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The Game Awards: Geoff Keighley nos habla sobre los fans, la ayuda que les prestó Britney Spears y el crecimiento del evento

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Dave Tach
29 nov 2023

No es que Geoff Keighley, la carismática cara pública y fuerza impulsora de The Game Awards, no esté al tanto de las críticas por ser en parte presentador, en parte fan y en parte adalid de la industria del videojuego.

The Game Awards se presenta como una celebración de lo mejorcito de la industria del videojuego. Con sus ya emblemáticas actuaciones orquestales, presentadores famosos y unos trofeos fabulosos inspirados en el art déco para los ganadores (en categorías que van desde Mejor narrativa hasta Innovación en accesibilidad o Juego del año), este evento es algo así como los Premios Óscar, pero de los videojuegos. Es donde se escogen, sopesan, miden y alaban los mejores títulos del año.

Desde otra perspectiva, The Game Awards conforma una combinación entre espectáculo y cámara de resonancia para toda la industria. Entre los premios se va intercalando una sucesión constante de noticias exclusivas y tráileres de futuros juegos, tanto grandes como pequeños. Pero, a diferencia del E3 y sus ruedas de prensa, The Game Awards no está dirigido por la Entertainment Software Association (ESA), el grupo de presión de la industria encargado de defender los juegos y a sus creadores.

En su lugar, aquí es Geoff Keighley quien ocupa la posición central. Keighley es una entidad independiente que combina las condiciones de representante de los jugadores apasionados, campeón de la industria y persona que colabora de cerca con la gente del sector que The Game Awards apoya.

Es una posición con muchos matices, propensa a convertirse en blanco de las críticas, y Keighley siempre ha tenido muy presente que no puede ser ni un embaucador ni un superfan. Como este año, donde (según sus propios cálculos) se ha pasado unos seis o siete meses trabajando en la gala de The Game Awards 2023, que podremos ver en directo el 8 de diciembre.
The Game Awards 2023 - 1
"Es un equilibrio constante —explica Keighley—. A veces hay quien piensa que la gala es demasiado comercial, y lo entiendo. Pero somos un evento independiente, lo que significa que no ganamos dinero vendiendo juegos. Si soy una gran editora que celebra un evento retransmitido en directo, el gasto de este entra dentro del presupuesto de publicidad. Nosotros no nos podemos permitir ese lujo, así que necesitamos patrocinadores para sacar la gala adelante. Por suerte, los patrocinios han mejorado con los años a medida que conseguíamos más socios que de verdad quieren entender al público".

El público al que se refiere está formado por los millones de espectadores simultáneos que todos los años, en diciembre, sintonizan la gala de The Game Awards y la siguen durante horas.

"Todos los años siento la presión —comenta Keighley—. No se vuelve más fácil con el paso del tiempo".

Sin embargo, no ha soltado ni una palabra de queja en nuestra conversación, aunque reconoce que los éxitos de The Game Awards, el Summer Game Fest y la presentación de la Opening Night Live de la gamescom monopolizan su tiempo. Aunque le encantaría, no creo que se vaya a poner a hacer un documental en un futuro próximo.

Prefiere centrarse en las oportunidades que se le ofrecen y en compartirlas con otros entusiastas de los videojuegos como él.

"Estamos muy involucrados en el proceso creativo de los anuncios y los tráileres que se presentan en la gala —comenta Keighley—, aunque puede que los fans no lo sepan. Incluso cuando nos proponen un tráiler con las cinemáticas de un juego, solemos decir 'Genial, pero ¿podéis añadir un poco de la jugabilidad real al final para los fans?'. Es en estos pequeños detalles donde intentamos echar una mano para dar forma a la parte creativa, a la vez que respetamos el estado de desarrollo de los juegos".

El propio Keighley no se ve como un presentador en sí. Más bien se considera una especie de guía que conduce al público a través del trabajo que han realizado su equipo y él.

"Me paso todo el año trabajando en la gala, y la autenticidad de esa relación con el público es parte del motivo por el que creo que el formato funciona", afirma. Lleva ya una década trabajando en esa autenticidad, pues este es el décimo aniversario de The Game Awards.

Antes de The Game Awards, presentaba los Video Game Awards en Spike (rebautizados como VGX en 2013 para la que sería su encarnación final). Los VGA cada vez eran más difíciles de organizar, y Keighley llegó a pensar en tirar la toalla. Pero cambió de parecer tras hablar con Sam Hauser, cofundador y presidente de Rockstar Games, cuyo Grand Theft Auto V acababa de ganar el premio al Juego del año en la última gala de los VGX.

