
Guía de Slitterhead: cinco trucos al intercambiar cuerpos para superar los desafíos del combate de acción y terror

Slitterhead está lejos de ser el típico juego de acción en tercera persona. Sois legión. Al jugar como un hyoki, un espíritu sin cuerpo, podéis convertir prácticamente a cualquier humano que encontréis en un personaje jugable poseyéndolo con solo clic.
Como es de esperar de un título del creador de Gravity Rush (y antes de eso, de Silent Hill), es una experiencia de juego experimental única en la que hay que tener en cuenta muchas cosas.
Este guía os ayudará a entender cómo convertiros en un ejército improvisado de una sola persona, usar vuestros temibles recipientes llamados singularidades y convertir a masas de desdichados civiles en peones eficaces.
Puede que vuestras acciones provoquen que muchos inocentes acaben entre las fauces de los cefalófagos, grotescos monstruos insectoides que devoran los cerebros de sus víctimas y se apoderan de sus cadáveres. Pero es un precio que vale la pena pagar para extender vuestra vida después de la muerte y librar a la ciudad de Kowlong de esta infestación.
No le pilléis demasiado cariño a ningún cuerpo

Para triunfar en Slitterhead, hay un instinto que surge de forma natural, pero del que tenéis que deshaceros: que os pongáis temporalmente en la piel de alguien no significa que os tenga que importar lo que le pase.
En vuestra lucha contra los cefalófagos insectoides, tomaréis el control de singularidades, luchadores excepcionales que descubriréis a lo largo del juego y que tienen una afinidad especial con vuestra manipulación espectral. Son la excepción. Son especiales. Los demás son totalmente prescindibles.
Los civiles de a pie, la gente normal y corriente, se ven empujados al combate contra su voluntad. Estos transeúntes se pueden emplear como personajes controlables, pero también como escudos, señuelos y, sobre todo, una valiosa fuente de la sangre palpitante que alimenta los poderes de vuestra singularidad y repone vuestra salud: ambas cosas están relacionadas con el mismo medidor.
¿Tenéis poca salud? Pues haced trizas a cualquiera que pase por allí y usad su sangre para rejuveneceros. O salid de vuestro cuerpo actual para poneros a salvo en otro. Ni siquiera una singularidad puede luchar por su cuenta; debéis suprimir cualquier simpatía residual que podáis sentir por vuestros huéspedes y, como el parásito que sois, verlos como recursos.
Cuando toméis el control de un civil, disfrutará de una mejora temporal de estadísticas y combos de ataque extendidos. Pero lo más importante es que los cefalófagos seguirán atacando a vuestro anterior huésped, al menos hasta que se den cuenta de que os habéis cambiado a un nuevo cuerpo. Cuando no estén bajo vuestro control, las singularidades esquivarán la mayoría de los ataques que reciban. Lo habitual es que los civiles mueran en esa precaria situación, pero son fácilmente reemplazables.
Además del vínculo emocional, también tenéis que limitar la duración de vuestro vínculo etéreo. No os quedéis en un cuerpo más tiempo del necesario. Se os recompensa por cambiar a otro huésped, así que no os apeguéis y cambiad a menudo.
Entended que el espíritu está dispuesto, pero que la carne es débil

Los encuentros en los que intervienen muchos personajes jugables pueden ser abrumadores. Solo tenéis que acordaros de que vosotros sois los que estáis en peligro, no esa gente. Os conviene desapegaros de esas herramientas humanas y adoptar la mentalidad calculadora propia de un jugador de estrategia en tiempo real.
Así que acostumbraos a cambiar al modo Posesión para pausar la acción, estudiar el combate desde un punto estratégico elevado y meteros en el huésped que resulte más útil en esa situación.
Eso podría implicar escoger a un civil que esté situado justo detrás de cefalófagos agresivos para asestarles unos cuantos golpes bajos por la espalda. O retiraros a una distancia segura desde la que usar la habilidad Grito de guerra para alejarlos de una singularidad sobrepasada. O incluso sacar a una persona que se esconda en una esquina para revivir a una multitud de civiles moribundos.
Y es importante que resucitéis a vuestras unidades (los civiles caídos) cuando os estéis quedando sin ellas: son vuestro plan de escape. Aunque su a menudo efímera resurrección esté condenada a interponerse en el camino de vuestro próximo ataque o ser víctima del látigo fulminante que puede ser la afilada lengua de un cefalófago, seguro que la sangre que fluya libremente de ellos os vendrá bien.
Buscad talentos singulares

