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Somerville da una vuelta de tuerca muy británica a los juegos de apocalipsis alienígenas
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Tom Regan
Creado por algunos de los amantes del terror detrás del inquietante juego de desplazamiento lateral INSIDE, Somerville os arroja a tu querido perro y a ti al centro de una invasión alienígena al más puro estilo H. G. Wells. Tras acostar a tu hijo durante una plácida noche de invierno, Somerville transforma rápidamente el hasta entonces apacible entorno inglés en un escalofriante ejercicio de puro terror. Siguiendo un sistema de desplazamiento lateral similar al de LIMBO e INSIDE, la desarrolladora Jumpship coloca a tu anónimo protagonista en medio de un ataque extraterrestre. Tras huir de tu cabaña campestre en ruinas, cada segundo de Somerville se convierte en una lucha desesperada por la supervivencia.
A medida que unos obeliscos descargan una lluvia de rayos láser desde el cielo, la antes idílica campiña se torna en un espeluznante reflejo de un planeta sin vida. Unos descomunales titanes alienígenas aplastan las tierras en llamas, y los pintorescos escenarios rurales dan paso a estampas aterradoras donde cada momento de soledad antecede a una nueva trampa mortal que te pondrá los pelos de punta.
Igual que en los clásicos de Playdead que hemos mencionado antes, en este título serás un blanco muy vulnerable. Acabarás descubriendo un guante etéreo que te permitirá manipular determinada tecnología alienígena. Sin embargo, el objetivo principal es evitar a toda costa a los letales invasores.

Cuando te toca ponerte a cubierto entre un campo de balas de heno medio destrozadas y unos tractores abandonados, Somerville se convierte en una pesadilla surrealista, una mezcla de una partida de paintball infernal y algo surgido de la imaginación de un niño. Como todo buen videojuego cinemático, Somerville tiene cierto toque cinematográfico. Mientras recorres una autopista inquietantemente silenciosa llena de coches abandonados, te viene a la mente el clásico de Danny Boyle 28 días después.
Aun así, lo que me ha dejado una sonrisa de oreja a oreja ha sido la recreación llena de tensión de un clásico veraniego británico. Mientras caminas por los campos repletos de tiendas abandonadas, crees haberte topado con un campo de refugiados... hasta que descubres un escenario derrumbado. Mientras una luz ambiental rota se mece inquietantemente en la brisa otoñal, una guitarra solitaria y un altavoz chirriante ofrecen los últimos retazos de las frivolidades festivaleras que acaban de tener lugar. Lógicamente, Jumpship exprime al máximo el entorno para infundir terror, y el nivel te depara un futuro peor que la muerte: deberás refugiarte a la desesperada de tus atacantes en uno de los baños portátiles del festival. Se trata básicamente de una versión terrorífica de Glastonbury, y son estos momentos los que me han dejado maravillado con el original apocalipsis alienígena británico de Jumpship.
Somerville se desarrolla sin diálogo alguno, lo que convierte a la Gran Bretaña en llamas en la verdadera protagonista. Es una historia que se regodea en los silencios incómodos. La música se utiliza con cuentagotas, y durante largos periodos de tu peligrosa travesía tan solo escucharás el repiqueteo de la lluvia y el jadeo impaciente de tu compañero peludo.
Aunque su jugabilidad resulte familiar, la hábilmente reflejada identidad de Somerville lo diferencia de cualquier otro título al que haya jugado. Cuando caen las noches invernales y el mundo exterior parece extremadamente hostil, este encuentro extraterrestre puramente inglés es la distracción digital perfecta. Diseñado para ser disfrutado de una sentada, lo ideal es jugarlo en salones poco iluminados donde reine el melancólico silencio propio de las gélidas noches de invierno. Si últimamente te has estado sumergiendo de lleno en aventuras épicas de más de 100 horas, el Somerville de Jumpship te dará el descanso que tanto necesitas.
Somerville está disponible en la Epic Games Store.