
El tiempo es oro en Void Bastards

Void Bastards está inspirado en algunos de mis juegos preferidos, sobre todo en System Shock, pero también en otros simuladores inmersivos como Deus Ex y Thief. Solía jugar a este tipo de juegos en bucle, pero últimamente no tengo tiempo. Tengo un trabajo que atender, una personita a la que criar, una casa que mantener y un jardín al que quedarme mirando con anhelo desde la ventana de mi despacho en casa. Mi tiempo libre es escaso y esporádico, y no se puede jugar a un título como System Shock solo durante quince minutos. Por algo los llaman simuladores inmersivos.
Pero sí que tengo tiempo para Void Bastards. Coge las bases establecidas por System Shock y las reduce a algo que se puede jugar en sesiones cortas. Ambientado en un extenso cementerio espacial repleto de naves abandonadas, el jugador salta de una nave a otra en busca de recursos que lo mantengan con vida hasta el siguiente salto.

Cada una de estas naves a la deriva es un pequeño rompecabezas del entorno que debes resolver. Antes de subir a bordo de una nave, Void Bastards te proporciona la información justa para trazar un plan un tanto impreciso sobre cómo explorarla. Recibes un plano de la nave, pero no contiene ninguna indicación sobre dónde puede estar escondido el botín importante. Sí sabes el tipo de enemigos a los que te puedes enfrentar, pero no dónde estarán. Luego puedes elegir tres (de unos doce) dispositivos que llevar contigo, que van desde una simple pistola hasta gatitos robot explosivos y un arma que sitúa temporalmente a los enemigos en un universo de bolsillo.
Una vez entres en la nave, dispones de entre cinco y diez minutos antes de que se agote el oxígeno de tu traje espacial, por lo que tendrás que actuar con decisión y eficiencia. Me gusta ir primero a la cubierta de vuelo para actualizar el mapa con los contenedores de botín de la nave, y luego coger lo que pueda mientras avanzo hacia la cámara de la atmósfera. Aquí, rasco un par de minutos más de oxígeno antes de ir a echar un vistazo a las salas que me he perdido.

Evidentemente, una partida suele ser mucho menos organizada en la práctica. Suelo acabar corriendo por los pasillos de una nave para escapar de sus fantasmagóricos habitantes mutantes, y voy cerrando frenéticamente las puertas tras de mí porque solo me quedan un puñado de balas.
Dadas sus rígidas limitaciones temporales, Void Bastards incluye un impresionante número de problemas que requieren agilidad mental y acción inmediata para resolverlos. Hace poco, en una partida, estaba a punto de irme de la nave que estaba saqueando cuando se cortó la electricidad y me quedé dentro sin poder salir. Con solo un minuto de oxígeno restante, tuve que volver pitando al generador para activar las cámaras de descompresión. Logré escapar a falta de segundos.

Mientras que se pueden tardar horas en saquear una planta de la Citadel Station de System Shock, en Void Bastards puedo atravesar dos o tres ruinas en media hora, y cada una de ellas frustra mis mejores planes de formas sorprendentes y divertidas. En una época en la que cada minuto de la vida parece estar contado, agradezco que Void Bastards recuerde de manera impulsiva que cada segundo libre cuenta.
Si te interesa la simulación inmersiva en pequeñas dosis, hazte con Void Bastards en la Epic Games Store.