
Probamos SILENT HILL f: la icónica saga de terror vuelve con fuerza

Con el lanzamiento de SILENT HILL f a la vuelta de la esquina, Konami invitó a un reducido grupo de medios a probar las primeras horas de una versión de avance en la gamescom. Aunque soy de las personas que se asustan con facilidad y duermen con la luz encendida después de jugar a un juego de terror, me muero de ganas por ver más, tanto por la historia envolvente de SILENT HILL f (y su elenco adolescente sorprendentemente creíble y bien escrito) como por su interesante enfoque del género de terror y supervivencia, que combina la tensión de la gestión de recursos que tanto nos gusta con un ingenioso sistema de combate de esquivar y bloquear.
Lo previsto eran tres horas y media, pero al final estuve cuatro horas jugando al inicio de SILENT HILL f. Y aunque no creo que avanzara tres horas en la historia, ya que llevé a Hinako, la protagonista, a un puñado de muertes horripilantes mientras exploraba los escenarios etéreos y cubiertos por la niebla, salí con muchas sensaciones que asimilar.

SILENT HILL f comienza con Hinako saliendo a toda prisa de la casa familiar tras una discusión con sus padres que culmina con ella siendo comparada con su hermana mayor "perfecta", que no está presente (aunque no creo que esté muerta). Mientras baja corriendo hacia la calle principal de Ebisugaoka, un pequeño pueblo de montaña, para reunirse con sus amigos, una densa niebla comienza a cubrirlo todo. Misteriosamente, casi todos los habitantes del pueblo, excepto Hinako y algunos de sus amigos, desaparecen entre la niebla.
Teniendo en cuenta el entorno rural y la ambientación en los años 60 de SILENT HILL f, creo que aquí se cuece algo más que un simple recurso narrativo fácil y rápido para aislar a los personajes y sus relaciones.
Al igual que muchas de las grandes potencias implicadas en la Segunda Guerra Mundial, Japón experimentó una rápida revitalización que acabó desembocando en un enorme auge económico. En comparación con otros países que sufrieron pérdidas y destrucción similares, el progreso económico de Japón en la posguerra fue tan extremo que los economistas y sociólogos suelen referirse a él como un auténtico milagro. Consolidado como la tercera mayor economía del mundo y socio estratégico clave de Estados Unidos durante la Guerra Fría, el Japón de los 60 podría parecer, visto desde fuera, un escenario poco idóneo para un juego de terror.
Sin embargo, recuperar (y, con el tiempo, incluso superar) su PIB per cápita de antes de la guerra, esta vez sin un imperio colonial, tuvo un coste muy alto. La nación insular se industrializó. Y rápidamente. Las empresas subvencionadas por el gobierno necesitaban trabajadores para llenar las fábricas. Y así llegaron, atraídas por salarios más altos, las protecciones laborales y una mejor calidad de vida, gracias al establecimiento de redes de seguridad social por parte del gobierno y a la inversión en servicios urbanos como el transporte público.

Estas medidas impulsaron los beneficios privados y el comercio, al tiempo que provocaron una rápida urbanización de la sociedad japonesa, que vio cómo la población de las principales ciudades y centros de producción prácticamente se duplicaba, pasando del 37 % al 72 % entre 1950 y 1970. La evolución tecnológica ayudó a compensar los efectos negativos del descenso de la población rural en sectores como la agricultura, manteniendo la producción agrícola a un nivel lo suficientemente alto como para sustentar a la población activa. Sin embargo, los avances tecnológicos no protegieron a las localidades pequeñas (como la ficticia Ebisugaoka) de un rápido despoblamiento, dejando a las zonas rurales desatendidas y en situación de riesgo.
Al aislar a un pequeño grupo de cuatro estudiantes de secundaria, SILENT HILL f prepara el terreno para una sutil reflexión sobre los horrores invisibles del mundo moderno. El juego yuxtapone la firme resistencia de los personajes frente a enemigos demoníacos con un lugar condenado de antemano, independientemente de quién sobreviva a los espantapájaros que acechan en los arroyos, los arrozales y las farmacias de Ebisugaoka.
Vi cómo ese sentimiento de terror empujaba a los personajes de SILENT HILL f en direcciones distintas. Hinako actúa como contrapunto a las dificultades de estos tiempos de cambio. No encaja en los estándares convencionales de la hija ideal para unos padres de un pueblo pequeño, y su caracterización es tremendamente compleja. Claramente traumatizada por la ausencia de su hermana mayor "perfecta", Hinako carga con el peso de las expectativas con la confianza resiliente que definió a la segunda ola del movimiento feminista, que comenzó a arraigarse en todo el mundo durante los años 60. Ella no será (y quizá ni siquiera pueda ser) como esa hermana que proyecta una sombra inmensa desde la distancia.
Pero no hay que confundir la seguridad de Hinako con la de una persona adulta. Sus relaciones siguen siendo muy infantiles y mantienen a su personaje anclado en la realidad (a veces horrible) de ser una adolescente. Eso crea una dinámica creíble entre ella y sus amigos, Shu, Sakuko y Rinko, las únicas personas que quedan en Ebisugaoka.