"Sam me explicó lo importante que era que siguiera adelante con esta idea de una gala para nuestra industria que la colocase al mismo nivel que otras formas de entretenimiento —añade—. Aquello significó mucho para mí y me proporcionó la convicción que necesitaba para salir y hacer algo nuevo. PlayStation también creyó en mí desde el principio, así como Reggie Fils-Aimé de Nintendo. Yo tenía el pleno convencimiento de que no podía haber un año sin una gran celebración a la altura del medio. Los videojuegos estaban creciendo, no al contrario, así que la celebración tenía que hacer lo mismo. Y volverse más global".

Con la certeza de que estaba haciendo algo más que presentar una simple gala, empezó a planear su propio evento. Aquel primer evento no fue fácil, nos cuenta Keighley, que solo dispuso de unas seis semanas para organizarlo.

"No nos podíamos permitir un plató —comenta—, pero Britney Spears tuvo la amabilidad de prestarnos su escenario Piece of Me en Las Vegas. El anillo de fuego lo pusimos nosotros, pero las luces y las pantallas eran suyas. Eso nos permitió sacar adelante una gala que parecía mucho más de lo que era".

También reconoce el "enorme apoyo" de PlayStation en sus inicios. "Celebraron una PlayStation Experience en Las Vegas junto a la gala, lo que ayudó a atraer muchos fans a nuestro evento y a Las Vegas. No hay que olvidarse de que hacíamos todo el evento nosotros solos, sin ayuda de ningún medio de comunicación y sin fuentes de financiación. Fue como tirarse del avión sin paracaídas".

Pero mereció la pena. Al echar la vista atrás hacia las galas de esta última década, Keighley se muestra especialmente orgulloso de lo mucho que ha madurado The Game Awards y los obstáculos que han superado él y su "increíble equipo de producción, la gente que trabaja lejos de los focos". "Siempre quisimos tener una orquesta en el evento, pero no nos la pudimos permitir los tres primeros años —nos explica—. Hasta que, en 2017, lo hicimos. Eso ayudó mucho a elevar el nivel de la celebración. El tributo al Juego del año se ha convertido en uno de los buques insignia de nuestra gala".
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Y, por supuesto, no podemos olvidarnos de 2020, año en el que era complicado hasta planificar pequeñas reuniones familiares, y no digamos una gala de entrega de premios retransmitida a todo el mundo.

"Estoy orgullosísimo de nuestro equipo y de la capacidad de adaptación que hemos demostrado a lo largo del tiempo. No hemos faltado un solo año, ni siquiera durante la pandemia —declara—. 2020 fue durísimo. La gala se celebró dos días después del segundo confinamiento en Los Ángeles. Había una unidad móvil por satélite aparcada delante de mi casa en Los Ángeles, por si me tocaba presentar el programa desde allí. Fue un año aterrador para todos, pero nuestro equipo consiguió sacarlo adelante".

Es una evolución constante, y Keighley sigue trabajando y pensando en cómo hacer que crezca el evento. ¿En qué se ha centrado este año? Pues, para empezar, Keighley espera que la gala transmita una mayor sensación de internacionalidad gracias a sus viajes.

"Este año, por fin, he podido viajar por todo el mundo después de la pandemia de la COVID para visitar equipos y desarrolladoras, sobre todo en Europa y Japón. Creo que eso se verá reflejado en la gala: tendremos cosas increíbles procedentes de equipos de todo el mundo. La verdad es que no había viajado a Japón desde antes de la pandemia, y me ha encantado comprobar lo mucho que interesa este evento a las desarrolladoras y el público de allí".

Otro objetivo igualmente interesante de este año es presentar a los espectadores (es decir, a los jugadores) cosas que, de otra manera, no conocerían. "Será un año especial y una oportunidad para presentar un montón de novedades, con mundos y productos inéditos, no solo megafranquicias y secuelas de exitazos —comenta—. Una de las cosas a las que aspira [The Game Awards] es a ayudar a los fans a descubrir nuevos juegos y nuevos equipos. Sabemos que mucha gente nos va a ver, así que ¿cómo hacemos para pagar esa confianza cediendo el escenario también a nuevos equipos?".

Por eso se puede decir que la posición de Geoff Keighley es única, en todos los sentidos de la palabra. No es solo un presentador, un guía, un fan y un portavoz de la industria, sino una mezcla de todo ello. Es muy consciente de eso y está dispuesto a asumir esa responsabilidad por toda la gente implicada.

"Sé que [The Game Awards] es una noche especial para toda la gente a la que le encantan los videojuegos, y estamos trabajando a tope para que todo el mundo se sienta orgulloso de formar parte de este sector".

The Game Awards 2023 se retransmitirá en directo el 8 de diciembre a la 01:30 CET. Puedes ver la gala en más de 40 plataformas, incluidas Facebook, Instagram Live, Steam, TikTok Live, Twitch, X (la antigua Twitter) y YouTube.