
Salt and Sanctuary es un auténtico juego tipo Souls en 2D que no sabías que necesitabas

Detenme si ya has oído esto antes: Salt and Sanctuary te pone en la piel de un vagabundo solitario, armado únicamente con tu fiel arma inicial, que explora una tierra en ruinas llena de trampas retorcidas, espectros hostiles y jefes corpulentos. Incluso enemigos tan básicos como esqueletos y zombis pueden acabar con la vida de tu personaje si te descuidas. Pero no tengas miedo, siempre puedes coger todos los recursos de tu cadáver, suponiendo que sobrevives el tiempo suficiente para llegar a él.
Sí, Salt and Sanctuary, de Ska Studios, es un juego tipo Souls sin complejos, pero no hace falta ser fan de la popular saga de FromSoftware para disfrutar de este título. Aunque presenta los famosos "corpse run" y el combate comedido que lo inspiró, en realidad se parece mucho más a los Metroidvania clásicos que supusieron el precedente de la franquicia Souls. Sus laberínticos niveles están sembrados de pasadizos secretos, atajos y sutiles bucles, así como un montón de enemigos ocultos que surgen de las sombras para acabar con tu sesión de exploración.
La isla cubierta de niebla de Salt and Sanctuary es sin duda la verdadera estrella del juego y uno de los mundos más memorables que he encontrado en un Metroidvania en mucho tiempo. Al igual que el Dark Souls original, esta isla tiene senderos que se bifurcan y un tejido conectivo que hace que parezca un lugar real y no una colección de niveles aleatorios unidos. Puedes invertir recursos para desbloquear formas limitadas de viaje rápido, pero yo personalmente opté por explorar cada centímetro de la isla.

Uno de mis aspectos favoritos es su sistema de santuarios, que supone un giro único a los habituales pseudoincendios que encontrarás en los juegos tipo Souls. Cada santuario pertenece a un credo, que son facciones a las que puedes elegir unirte a lo largo del juego. Yo elegí unirme a Los Seres de Hierro, una secta que adora el acero y que encajaba bien con mi estilo de combate cuerpo a cuerpo. En los santuarios, puedes usar objetos llamados ídolos de piedra para invocar a mercaderes PNJ (como herreros y comerciantes) para que la partida sea más mucho más fácil.
Sin embargo, estos credos no son solo puros elementos cosméticos, ya que ofrecen recompensas diferentes que se adaptan a determinados estilos de juego. Por ejemplo, si quieres encarnar a un mago que lanza hechizos, probablemente te convenga unirte a los Guardianes del Fuego y el Cielo, no a Los Seres de Hierro. Entregar partes de monstruos de los enemigos derrotados aumenta tu devoción a tu credo, que obtiene estas recompensas y determina qué objetos venden los comerciantes. Incluso te toparás con santuarios consagrados a otros credos y podrás renunciar al tuyo para unirte a uno nuevo o tomarlo para tu propia secta, por la fuerza si es necesario.
Ni que decir tiene que este juego tipo Souls presenta una serie de brutales combates contra jefes finales, desde la Bruja del Lago, que escupe proyectiles, hasta el intimidante enfrentamiento final contra el señor de la isla. Pero tanto si optas por blandir tu gran espada pesada (que es la versión del modo fácil de Salt and Sanctuary, por cierto) como si te limitas a asestar rápidos golpes con la daga, vencerás a estos enemigos con el tiempo... si tienes la paciencia suficiente, claro. O siempre puedes recurrir al escudo más pesado.
Salt and Sanctuary no reinventa el género de los juegos tipo Souls, pero no le hace falta. Es un fiel devoto de un digno estilo de juego que pone su propio sello, lo justo para destacar en el proceso. Si eres fan de los juegos tipo Souls y de los plataformas en 2D y no le has dado una oportunidad a este título, deberías hacerlo. Y, si ya lo has hecho, deberías echarle un vistazo a su secuela, Salt and Sacrifice.
Salt and Sanctuary está disponible en la Epic Games Store.