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El DLC Las pruebas del rey dragón de STRANGER OF PARADISE es una gigantesca broma sobre una leyenda de la época de la NES
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Lucas White
En el clímax de la historia, el antihéroe Jack Garland asciende al trono del Templo del Caos y se instala allí junto con sus amigos, otros "Extraños", que se transforman en los clásicos cuatro demonios. El mundo de Cornelia ha quedado atrapado en un ciclo interminable por culpa de una raza cósmica de científicos locos, pero Jack está decidido a romperlo. Al canalizar su rabia y aceptar el caos, ha emprendido el camino para convertirse en el villano de Final Fantasy. Su intención con esto es obligar a la naturaleza a curarse empeorando las cosas hasta tal punto que el mundo no tenga más remedio que crear un Guerrero de la Luz lo bastante poderoso como para derrotarlo y restablecer el equilibrio. Y ahora que tiene el control del ciclo en su poder, podrá reiniciar el ciclo tantas veces como sean necesarias para conseguirlo.
Justo antes de que comiencen los créditos, se abre la entrada al Templo del Caos y vemos a un grupo encabezado por el emblemático Guerrero de la Luz del Final Fantasy original adentrándose en él para desafiar al mal de su interior. Este momento parece prefigurar los acontecimientos del Final Fantasy de NES, donde, en las primeras horas, el grupo se enfrentaba a Garland y lo derrotaba (preparando así la batalla culminante contra Caos al final). Pero, oh, sorpresa, no es así. En su lugar, lo que nos ofrece STRANGER OF PARADISE es una especie de broma que se burla de nuestras expectativas con un sentido del humor tan negro como la noche.

Aquí es donde comienza el primer DLC del juego. Las pruebas del rey dragón empieza donde terminó la historia principal de STRANGER OF PARADISE, con el desafío lanzado por el Guerrero de la Luz contra Garland para restaurar la luz y devolver el equilibrio a un mundo sumido en las tinieblas. Cosa que ya sabe todo el mundo a estas alturas. Todo cuanto han hecho Jack y sus amigos —librar un sinfín de batallas, perder la memoria y revivir una tragedia sin sacar nada a cambio— nos ha llevado hasta este momento. El Guerrero de la Luz demostrará su valor derrotando a los cuatro demonios, a Garland y al propio Caos para poner el broche de oro a la historia.
¡Pues no! En realidad, lo que pasa es que Jack Garland le da la del pulpo sin despeinarse. Todo lo visto hasta ahora en el juego, con su estilo de combate tipo Souls y sus horas de desafíos y fracasos, tenía por objetivo generar anticipación para este momento. Pero cuando por fin llega, el colega muerde el polvo en menos de treinta segundos; los duendes del primer nivel son más duros que este Guerrero de la Luz de medio pelo. Está claro que el DLC tiene que incluir algo más que este enclenque. Cuando llegué a este momento, no daba crédito a mis ojos: es un giro argumental que utiliza contra ti el trasfondo, el contexto histórico y la batalla desesperada del juego original para cargarse de un plumazo una leyenda con treinta años de antigüedad. Es un asombroso ejercicio de brillantez.
Este momento inicial de Las pruebas del rey dragón posee un siniestro sentido del humor, pero también es perfecto para rellenar el hueco entre STRANGER OF PARADISE y Final Fantasy. Y lo es porque introduce un elemento que le faltaba a la historia original y que estaba sospechosamente ausente hasta ahora: Bahamut.
Bahamut, el rey dragón al que debe su nombre el DLC, era un elemento crucial del juego original. En el clásico de NES, comienzas a construir un grupo de Guerreros de la Luz por la vía de darles nombres y clases, a la manera de clásicos como Wizardry. Pero sus capacidades básicas de combate no son suficientes para alcanzar la victoria. Por fortuna, tras conquistar la Ciudad del Reto y encontrar la cola de rata, Bahamut confiere un nuevo poder al grupo y potencia sus clases, que ascienden así al siguiente nivel. El guerrero se convierte en caballero; el ladrón, en ninja; el monje, en maestro; y los magos, en brujos de sus respectivos colores. Esta inyección de poder recibida a mitad del juego da al grupo el impulso necesario para llegar a la línea de meta.

En STRANGER OF PARADISE, cuando Jack y los cuatro demonios se encuentran con Bahamut, este es un viajero interdimensional que busca combatientes dignos de recibir sus poderes divinos. Pero en lugar de con gente perdida en busca de guía, se encuentra con Jack Garland. Un tipo que no solo no está perdido, sino todo lo contrario. Jack es un individuo furioso y obsesionado con la autodeterminación. Está dispuesto a convertirse en un villano capaz de destruir un mundo entero y pulsar una y otra vez el botón de reinicio durante miles y miles de años solo para obligar a la naturaleza a tomar las riendas de su destino.
Al principio, el bueno de Bahamut no lo pilla. Los dos personajes mantienen unas conversaciones bastante divertidas en las que Jack siempre termina dando la vuelta a la transacción. Tras superar sus pruebas, le dice a Bahamut que está perdiendo el tiempo, porque el mundo no quiere dioses. Confundido pero intrigado, Bahamut acaba accediendo a ayudarlo a crear unos Guerreros de la Luz lo bastante poderosos como para acabar con él. Esta circunstancia aporta un contexto nuevo y francamente divertido a uno de los momentos clave del juego de NES. Al final resulta que la gloriosa y emocionante mejora de clases es fruto de un dios, que, desconcertado, intenta una y otra vez crear unos héroes lo bastante poderosos como para cargarse al tío que le ha obligado a hacerlo por las bravas.
Al llegar a la conclusión del DLC, la historia no se resuelve con la firmeza que cabría esperar. Bahamut consigue crear un Guerrero de la Luz mucho más poderoso que el primer perdedor que se presentó voluntario, pero Jack lo derrota igualmente. Las pruebas del rey dragón termina en fracaso, pues, pero un fracaso que, de algún modo, está trufado de esperanza. Jack, consciente de la mejora conseguida, decide seguir confiando en Bahamut para que orqueste su destrucción, con la que espera liberar Cornelia de los caprichos de dioses y monstruos. Y esto acaba desembocando en el resultado que conocemos del Final Fantasy propiamente dicho. Es un giro argumental fascinante que llena el vacío entre STRANGER OF PARADISE FINAL FANTASY ORIGIN y el RPG clásico de NES donde empezó todo. Si tenemos en cuenta la singular vuelta de tuerca que da STRANGER OF PARADISE al título original, el hecho de hacer que el Guerrero de la Luz parezca un verdadero paquete resulta ser la manera perfecta de llegar hasta allí.