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Guía de The Alters: todo lo imprescindible para construir vuestra base, almacenar recursos y desarrollar a los personajes

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Francisco Dominguez
13 jun 2025

The Alters es una propuesta tan inusual como fascinante. La huida de Jan Dolski de un planeta hostil, con la asistencia de cuatro réplicas algo distintas de sí mismo que ha creado a regañadientes para que lo ayuden, nos ofrece cuatro juegos en uno: supervivencia en el espacio, construcción de bases, gestión de trabajadores y RPG conversacional. Como desvelamos en nuestra entrevista al director, este es, sin duda, un juego de personalidades múltiples.

Esta mezcla de géneros tan ambiciosa tiene muchas piezas que abordar. Nuestra guía os enseñará a gestionar a vuestra tripulación de clones, poner la base a punto con un abundante suministro de recursos, sobrevivir a siniestras amenazas y lograr abandonar esta roca inhóspita.

En el juego hay una cuenta atrás en tiempo real hasta que ocurra una catástrofe solar, así que mejor que os pongáis las pilas.

 

Construid puestos mineros tan pronto como podáis


Sin recursos, no vais a llegar muy lejos. Aunque los depósitos que os encontréis por la superficie del planeta os serán útiles al principio, vuestra prioridad número uno deberían ser los puestos mineros. Son la forma de producir los recursos que necesitáis para comer, construir más instalaciones y fabricar herramientas nuevas.

Pero no salgáis de la cámara de descompresión a la ligera ni os lancéis a explorar sin un plan. Para funcionar, los puestos mineros necesitan una fuente de energía, así que tendréis que construir varias torretas que los conecten a vuestra base. Es difícil saber dónde estarán exactamente los depósitos, así que, antes de salir, preparaos a conciencia. Primero, id al taller y haceos solo con los materiales necesarios para construir un puesto minero y unas cuantas torretas. Así, evitaréis perder el tiempo haciendo viajes de un lado para otro.

Una vez equipados, es hora de explorar el terreno para buscar depósitos. Cuando encontréis indicios de uno, usad el escáner para dar con el sitio donde construir el puesto minero. Esto igual requiere un poco de práctica, pero la función de escáner os dirigirá hacia el punto exacto y, en el acto 1, os permite ahorrar tiempo si os centráis en las zonas del depósito donde el terreno es más elevado.

Una vez construyáis el puesto, regresad para conectarlo a la base. Al hacerlo, desbloquearéis un práctico punto de viaje rápido por si necesitáis volver a esa zona. O, aún mejor, ¡podéis dejarle esa pesada tarea a un clon!
 

No temáis a la radiación, preparaos para ella


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Ahora que ya tenéis vuestro puesto minero produciendo recursos sin parar, ¡toca explorar a fondo! La vasta superficie planetaria puede ser muy peligrosa, pero está sembrada de recompensas. Hay depósitos muy prometedores del rapidium que arrastró a tu fallecida tripulación al desastre, además de los objetos personajes de Jan y su colección de películas, que os ayudarán a estrechar lazos con los otros alters, y mucho más que explorar durante el día.

No les tengáis miedo a las zonas de radiación intensa: el medidor de radiación se va llenando poco a poco, aunque también tardará mucho en bajar. 

Es más apremiante la amenaza de las anomalías, misterios de la física que incluso llegan a perseguiros. Si seguís las órdenes del Científico (luego hablaremos sobre él), podréis llegar a construir el Iluminador para acabar con ellas. Hasta entonces, no tenéis por qué cruzaros en su camino; pulsar el botón de esprintar y correr en curva para esquivarlas funciona muy bien. Son aterradoras, pero se pueden evitar.

Al caer la noche, la cosa es distinta: los niveles de radiación se disparan y, aunque podéis salir a esas horas si es necesario, es muy poco conveniente. Por la noche, vuestra eficacia se reduce, aunque eso no debería impediros socializar en la base. La efectividad de Jan se reduce aún más pasadas las 23:00. Ahí entráis en el estado Agotado, y cada minuto que paséis en este estado es un minuto que perdéis del día siguiente, ya que os levantaréis más tarde.
 

Cómo elegir a los clones


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Un juego de gestión de trabajadores no merecería ese calificativo sin una cuadrilla de operarios a vuestras órdenes. Cada alter tiene su propio compendio de habilidades y una personalidad característica, y ambos derivan de la ruta alternativa que eligieron durante su vida. Tendréis que ponerlos a trabajar y acostumbraros a colocar tareas de producción en cola y a asignarles órdenes que llevar a cabo a los alters.

Cuando llegue el momento de elegir al segundo alter, el Jan Científico es una fantástica decisión para el comienzo del juego. Nos da acceso a un árbol de tecnología importantísimo y desbloquea varias opciones que enseguida se me hicieron imprescindibles:

  • Un incremento del 15 % en la velocidad de extracción de elementos metálicos y no metálicos (para sacarle el máximo partido, cread al Jan Minero el siguiente).
  • Una planta de reciclaje que convierte los deshechos en materia orgánica; esta habilidad es más potente cuanta más gente haya en la base y nos da una fuente pasiva de un recurso sustancial.
  • Una mejora de torreta muy práctica que aumenta la longitud del cable.

Como hay que aprovechar el tiempo lo máximo posible, no esperéis mucho antes de completar vuestro equipo con Jan Dolskis alternativos. Lo mejor es delegar en los alters todas las tareas de minería de superficie. Así podréis dedicaros a explorar el terreno o a trabajar en la base, donde podréis moveros con rapidez gracias a un ascensor casi supersónico.

