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El modo secreto que transforma el implacable juego de plataformas Rain World en un safari zen

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Callum Bains
15 feb 2024

Si te topas con una Noodlefly (mosca fideo) adulta revoloteando por las ruinas de Rain World, ten por seguro que habrá un puñado de crías cerca. Estas babosas rosas voladoras suelen ir en grupo y se enganchan a los cuerpos tubulares de sus progenitores, balanceándose de un lado a otro en el aire. A veces, vuelan en solitario y revolotean con curiosidad a tu alrededor. Agudiza el oído y puede que hasta las oigas chillar.

Estos cómicos gusanos son solo una pequeña fracción de las peculiares criaturas que habitan en este resbaladizo metroidvania. Las plantas tienden emboscadas camufladas como elementos arquitectónicos, esperando para desplegar sus hojas y golpear a los animales que se les acerquen. Los Lantern Mice (ratones linterna) iluminan las cuevas con sus barrigas resplandecientes y desvelan el camino mientras huyen de sus depredadores. Y los Lizards (lagartos) de neón patrullan las zonas concurridas en busca de su próxima víctima, que, a menudo, terminas siendo tú. La mayoría de estas criaturas son extrañas, muchas de ellas son peligrosas y todas ellas son más fáciles de apreciar cuando no te están mordisqueando los talones. 

Por lo tanto, es conveniente que no tengan que hacerlo. El modo Safari, incluido en el DLC Downpour de Rain World, da un vuelco de 180° al juego, dejando atrás la implacable aventura de desplazamiento lateral para ofrecer una experiencia de observación pasiva en la que contemplar a las criaturas en sus hábitats sin interacción. Cada rincón de este mundo posapocalíptico es idéntico, solo que, ahora, la amenaza de muerte y la presión del tiempo constantes dejan de ser las catástrofes bíblicas recurrentes que auguran acabar con todo. Siéntate, relájate y disfruta observando cómo los ecosistemas pixelados de Rain World se muestran ante ti.
Rain World 1
"Una de las inspiraciones para el modo Safari fueron las estatuas de meditación de ABZÛ, que ofrecen una experiencia similar para desconectar de la jugabilidad en sí y simplemente observar el entorno y las criaturas que hay en él", explica el jefe de proyecto Andrew Marrero. Los jugadores han estado pidiendo una forma más pacífica de disfrutar de Rain World más allá de la bestial y, a menudo, implacable aventura principal, en cuyo proceso podemos morir por un inoportuno salto o la aparición sorpresiva de una criatura oculta.

Pero, si ABZÛ sirvió como un buen punto de partida, la idea inicial decepcionó un poco al trasladarla a Rain World. "Nos preocupaba que a los jugadores no les interesara el modo durante demasiado tiempo si eso era todo lo que ofrecía, por eso decidimos ir a por un proyecto más ambicioso y tratamos de llevarlo aún más lejos", explica Marrero.

Contemplar el mundo parecía no ser suficiente, era mejor ser partícipe. Mientras que el modo Safari permite actuar como observador pasivo para explorar el mundo y presenciar el comportamiento procedimental de sus criaturas, que pelean y tratan de devorarse entre sí constantemente, el mayor atractivo reside en controlarlas. Métete en la piel de un Centipede (ciempiés) y electrocuta a otras bestias atrapándolas entre la conmoción de tus antenas. Controla a un Jetfish (pez reactor) y recorre las profundidades a propulsión, o maneja a una Dropwig (tijereta) para atraer a tus presas y lanzar un ataque en picado.

Es un cambio de papeles con la delicadeza suficiente para que no dé la sensación de ser un añadido secundario, sino un juego totalmente nuevo. Los biomas cuentan con sus propios conjuntos de criaturas nativas, que se mueven con los retorcidos gestos y llamativos bandazos que cabe esperar. Estos movimientos extraños e impredecibles se desmitifican ahora que sus extremidades están en tus manos. 

Aparte del adorable y blandito Slugcat (gato babosa) del juego principal, las criaturas del modo Safari presentan una movilidad y una libertad superiores para explorar el mundo a tu alrededor. Los rincones que antes se antojaban inaccesibles, ahora están al alcance de tu mano gracias a un nuevo par de alas, y las profundidades del agua, otrora inalcanzables, ahora son tu hábitat natural. Eso sí, puede que lo que encuentres no se tome del todo bien que entres sin llamar. 
Rain World 2
En resumen, hay un montón de cosas que debes tener en cuenta. Hasta el punto de que el modo Safari supuso seis meses de tiempo de desarrollo. "Las criaturas de Rain World son muy distintas entre sí, y no comparten demasiado código interno", asegura Marrero. Las configuraciones de controles de cada animal tuvieron que crearse desde cero, e incluso las criaturas de la misma especie tienen habilidades especiales distintas. Por ejemplo, los Blue Lizards (lagartos azules) son capaces de alargar la lengua para, luego, enrollarla y cazar a su presa, pero los White Lizards (lagartos blancos) pueden cambiar el color de su piel para camuflarse en el entorno. Lo interesante, eso sí, está en alternar entre las criaturas y ver cómo reacciona la fauna a tu alrededor al irrumpir en su hábitat.

"El modo Safari se diseñó como experiencia sandbox, por lo que son los jugadores los que deben idear qué es lo que quieren hacer con el modo", comenta Marrero. Al no haber objetivos ni condiciones de victoria, este es un vehículo de experimentación dentro de los ecosistemas en constante movimiento de Rain World. Y, para esos jugadores que han subido largas sesiones de juego a YouTube pasando las horas en el modo Safari y observando a las criaturas haciendo su vida sin interrupciones, también parece ser una especie de meditación. 

Cómo disfrutar del modo depende enteramente de ti. "El modo Safari también se presta a los juegos de rol, ya que los jugadores pueden usar su imaginación y crear sus propias reglas, objetivos y desafíos autoimpuestos", continúa Marrero.

Si quieres probarlo, primero tendrás que superar los obstáculos del juego principal de Rain World. El modo Safari se desbloquea fase a fase encontrando los objetos coleccionables repartidos por todas las regiones de Rain World. Los ecosistemas dinámicos varían muchísimo, desde fábricas industriales hasta guaridas biomecánicas, pasando por montones enormes de basura. Lo que pasa es que, cuando estás en busca de refugio o luchando por sobrevivir, cuesta más apreciarlos como es debido.

"Espero que el modo Safari sea una nueva forma de que los jugadores interactúen con los entornos de Rain World, y también espero que sea una bonita forma de desconectar y descansar un rato después de unas partidas especialmente frustrantes", comenta Marrero.

Parece la forma perfecta de disfrutar de un mundo alienígena hostil.