Captura de pantalla de Red Dead Redemption 2 en la que Arthur Morgan mira una roca en la que un asesino en serie del juego ha pintado "Look on my works" (contemplad mis obras).
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Los horrores humanos de Red Dead Redemption 2

C
Craig Pearson
1 feb 2025
Captura de pantalla de Red Dead Redemption 2 en la que Arthur Morgan mira una roca en la que un asesino en serie del juego ha pintado "Look on my works" (contemplad mis obras).

Hay quien afirma ser capaz de leer el futuro en las entrañas. Yo supe lo que me deparaba el futuro al toparme con unos intestinos al borde del camino en The Heartlands de Red Dead Redemption 2. Aquellos intestinos me llevaron a la víctima de un asesinato, y aquella triste muerte dio lugar a uno de los momentos más memorables del juego: la búsqueda de un asesino en serie.

En realidad, la misión "Sueños americanos" de Red Dead Redemption 2 no trata sobre resolver un misterio. Echándole morro, Rockstar se limitó a ocultar tres pequeñas escenas del crimen en su mundo repleto de actividad. El sheriff Malloy de Valentine puede poner a los jugadores tras la pista del asesino de forma más oficial, aunque solo sea con un "arre" y una palmadita en el trasero. Pero la mayoría de los jugadores se arriesga a descubrir tales horrores mientras juegan. Tras un tiempo trotando por la naturaleza salvaje, los jugadores comienzan a cobrar una mayor conciencia de cuanto les rodea y a empezar a avistar criaturas que podrían convertirse en comida o en un sombrero. O, en este caso, tres cuerpos magullados, colgados y apartados de los caminos transitados.

Si parpadeas, no los ves... y ya nos habría gustado no verlos.
Rastreo
Iba tras la pista de un ciervo cuando vi un reflejo rojizo por el rabillo del ojo. Una pierna humana yacía sobre el suelo, desechada junto al camino, rodeada de brillantes y fibrosos pedazos de carne entre la maleza. Aves carroñeras, que se cernían sobre manchas indistinguibles, alzaron el vuelo mientras me aproximaba.

Pero no había nada indistinguible en lo que me encontré. Alguien había garabateado las palabras "Look on my works" (contemplad mis obras) sobre una roca. Unos pasos más atrás, una cabeza con un rollo de papel en la boca estaba clavada al puente del ferrocarril. Con sumo cuidado, le saqué el papel de la boca y lo desenrollé para revelar la sección de un mapa. Esta endeble y manchada hoja de papel era la única pista que tenía del asesino.

El segundo cadáver me afectó mucho. No recuerdo qué estaba haciendo, pero vi otra mancha rojiza con unos cuantos pedazos de materia junto al camino. Bajé de mi caballo, Trotsky, y seguí las entrañas desparramadas como serpientes por la hierba.

Las vísceras iban a parar a un cúmulo de pedruscos que parecían conducir a un callejón sin salida. Y supongo que así fue para alguien. Sobre una roca podía leerse "Do you see?" (¿lo veis?), y sobre la piedra de al lado yacían los restos de otra víctima. Los brazos inertes estaban retorcidos y colgaban de cuerdas; el torso apenas resultaba reconocible como parte de lo que había sido un cuerpo humano.
Ver
Pues sí que lo vi, sí. A plena luz del día. Fue una de esas veces en las que deseé que Red Dead Redemption 2 no tuviera tanto lujo de detalle, y giré la cámara, asqueado, para no ver la carne colgante. Entonces me fijé en una mancha de sangre que había sobre una pequeña roca cercana. Era otra cabeza sobre una piedra, con otro pedazo del mapa asomando por la boca. ¿Es que esto no iba a acabar nunca?

En un juego en el que puedes matar a tres personas antes de empezar a digerir las judías del desayuno, lo normal sería que al jugador le importara un bledo la muerte. Pero esto era diferente, y Rockstar estaba jugando conmigo como quería. El asesino profanaba a sus víctimas hasta límites insospechados y las evisceraba para traumatizar a quienquiera que se topara con "su obra". Reducía a sus víctimas a nada más que carnada y pedazos de desecho. A juzgar por los mensajes pintarrajeados, estaba claro que su objetivo era que lo recordaran por su obra. No ser comprendido, ni tan siquiera transmitir un mensaje de un poder superior. Buscaba, simple y llanamente, el reconocimiento. Y para conseguirlo, descuartizaría a quien hiciera falta.

