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A veces, todo lo que uno necesita es un patio de juegos violento como el de Rage 2
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Thomas Wilde
Suelo juzgar a los juegos de disparos en primera persona por cómo son las escopetas. Una buena escopeta de un juego de disparos en primera persona debe tener garra y potencia. Si no me da la sensación de que acabo de atropellar a alguien con un sedán de tamaño medio, no me sirve. La escopeta de Rage 2 pasa la primera prueba y la más importante, y luego endulza el trato con un disparo alternativo que te permite lanzar a la gente por los aires con una explosión demoledora. Cualquiera sin dos dedos de frente que quiera pelearse conmigo cerca de una barandilla o al borde de un acantilado se irá de viaje, garantizado.
Antes de llegar a ese punto, Rage 2 empieza lento. Eres el último superviviente de los rangers, la única organización mínimamente interesada en mantener el orden en esta Tierra posapocalíptica. Al principio del juego, se te da una pistola, un rifle de asalto, un vehículo y una misión: encuentra al tío que se cargó al resto de rangers y pártele la boca.
Aunque te costará un poco. Mientras tanto, hay varios miles de bandidos, mutantes, cíborgs y maníacos diversos a los que les irá bien una buena tunda. Llegados a este punto, puedes vagar a tu antojo por este enorme yermo para explorar, meterte en peleas y construir una flota de coches destartalados.
El principal motivo por el que jugar a Rage 2 es su arsenal. Hay complejos en ruinas repartidos por todo el mapa llamados arcas. A partir de cierto punto en la historia, tienes vía libre para ir a buscarlas todas. Cada una tiene un nuevo tipo de arma y, con cada nueva arma, el juego se vuelve más salvaje.

No solo se trata de que todas estas armas parezcan buenas o de que tengas un número infinito de peleas en las que meterte. A partir de las cuatro armas, el arsenal empieza a ser muy completo.
El rifle de asalto, la pistola y el lanzacohetes son elementos básicos del género, aunque el disparo alternativo del lanzacohetes te permite derribar a un solo objetivo con una tormenta de misiles. A continuación, hay un cañón de riel portátil para enfrentamientos a larga distancia, un revólver que siembra a sus enemigos con balas incendiarias de activación remota y un cañón de plasma cien por cien automático.
No obstante, aunque todo esto está genial, para mí la diversión de verdad empezó con la pistola de dardos gravitatorios. Aunque un enemigo solo recibe daño leve de los dardos, luego puedes apuntar con el punto de mira a cualquier otro sitio y hacer clic con el botón derecho para lanzar a ese enemigo en esa dirección. Eso puede suponer lanzarlos al fuego o a cables con corriente, mandarlos a la estratosfera o hacerlos rebotar contra el techo.
Esa capacidad para la violencia creativa ha hecho que Rage 2 sea un juego al que vuelvo una y otra vez. Es un sinfín de razones para participar en peleas con algunas de las armas más creativas y que parecen de las mejores de todos los juegos de disparos en primera persona. Parece que se me haya ido la olla un poco, pero a veces, si necesito animarme, inicio Rage 2 y me pongo a disparar al plato a los mutantes con mi fiel pistola de dardos gravitatorios. Dadle una oportunidad.
Puedes encontrar Rage 2 en la Epic Games Store.