
Supraland es un clásico atemporal del que, por alguna razón, nunca habías oído hablar

¿Te ha pasado alguna vez que, navegando por la lista de nuevos lanzamientos de tu tienda de videojuegos favorita (esta, claro está), has visto y comprado algo que te parecía interesante para luego descubrir que te has topado con uno de los mejores juegos a los que has jugado nunca? ¿Uno del que encima, nadie habla? Eso fue lo que me pasó a mí la primera vez que jugué a Supraland.
Este juego es tan extraordinario que roza lo injusto. Se trata de un inmenso juego de rompecabezas y acción en primera persona, tremendamente divertido y extremadamente intrincado, ambientado en un cajón de arena que se encuentra en el jardín trasero repleto de juguetes abandonados de un niño. Presenta gráficos ricos y detallados, cuenta con 20 horas de duración y es obra de una única persona: el desarrollador David Münnich. No es una combinación muy habitual. Y, sin embargo, desde el primer momento parece que estuvieras jugando a algo creado por un equipo extenso y experimentado.
En Supraland encarnarás a un juguete de plástico rojo, el príncipe de un pueblo habitado por tus amigos, que también son juguetes de plástico rojo, situado en un jardín trasero. Por desgracia, estáis en guerra con las figuras de plástico azules que viven en el otro extremo del jardín, y tu misión es cruzar esa vasta tierra de nadie para tratar de firmar la paz. Para ello necesitarás reunir un gran número de habilidades, resolver todo tipo de rompecabezas y completar numerosas misiones secundarias, todo ello bajo la mirada desinteresada del enorme niño que os observa desde lo alto como un dios equívoco.

Los primeros desafíos en primera persona los resolverás con tu habilidad de crear un cubo morado, pero más adelante conseguirás armas, las capacidades de realizar saltos dobles y de teletransportarte y mucho más. Al más puro estilo metroidvania, todas estas habilidades te permitirán volver a zonas anteriores con una nueva perspectiva, y podrás usarlas para acceder a nuevas zonas del jardín.
Eso es lo más impresionante de todo: a medida que obtienes nuevas habilidades, el territorio explorable del juego se hace más grande, pero las distancias se acortan. Es el equivalente al efecto vértigo del cine en el mundo de los videojuegos. Podrás desplazarte más rápido y de una forma más elaborada para ver y hacer más cosas y llegar aún más lejos. Y todo ello mientras los múltiples personajes ofrecen diálogos desternillantes que cambian a lo largo de la aventura. Es el tipo de proyecto del que quieres hablarle a todo el mundo porque estás deseando que los demás sepan lo que se está perdiendo.
¡Y todavía hay más! Cuando acabes Supraland, habrá otro juego esperándote:Supraland: Six Inches Under. Se suponía que esta continuación iba a ser un DLC, ¡pero al final se convirtió en un juego completo aún mejor que el primero!
Por suerte, evita la temática tan trillada y previsible de rojos contra azules para centrarse en proporcionar una experiencia excepcionalmente divertida. Incluso después de jugar durante 20 horas y terminar la historia, he descubierto que solo he desvelado alrededor de un 70 % de sus secretos. Con rompecabezas que nada tienen que envidiar a los de los mejores juegos en primera persona, Supraland es una delicia que te sorprenderá no haber jugado antes. Entonces serás tú quien escriba un artículo para decirle a todo el mundo lo genial que es, igual que he hecho yo.