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TOEM es una yincana fotográfica de lo más acogedora
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Steven Nguyen Scaife
Lo más importante son tus tarjetas comunitarias. Cada una de ellas realiza un seguimiento de las pequeñas tareas o recados que se te van encomendando y enumera diversos objetivos que cumplir, la mayoría de los cuales implican hacer una foto adecuada. TOEM se va desarrollando como una elaborada búsqueda del tesoro en la que tendrás que prestar atención a posibles sujetos fotográficos a partir de peticiones sencillas o acertijos. Estas tareas te llevarán a deambular por zonas que parecen dioramas dibujados a mano. Por cada misión que completes obtendrás un sello para la tarjeta comunitaria, y cuando tengas suficientes conseguirás un billete de autobús gratis que te permitirá llegar a otra de las pintorescas ubicaciones del juego: el bosque, la playa, una montaña e incluso una gran ciudad.

Lo que hace que TOEM funcione tan bien es la variedad que logra extraer de un concepto tan sencillo y la personalidad de la que dota a su mundo en el proceso. Un paseo por el bosque, por ejemplo, conduce inmediatamente a un hotel que también es un árbol enorme. Si sigues un poco más allá te encontrarás con niños exploradores que desfilan en el exterior de su cabaña e incluso con un concierto aislado custodiado por un portero malhumorado. Además de descifrar los acertijos y tareas relacionados con la fotografía (en la gran ciudad, ¿qué escena constituye una "situación superconfusa"?) también tendrás que resolver pequeños rompecabezas, como conseguir que el portero te deje pasar o determinar qué mesa a la luz de las velas es el lugar ideal para que un fantasma tenga una cita. Algunas misiones, como reunir varios bichos de distintos rincones del bosque, se pueden completar explorando una única región, mientras que otras, como convencer al tímido monstruo de cada una de ellas de que salga de su escondite para hacerle una foto, se repiten en varios lugares.
TOEM nunca es difícil, y no pretende serlo; siempre es un juego relajado y jovial en el que solo se te pide que consigas una parte del total de los sellos de una zona para poder avanzar. Pero encontrarlo todo puede resultar tan interesante como superar los desafíos de un juego más convencional. Y esto se debe a que husmear por el mundo de TOEM, es un placer, ya que hacerlo te permite descubrir sus guiños, su música y sus chistes; por ejemplo, tu reproductor de cintas no se llama Walkman (literalmente, "hombre que camina" en inglés), sino "Hikelady" ("mujer senderista"). Cada lugar está repleto de escenas graciosas con personajes únicos y escenarios que, aunque estén en blanco y negro, resultan muy llamativos. Te toparás con una familia de globos vivientes, con una capitana pirata solitaria, y con una gran cantidad de bichos que tendrás que fotografiar para completar la tarea secundaria de rellenar un compendio de fotos de animales.
Y aunque sus mecánicas de exploración y descubrimiento ya se hayan visto en muchos otros juegos, TOEM se sirve de ellas para generar un sentimiento de comunidad muy cálido y acogedor. Es el equivalente a una manta calentita, una oda a la relajación y al disfrute del mundo que nos rodea.
TOEM ya está disponible en la Epic Games Store.