Una vez os ubiquéis un poco, enseguida desbloquearéis a varias singularidades cuyas impresionantes estadísticas y poderes distintivos hace que destaquen del resto. Cuando escojáis llevar a una misión a una singularidad como vuestro personaje principal, también podréis optar por varios estilos de juego. Aquí os presentamos algunas de vuestras opciones para que veáis qué ofrecen y aprendáis cómo hacer que sean lo más eficaces posible.
Julee: La primera singularidad que salvaréis de una lobotomía no deseada es una atacante cuerpo a cuerpo, con unas uñas alargadas convertidas en Garras sónicas. Sus habilidades de curación y su habilidad de mejora pasiva Empoderamiento, que incrementa la salud y el daño que infligen todos los civiles poseídos, hacen que tengan un rol flexible que le permite tanto atacar de frente como emplear estrategias de desgaste.
Anita: Sus saltarines combos con las Destripadoras de sangre son impresionantes, pero tienen tendencia a sobreexponernos con sus ciclos de animación largos y arriesgados. Su principal utilidad reside en su capacidad para controlar civiles: hacer que aparezcan con Aroma diabólico produce muchos posibles huéspedes y usar a continuación Asalto mental los convierte en una feroz turba dirigida contra vuestros enemigos.
Alex: La Espada de sangre de este médico convertido en justiciero motero tiene un alcance impresionante que puede golpear a enemigos hasta después de que esquiven hacia atrás. Pozo de sangre es un método efectivo de mantener inmovilizados a los enemigos, lo que los hace especialmente vulnerables al movimiento Bomba de relojería que hace posible. Mejora su arma de sangre y Pozo de sangre para acumular grupos en un solo lugar y atacar fácilmente a grupos de enemigos.
Edo: El luchador sintecho es una elección de alto riesgo pero que puede ser muy gratificante para los que confíen en su habilidad para desviar y esquivar golpes para compensar su baja salud. Los puñetazos de sus Puños de sangre son rápidos y con alcance limitado, lo que reduce el riesgo de que recibáis daño a mitad de un ataque. Es esencial mejorar su salud desde el principio para aumentar su capacidad de supervivencia, además de su habilidad Hiperdesvío, que compensa su efectividad limitada ante grandes grupos desviando varios golpes a la vez.
Blake: Este militar es la mejor elección para el combate a distancia. Su habilidad Disparo sangriento convierte su salud en balas de metralleta y mantener presionado el gatillo derecho es una buena manera de desequilibrar cefalófagos y mantenerlos a raya mientras les infligís mucho daño. Con enemigos desprevenidos, probad a usar Mina sangrienta para colocar la mina explosiva perfecta.
Buscad al acompañante perfecto

Ahora que le estáis pillando el tranquillo a vuestra singularidad favorita, es momento de buscarles al acompañante perfecto, una singularidad secundaria que se unirá a las principales peleas de cada misión (un poco más tarde, tendréis que ganar tiempo antes de que os alcancen para servir de refuerzos). Prestad mucha atención a sus sinergias y estilos de juego para conseguir una combinación letal.
Como siempre, el equilibrio es clave. Puede que os tiente desatar una carnicería con Blake y Alex, pero recordad que sus habilidades consumen enormes cantidades de poder de sangre, lo que los convierte en un dúo que juega en la cuerda floja, porque su potencial explosivo a menudo los dejará vulnerables con muy poca salud.
Si los encuentros del juego suponen un desafío, seleccionar a Anita como singularidad junto con Alex como acompañante ha sido una combinación fiable a principios y mitad del juego que me ha permitido conseguir los emblemas de habilidad suficientes como para mejorar al resto del equipo. Mi movimiento favorito ha sido usar Aroma diabólico de Anita seguido de Asalto mental para crear una horda furiosa, una situación ideal para que el Pozo de sangre de Alex atrape a los cefalófagos con una banda furiosa de civiles suelta que los hará pedazos. Además, los proyectiles de Aguja venenosa de Anita me han dado opciones de lejos desde una distancia segura mientras esperaba a que pasara el tiempo de reutilización para poder repetir la maniobra.
Julee y Edo son otra opción fiable: la habilidad Resucitación total de Julee proporciona la curación que Edo necesita para su estrategia de agresividad desatada. Pese a todo, estos dos personajes cuerpo a cuerpo funcionan bien. Los ataques amplios de Julee pueden acabar con enemigos más débiles, mientras que deja los objetivos valiosos para los puños de Edo (después de activar Filo ardiente para obtener un poderoso multiplicador de daño, por supuesto).
Cubríos con cuidado

Casi podéis pasar de cubriros durante las primeras horas del juego. Con los enemigos que salen al inicio de juego, los cefalófagos parecidos a gusanos, y su transformación posterior, las mantis con muchas piernas, es fácil desequilibrarlos yendo a la ofensiva total combinada con esquivar rodando. Funciona hasta que deja de hacerlo. Dominar el momento perfecto para cubrirse y desviar será vital para aniquilar a vuestros enemigos y mantener a los frágiles civiles bajo control, sobre todo en las dificultades más altas.
Atacar hace que bajéis la guardia, lo que os hace vulnerables a los contraataques, así que intercambiar combos se va volviendo una táctica cada vez más temeraria según va avanzando el juego. Bloquear se vuelve más efectivo que llegar a ese tercer golpe con vuestra arma de sangre cuando lo segundo implicaría quedar expuestos a una peligrosa secuencia de golpes múltiples que os pueden asestar hasta los enemigos normales.
Con todo, desviar se vuelve de vital importancia. Es una destreza que puede ser difícil de dominar debido a que se necesita mover rápidamente el stick derecho en el momento preciso para desviar ataques, pero vale la pena seguir intentándolo aunque sea necesario algo de práctica en misiones de entrenamiento. El generoso margen de contraataque a cámara lenta que ofrece Blood Time ("tiempo sangre") después de encadenar varios desvíos es una recompensa que bien vale la inversión de tiempo, sobre todo cuando tenéis la oportunidad de fardar de habilidad en una pelea contra un jefe.
Puede que las calles bañadas de neón de Kowlong estén llenas de peligros y monstruos con tentáculos, pero estos consejos os ayudarán a pasear por ellas saliendo ilesos, ¡aunque los innumerables civiles muertos de los que os aprovecharéis por el camino no notarán mucho la diferencia!
Slitterhead ya está disponible en la Epic Games Store.