Por la mañana, os espera otra ración de responsabilidades. La jornada laboral empieza a las 9:00, pero Jan se levanta a las 7:00, así que disponéis de unas dos horas para darle un empujoncito a las tareas más prioritarias. Podéis cosechar comida cruda para el alter al que le toque estar en la cocina ese día o pasar el tiempo en el taller, preparándoos para vuestra próxima excursión. Si queréis, podéis tratar a los clones con mano dura y hacerlos trabajar horas extra, pero no esperéis que estén muy contentos.
 

The Alters: consejos para construir la base


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La base es un santuario relativo en un planeta amenazador, pero hay que expandirla para satisfacer las necesidades de Jan y de su creciente tripulación. Es todo un reto, incluso después de mejorarla. Por suerte, se puede cambiar el diseño de la base y ponerla como queráis.

En el proceso, hemos aprendido un par de trucos de diseño de interiores que podéis aplicar a vuestra estación espacial:

  • Como esta base tiene una engorrosa forma circular, hay menos espacio para construir hacia arriba y hacia abajo. Colocad en esas zonas las instalaciones más pequeñas, como la planta de reciclaje o el taller; las más grandes, como el invernadero y la enfermería, son más útiles en la parte central.
  • Tened en cuenta el tiempo de desplazamiento. Es mejor que las instalaciones más usadas estén junto al ascensor. Desplazarse verticalmente por la base no lleva nada de tiempo, a diferencia de andar corriendo de una habitación a otra. 
  • Los almacenes son muy necesarios, pero podéis ponerlos en los extremos sin problemas, porque no entraréis en ellos con tanta frecuencia como en otras habitaciones.
  • Se puede ahorrar espacio ignorando las necesidades de confort de la tripulación (eso sí, el dormitorio es imprescindible: ¡no los hagáis dormir en el suelo!), pero es más fácil tenerlos de buen humor si cuentan con comodidades como la sala recreativa y el invernadero, que proporciona comida de más calidad. 

 

Los mejores recursos que almacenar


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Cuando las necesidades básicas de vuestros alters estén cubiertas, tendréis que atender una que a Maslow nunca se le ocurrió poner en su pirámide: la radiación cósmica. Esta es un riesgo para vuestra salud y la de los alters cuando cae la noche, y las tormentas magnéticas pueden causar estragos en la base y sus instalaciones.

Para que las tormentas magnéticas no os dejen sin funciones esenciales en la base, tened siempre una buena reserva de kits de reparación. Como solo cuestan 10 de metal, vale la pena tener siempre al menos dos en el almacén. Las tormentas pueden ser muy violentas y durar hasta un día entero. Siguiendo esta estrategia, podréis empezar con las reparaciones ipso facto y asignar a los alters a que hagan lo mismo, en vez de lanzaros con desesperación a montar kits mientras se desconectan más sistemas.

Los filtros de radiación también son imprescindibles, ya que, por 10 de metal y 40 de recursos orgánicos, evitan que vuestro equipo tenga que guardar cama en la enfermería. Si usáis la opción de Mantener producción en el menú de Recursos, podéis determinar que siempre haya una cantidad fija para filtros y kits de reparación.

La lección más importante es esta: tened siempre recursos preparados, sobre todo cuando se trata de acumular metal y recursos orgánicos. Es mala idea que os quedéis encerrados dentro, sin recursos para crear raciones de emergencia de puré insípido, o que os falte material para montar un nuevo módulo de almacén cuando llegáis al límite. 

Planificar con antelación es un lujo. Tendréis que responder a circunstancias peligrosas sobre la marcha, así que necesitaréis las herramientas para reaccionar a ellas (aunque, si estáis con el agua al cuello, podéis ajustar la dificultad de la economía en el menú de Ajustes).
 

Cómo estrechar lazos con los alters


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Cada miembro de la tripulación que generéis artificialmente viene con su propio conjunto de férreas opiniones que añadir a las que ya hay. Tener a toda esa gente cuestionando sin parar vuestras decisiones para sobrevivir en el espacio es como trabajar en una oficina donde todos los compañeros son vuestro peor enemigo; uno que, además, lo sabe todo sobre vosotros.  

Para gestionar estas interacciones, The Alters usa un sistema de conversaciones al estilo de los RPG. Los alters tienen ganas de hablar con vosotros, pero también entre sí. Vuestras elecciones darán lugar a rutas alternativas y definirán el ánimo de toda vuestra tripulación. ¡Ni se os ocurra ignorar a los alters! Si el Científico sufre quemaduras por radiación, estará de un humor de perros y quizá le hunda la moral al resto del equipo con su actitud, así que prestad atención antes de que reine el descontento. El único modo de resolverlo es hablando con ellos.

Al principio, os parecerá que todo lo que hagáis tiene un impacto negativo. Esto no es un RPG al uso: aquí la bondad genérica no lleva a ninguna parte. Pasaos por el ordenador cuántico y dedicadle tiempo a entender la historia de cada alter y por qué actúan como lo hacen. Si aprendéis las lecciones de cada uno, se abrirán nuevas opciones de conversación. A medida que el personaje evoluciona y sus relaciones cambian, vuestras elecciones pueden ayudar a convertirlo en un hombre mejor, o, como mínimo, en un Jan mejor.

Después de daros todos estos consejos para conseguir que Jan y sus clones sobrevivan, la pregunta es: ¿dónde acabará Jan al final? La respuesta depende totalmente de vosotros: es el resultado de vuestras decisiones. ¡Que os divirtáis averiguándolo! 

The Alters ya está disponible en la Epic Games Store.