No llegué a ver la historia completa, pero las partes que vi tejían una trama envolvente entre Hinako, Shu y Rinko que permitía que el característico terror psicológico de SILENT HILL se extendiera como una espesa niebla. Al ser de un pueblo pequeño (y probablemente en declive), los tres se conocen desde hace mucho tiempo. Rinko se siente atrapada, constantemente ignorada por Shu, que parece mostrar más interés por Hinako. Quiere marcharse de allí. Al igual que los trabajadores que emigraron en masa a las ciudades, decide dar el paso y acaba traicionando a su vecina para perseguir un espejismo insostenible.
Shu, por su parte, tiene una presencia ambigua, a veces incluso sospechosa. Amigo de la infancia de Hinako, parece vivir anclado en la nostalgia. No le importa que Rinko esté interesada en él y, a primera vista, podría parecer que siente algo por Hinako, pero en realidad lo único que quiere es volver a los tiempos en los que jugaba con Hinako en el arroyo cuando eran niños. Tiene sentido que un amigo que, sin saberlo, sirve de cuña entre dos chicas, esté obsesionado con el pasado, lo que sirve tanto para criticar el tópico como para retratar el sentimiento antifeminista como un producto equivocado de la nostalgia.
Eso no quiere decir que Shu se muestre desagradable o en contra de la independencia de Hinako. Simplemente es un adolescente un poco despistado que se encontraba en el lugar equivocado en el momento equivocado... al menos por ahora. Es un personaje escrito y representado de manera que me hace pensar que Hinako no debería confiar en él, aunque hasta el momento en que tuve que dejar de jugar a la demo seguía actuando con normalidad.
Las cinemáticas en las que se desarrollan estas dinámicas refuerzan la sensación de tensión en Ebisugaoka. Su inquietante banda sonora, que mezcla folk japonés con noise agresivo, me ponía todos los pelos de punta, a pesar del revoltijo de idiomas que llenaba el ajetreado salón del centro de convenciones.

La cámara también hacía un gran trabajo a la hora de transmitir inquietud durante la demo. En las cinemáticas, abandona el enfoque a veces excesivo que se ve en los juegos actuales y opta por tomar algo de distancia, mostrando primero un lugar o un objeto antes de que los personajes entren en pantalla, como si se utilizara un espejo retrovisor convexo para crear un inquietante efecto de ojo de pez sobre Hinako mientras atraviesa la niebla.
Durante la partida, algunos momentos predefinidos ayudaban a generar tensión, como cuando un crevice-crawler (la técnica que usan algunos juegos para disimular los tiempos de carga haciendo que el personaje atraviese lentamente un espacio estrecho) se ve interrumpido e Hinako se va a dar media vuelta, lo que rompe nuestras expectativas y aumenta la presión.
Sin embargo, durante la mayor parte de la demo de SILENT HILL f, Hinako se encontraba sola con sus pensamientos. Me sorprendió lo mucho que la demo se centraba en deambular por las calles neblinosas de Ebisugaoka, armada con una barra de hierro y aporreando a enemigos grotescos con aspecto de maniquíes hasta que caían muertos.
El combate tiene un aire sorprendentemente parecido al del género Souls. Aunque SILENT HILL f no encaja en absoluto en el género Souls (no subís de nivel usando la misma moneda que soltáis al morir), el combate sin duda comparte ese mismo ritmo lento y metódico que os obliga a fijar la vista en vuestros atacantes, esquivar sus ataques e intentar asestar uno o dos golpes sin perder de vista la barra de resistencia.
La mecánica "Focus" (concentración) hace un gran trabajo al tomar esas ideas y fusionarlas con la gestión de recursos más convencional que encontraríais en un juego clásico de terror y supervivencia. Mantener pulsado un botón activa el modo "Focus", que facilita ver cuándo un enemigo está a punto de lanzar un ataque para contrarrestarlo, consumiendo el medidor de "Sanity" (cordura).