Me puse furioso. Una ira genuina ardía en mi interior ante el cretino que buscaba la fama de esta manera.

Encontré el tercer cadáver un par de días más tarde. Para entonces, mi ira se había calmado un poco, pero sin llegar a desaparecer. Quedaba la suficiente como para reavivar la llama al descubrir el charco de sangre en el extremo sur del mapa, en una bifurcación cerca de Rhodes.

Un torso colgaba entre las ramas de un viejo árbol retorcido a unos pasos del camino; sobre la corteza podía leerse la palabra "Behold" (contemplad). Encontré la última cabeza (y el último trozo del mapa) al otro lado del tronco, y descubrí la ubicación del asesino.
Mapa
El mapa completo llevaba a "Lucky's Cabin" (la cabaña de Lucky), una choza quemada con un sótano cerrado. Descubrí que el asesino vivía a poca distancia de Valentine, justo delante de las narices del sheriff. Abrí el sótano y entré.

Por suerte, mi lámpara logró arrojar la luz suficiente para mostrarme toda la escena: cráneos sobre repisas, miembros colgantes, marcas de manos en la pared. Algunas notas y hasta una cámara revelaban más información sobre el asesino. La cámara... La tecnología punta de la época, tan potente como un arma en manos equivocadas.

El asesino era Edmund Lowry Jr., la nerviosa sombra de un hombre. Él también era una víctima, en su caso de una madre controladora, que le enviaba parrafadas reprochándole que siguiera soltero y diciéndole cuánta falta le hacía una buena mujer. Un hombre que ansiaba ser visto. Hasta había escrito cartas al periódico local como si fuera un ciudadano preocupado pidiendo que se hiciera eco de los asesinatos.
Lowry
Lowry era el tipo de monstruo que acabaría describiéndose a lo largo del siglo XX, primero por el FBI y más tarde en periódicos, informes, libros, pódcast y documentales. Aunque, por ahora, el único público que tenía era un Arthur Morgan cabreado.

Pero Edmund apareció de entre las sombras de improviso y me dejó inconsciente.

Edmund Lowry Jr. también era la clase de hombre que podría matar a sus víctimas de aburrimiento, soltándoles monsergas sobre el dolor y el placer durante sus últimos momentos. Arthur, como persona pragmática, se las ingenia para despertar y coger el arma más cercana: una cabeza cortada que casualmente se encontraba junto al roñoso colchón sobre el que se había desplomado. Al menos, aquel pobre desgraciado tuvo una suerte de venganza al asestarle a Lowry un buen cabezazo.

He hecho muchas cosas malas como Arthur en Red Dead Redemption 2. He respondido a miradas con puñetazos, he sacado el arma cuando nadie me estaba amenazando y he matado a mucha gente. Conocer a Edmund Lowry Jr. cambió mi perspectiva sobre mi forma de jugar. Vivir como un ladrón, un bandido, alguien dispuesto a vender a los suyos por dinero, era la opción fácil cuando todo aquel con el que me encontraba parecía dispuesto a desenfundar y dispararme. He matado a gente, les he disparado por la espalda tras cruzarnos en caminos embarrados. No iban a hacerme nada. Algunos hasta me saludaron.

Pero dejé de hacerlo después de lo del sótano de Edmund Lowry. Empecé a darle más importancia a la muerte en Red Dead Redemption 2.
Sótano
Las aventuras de Arthur presentan un sistema de moralidad, pero, para mí, el concepto iba más allá del número de bajas y de balas. Tenía que haber alguna diferencia entre el hombre del sótano y yo. Podía asegurarme que así fuera. Matar a gente al azar no era una opción. Solo desenfundaría cuando fuera necesario. Me paraba a ayudar a la gente, aunque a veces resultase ser una emboscada y me diesen una paliza. No estaba siguiendo el sistema de honor del juego, pero aun así las cosas empezaron a cambiar. Las opciones de diálogo se volvieron más optimistas. Los objetos de la tienda eran más baratos. Caía bien a la gente. Me sentía mejor conmigo mismo.

Edmund es uno de los tres asesinos en serie de Red Dead Redemption 2. También hay una prostituta homicida que pretende que la ayudes. La suya es una historia trágica y personal, pero al final demuestra ser una asesina despiadada. El tercero es un vampiro que ronda por las calles de Saint Denis. Me las he visto con los dos, y he contribuido a poner fin a sus fechorías. No tenía otra opción.

Red Dead Redemption 2 está disponible en la Epic Games Store.