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Transport Fever 3 promete un nivel de detalle impresionante

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Charlie Wacholz
20 ago 2025
El transporte público y la ingeniería urbana se han convertido en una de mis extrañas aficiones. Cuando viajo, me pongo a leer los mapas y memorizo todo lo que puedo sobre las rutas de autobús y tren y las principales vías de acceso a una nueva ciudad antes de llegar. ¡Hasta colecciono tarjetas de transporte público de las ciudades que visito! Así que, si os digo que no había jugado antes a la saga Transport Fever, tened en cuenta que soy un enfermo del transporte público y el planeamiento urbanístico.

Fui a probar la demo de Transport Fever 3 con valentía (y con las pilas cargadas después de viajar en el tranvía de 9 líneas de Colonia) y, aunque admito que la compleja configuración de controles y el tamaño del juego me abrumaron un poco, el cuarto juego de simulación de transporte de Urban Games acabó maravillándome. Después de una breve descripción general del artista gráfico sénior Daniel Guimard, tuve unos 20 minutos para jugar un poco a este completo simulador.
Paisaje principal - 3
En la saga Transport Fever tenéis que optimizar los entornos urbanísticos e industriales simulados para que las ciudades crezcan a la vez que mejoráis la calidad de vida. Abarca desde el año 1900 hasta nuestros días, y enseguida me impresionó el nivel de detalle tanto del diseño de los vehículos como de los entornos. El juego capta la esencia del paso del tiempo en los autobuses, trenes y más vehículos, e incluso crea una textura del cielo que reacciona a los cambios ambientales, como la humedad y la hora del día, y hasta cuenta con un mapa estelar realista. Esta fidelidad ha sido el principal objetivo de Urban Games a la hora de desarrollar Transport Fever 3.

Por ejemplo, durante la presentación, Guimard se puso a construir una estación de tren cerca de una fábrica para aumentar la cantidad de pasajeros que usaba la línea ferroviaria y para complementar la producción industrial. Nos mostró cuál sería la eficiencia con un andén pequeño, y después puso uno grande para que pudiese pasar más gente al mismo tiempo. Esta diferencia en el tamaño de los andenes era un aspecto estético en los juegos anteriores. Transport Fever 3 está lleno de cambios que hacen que esta combinación perfecta entre estética e innovación mecánica esté presente por toda vuestra ciudad. Sin embargo, las diferentes elevaciones y los biomas afectarán, por ejemplo, al tipo de industria que prospera.

La demo que jugué se centró más en el diseño de la infraestructura industrial que en el transporte, pero pude disfrutar de mi afición por el planeamiento urbanístico. Había una mina cerca de un pueblo que no iba muy bien, y la industria iba a desaparecer si no hacía algo. Así que coloqué unas cuantas estaciones de autobús en lugares estratégicos dentro de la comunidad, lo que hizo operar una línea con paradas en un distrito residencial y comercial que también conectaba con la mina, lo que abría más tráfico a varias zonas que activarían la economía.

Dado que la mayor parte de la ruta pasaba por una zona residencial, elegí bien mi vehículo para asegurarme de que no perturbara la comunidad local. Terminé eligiendo una recreación del Citroën U55 Currus Cityrama, un autobús con aire de ciencia ficción muy molón que se usó en París en los años 50 y 60. Os recomiendo que le echéis un vistazo porque es el autobús más chulo que he visto en mi vida. Su aspecto retrofuturista era atractivo, pero lo elegí principalmente por sus estadísticas (velocidad, comodidad, ruido y contaminación) para servir mejor a la comunidad. Terminé endeudándome, pero pensé que era una inversión que valía la pena a largo plazo, porque cada residente tiene su propio indicador para medir su felicidad.

Es curioso cómo este equilibrio tan específico entre el riesgo y la recompensa al invertir en diferentes formas de transporte y tipos de industria me recuerda mucho a algunos de mis roguelikes favoritos, solo que con un ritmo más lento. Así que, como buen roguelike, las diferentes industrias de Transport Fever 3 pueden colaborar o competir entre ellas, casi como los picos de poder que interactúan entre sí en una buena configuración de un roguelike. Guimard usó el ejemplo del fertilizante, que puede acelerar la velocidad de producción de la industria agrícola, pero requiere una industria química que lo produzca.

Incluso después de pasar una hora tomando notas sin parar y asintiendo con los ojos como platos, y sorprendido por todos los detalles, siento que apenas he visto una parte pequeñísima de todo lo que ofrece este juego. Y, como apasionado del urbanismo y el transporte, podría haber pasado un día entero jugando a la demo, estudiando rutas interurbanas óptimas y diseñando vecindarios mientras llevaba a mi sociedad rumbo al siglo XXI.

El lanzamiento de este simulador de transporte está previsto para 2026. Si queréis saber más, visitad la página de Transport Fever 3 en la Epic Games Store.

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