Este último es un recurso limitado en SILENT HILL f, casi como si fueran balas en un juego de terror y supervivencia de pararse, apuntar y disparar más convencional. Algunos objetos curativos sirven para restaurar el medidor de "Sanity", al igual que los santuarios repartidos por el juego. Estos santuarios, que funcionan como puntos de guardado para Hinako, también generan "Faith" (fe), un recurso que se obtiene al hacer ofrendas con diversos objetos que encontraréis en Ebisugaoka y que podéis gastar en mejoras.
Esta combinación de combate de fijar y esquivar con un metajuego de terror y supervivencia da lugar a un sistema que puede llegar a ser muy interesante, aunque no evolucionó demasiado durante mi demo. Aparte de cambiar entre armas, el único momento en el que un combate no consistió en el clásico aporreo al enemigo hasta acabar con él fue la lucha con una especie de minijefe (o al menos eso me pareció) que me obligó a gastar todos mis objetos curativos y de restauración de "Sanity" para derrotarlo. Tuve que accionar el cabrestante de un pozo al tiempo que esquivaba los vómitos tóxicos y los golpes pesados de un monstruo corpulento y carnoso. Finalmente conseguí sacar el cubo del fondo del pozo (y la llave que había dentro) y derroté al grandullón.
Recorrer Ebisugaoka y meterse en casas y callejones para encontrar objetos útiles y esquivar demonios deja claro cuánta atención han puesto NeoBards Entertainment y Konami en recrear un pueblo japonés de esta época. Puede que esté vacío, pero Ebisugaoka está muy vivo. Las tablas del suelo crujen, el barro hace ruido al pisarlo y las telas y las plantas se mecen con el viento. Todo está diseñado y dispuesto a escala realista, y el pueblo se transforma en un laberinto aterrador cuando cae la niebla.
Aunque la mayor parte de la demo transcurría en Ebisugaoka y sus granjas y santuarios cercanos, en algunas partes Hinako deambulaba por un plano espiritual ambientado en el folclore japonés. Atravesando jardines y santuarios olvidados bañados en una tenue luz roja, SILENT HILL f lució buena parte del terror psicológico que cabría esperar de la saga. Con visiones que mostraban a Hinako y a su familia de formas inquietantes y horripilantes, lograba crear una intriga capaz de poner a prueba la cordura de la joven protagonista.

Insinuando leves similitudes con el mundo real, este reino onírico sirve de marco a los puntos principales de la trama, ofreciendo un espacio para que Hinako procese lo que acaba de suceder o trace sus próximos pasos. No vi mucho de esta realidad alternativa, pero tengo la sensación de que es clave para que Hinako escape de lo que ha sucedido en Ebisugaoka.
SILENT HILL f aúna con acierto muchos elementos en las primeras horas, y creo que seguirá haciéndolo durante el resto del juego. Salí impresionado e interesado en ver cómo SILENT HILL f sigue reflejando ese momento concreto de la historia japonesa y mundial y cómo se desarrolla la dinámica de sus personajes. Y, aunque los combates que sirven de hilo entre los momentos centrales de la historia sean bastante básicos, las ideas que los unen dejan mucho margen para que se desarrollen de forma creativa.
SILENT HILL f se lanza el 25 de septiembre en la Epic Games Store y ya está disponible para su precompra.