo que sí. Los magos son tan grandes, tan complicados, tan agotadores en combate, que seguramente decida correr el riesgo y dejar mi partida abierta para que entre quien quiera para divertirse.