
La desazón de tener que aprender a moverme por Saturnalia una y otra vez

Me encontraba en un pueblo de Cerdeña, Italia, y creía que sabía ir a la iglesia. Tan solo tenía que seguir en dirección norte tras llegar al restaurante de la zona. Ya sabía que, si me topaba con la intersección que llevaba a las Miniere di Gravoi y al Castello Bissani, era que me había equivocado de camino. La presencia de la farmacia significaba que iba bien. Sin embargo, no había manera de encontrar el lugar. El pueblo había vuelto a cambiar de sitio sus calles y puntos de interés para retenerme un día más.

Saturnalia es una aventura de terror en tercera persona desarrollada por Santa Ragione y ambientada en un pueblo italiano ficticio. La historia comienza con Anita, una geóloga que está evaluando la viabilidad de las minas de la zona. Tras conocer a los otros tres personajes a los que puedes llevar en el juego, no tardarás mucho en darte cuenta de que en la misa a la que todos han asistido recientemente ha tenido lugar un inquietante y antiguo ritual.
Como en los juegos de terror de antaño, tendrás que reunir pistas para obtener más información sobre el misterio, encontrar herramientas para acceder a nuevas zonas y gestionar tus limitados recursos, que van desde cerillas para iluminar los alrededores hasta petardos para crear distracciones. Las pistas relevantes se añaden a un tablero de detective, aunque no es como el palacio de la mente de Sherlock Holmes; este tiene más bien el aspecto de un árbol estático cuyas ramas se conectan cuando encuentras pruebas o una respuesta relacionadas con una pista anterior. Cada descubrimiento importante lleva a un nuevo objetivo que completar. El tablero de detective es una herramienta indispensable para llevar el seguimiento de tu progreso y tus tareas pendientes, lo que no deja de ser irónico si lo comparas con el sistema de mapa de Saturnalia.

Para orientarte por el pueblo tendrás que depender principalmente de los mapas y los carteles que te irás encontrando por la calle. Si debes ir a la ferretería para buscar un martillo de emergencia, por ejemplo, primero tendrás que descubrir su ubicación visualmente y luego memorizar el camino para llegar hasta allí. La mayoría de los caminos que van directos a los puntos de interés son inaccesibles, lo que te obligará a encontrar (y crear) atajos de cara a futuras visitas. El tema es que, si mueren los cuatro personajes jugables, tu progreso en la historia se mantiene, pero la disposición del pueblo cambia por completo.
Saturnalia cuenta con diversos ajustes de dificultad que pueden tanto facilitarte como complicarte aún más la exploración. También presenta otras mecánicas que pueden serte de ayuda. Por ejemplo, cuando veas un mapa en la calle, puedes indicar una ubicación específica que quieras que tu personaje memorice, aunque solo temporalmente. Si otro personaje te acompaña en ese momento, puedes pedirle que te lleve al lugar indicado. Eso si los extraños seres que te persiguen no te atrapan antes, claro.

Los entornos generados de forma procedimental suelen incluirse para fomentar la rejugabilidad, ya que permiten que las ubicaciones de los secretos o los enemigos cambien en futuras partidas. Saturnalia le da una vuelta de tuerca a esta mecánica: cuando las piezas del rompecabezas que llevas horas intentando resolver cambian de sitio de repente, la familiaridad juega en tu contra. De repente, ver la farmacia en un lugar diferente al habitual resulta tan aterrador como esa figura oscura que acecha en una calle desierta.