
Consejos para hacer de Fae Farm una experiencia mágica

Fae Farm es el primer simulador de granjas que te permite meterte en la piel de un hada granjera. O, por lo menos, de una granjera que parece un hada. Tú, un ser humano aventurero, encuentras un mensaje en una botella y respondes a la llamada de auxilio enviada desde un reino azotado por las catástrofes naturales. A partir de ahí, vivirás una historia entre dos mundos donde deberás averiguar cómo encajar en ambos, y descubrirás las causas mágicas que hay tras dichas catástrofes. Pero lo mejor de todo es la forma en que la magia y la construcción del mundo se incorporan a la jugabilidad, mejorando lo que de otro modo sería un simulador de granjas tradicional.
Bíbidi, bábidi, bu
Desde el principio, Fae Farm deja claro que habrá magia a raudales. Te encuentras en un pueblo (cuyo nombre puedes elegir) lleno de peligros ambientales, como unas espinas de color morado oscuro y una niebla infranqueable. Tras hacerte con tu varita mágica, podrás eliminar las espinas que plagan Azoria con un simple movimiento. Mientras frenas a los Sprites (duendecillos) que siembran el caos por toda Azoria, aprenderás más hechizos que te ayudarán tanto en el campo como en combate. Mi destreza acabó mejorando gracias a hechizos como Vortex (Vórtice), con el que eliminé el miasma que bloqueaba ciertas regiones. También usaba mi varita para recoger los cultivos en lugar de arrancarlos de la tierra con mis propias manos.

Fae Farm también cuenta con un sistema de equipamiento que mejora con el tiempo y da lugar a herramientas imbuidas de magia que requieren maná. Puedes usar estas habilidades cuando te apetezca, pero yo acabé engullendo pociones de maná para hacer más rápido mis tareas. Después de todo, ¿por qué iba a regar uno a uno los cultivos cuando una regadera encantada puede regar una parcela entera a la vez? Hay más simuladores que cuentan con herramientas recargables capaces de cubrir grandes superficies, pero estas no suelen depender de una barra de maná o de minerales mágicos como la Feyrite para conseguir mejoras.
Bébete la pócima de la bruja
Las pociones de maná no son las únicas bebidas que podrás echar a tu humeante caldero púrpura. Las pociones cubren una amplia gama de efectos, como restaurar la salud o protegerte del miasma. Al desbloquear el caldero, necesitarás una mesa de ingredientes para pociones y una galería para los seres feéricos en la que producir lo que necesitas para dichas pociones.
Las galerías son como "minigranjas" que convierten pequeños bichejos en útiles artículos, como el sudor batracio (Frog Sweat) y el polvo feérico (Fae Dust). Estos artículos no solo proceden de criaturas mágicas, sino también de otras más corrientes como los caracoles o las libélulas. Puede que, además de para preparar pociones, también puedas usar estos ingredientes para fabricar objetos y cocinar.
Mundano pero místico
Fae Farm te recuerda constantemente que es un juego de fantasía. Crucé precipicios usando setas moradas a modo de trampolín, algo que compensa la falta de desplazamiento rápido al principio del juego. En lugar de cultivar algodón, lo obtenía de las colas de algodón (Cottontails), unos roedores similares a las ovejas que puedes tener en un redil. También tenía acceso a unos fertilizantes geniales que aceleraban el crecimiento de mis cultivos o incluso los cambiaban por otros de temporada. A pesar de presentarse en un envoltorio distinto, Fae Farm recuerda en muchos aspectos a otros simuladores de la vida cotidiana con alternativas fácilmente reconocibles.
También se adentra en un mundo totalmente alejado del punto de partida. Tu primer hogar recuerda a la típica aldea medieval con edificios de madera y piedra, pero el reino feérico (Fae Realm) parece una versión edulcorada de la Tierra Media, llena de colores brillantes y tonos pastel. Las casas de los elfos están hechas de madera azul violeta y techos de coloridos azulejos, todas rodeadas de plantas fantásticas. La diferencia se percibe aún más gracias a los árboles grises y curvos de hojas rosas, las setas de sombrero violeta y los coloridos y vivaces animalillos.
Encuentra mágicas criaturas
Como su nombre indica, en Fae Farm hay hadas. La primera vez que vi a las hadas, seres humanoides con túnicas y alas, fue al desbloquear mi primera sección del mapa. Más adelante, conocí a otras razas, como los elfos. Sin embargo, no todas las criaturas mágicas son amistosas.

Azoria también tiene una fauna y una flora fantásticas. Podrás conversar con hadas y elfos, pero también tendrás que enfrentarte a relojes gruñones, estatuas flotantes y libros trampa aulladores en mazmorras. Estos añaden un ligero elemento de combate al juego, pero no lo suficiente como para que Fae Farm sea un simulador de granjas y un juego de acción a la vez. Y mejor que así sea. La mayoría de las criaturas mágicas que te encuentras son más para enriquecer tus experiencias sobrenaturales que para provocarte pesadillas.
Toca el cielo (más o menos)
Azoria está llena de razas mágicas, pero tú no perteneces a una de ellas. Eres un ser humano. A pesar de ello, la Madre Quimera, el hada madrina de este mundo, te concede un par de alas. Estas no te permitirán volar como las hadas, pero sí hacer saltos dobles y planear con más elegancia de lo que lo harías sin ellas. Después de recibirlas, yo casi siempre hacía un salto doble para que mis alas me transportasen más lejos de lo que podía transportarme yo a pie.

Al igual que en otros simuladores de granja, en Fae Farm también disfrutarás del placer de realizar tareas constantes. Sin embargo, esto no sería ni la mitad de entretenido sin la magia. Cuando vayas por la mitad más o menos, ya deberías saber organizarte bien en tus tareas como héroe de las hadas, como cuidar de criaturas mágicas, y manejarte entre el mundo corriente y el reino feérico (Fae Realm).
Así que juega a Fae Farm si te gustaría meterte en la piel de una suerte de hada granjera. Quizá te parezca más emocionante que el típico simulador de la vida cotidiana. Y, ya que estás, no olvides echar un vistazo a nuestra guía para principiantes para prepararte para la aventura.