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Wife Quest es una locura en el mejor de los sentidos
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Paul Cecchini
Pero Wife Quest (desarrollado por el estudio indie Pippin Games) lo ha conseguido. No por su mecánica de plataformas (que no está nada mal) o su adorable estética anime (que también es buena). Ni siquiera por la subversiva trama de una esposa que rescata a su marido de los malos. No. Lo que realmente hace único a este juego es su absurdamente desequilibrado elenco de protagonistas y, sobre todo, la principal de ellas, Mia.
El contraste entre su personalidad y la de su tímido marido Fernando, granjero de profesión, queda patente en la escena inicial, en la que este, con total despreocupación, le dice a su mujer que ha llegado una pandilla de chicas monstruo para capturarlo de nuevo (un suceso aparentemente recurrente en la vida de la pareja). Acto seguido, Mia sale disparada por la puerta principal, grita como una banshee, agarra una espada cercana y carga airadamente contra las potenciales secuestradoras. La narración con la que se abre el juego lo resume todo a la perfección: "Y esta es la vida cotidiana de Fernando, un humilde campesino, y su enojada esposa Mia".
Por supuesto, Mia canaliza toda esa rabia en una violencia caricaturesca con la que aplastará al ejército de chicas monstruo responsable de secuestrar a su marido. Wife Quest es un juego de plataformas bastante directo que hace gran hincapié en el combate con espadas, pero donde más brilla es en el sistema de castigo, totalmente opcional (pero sorprendentemente divertido). Cuando Mia derrota a un enemigo, puede asestarle un golpe más; apalear repetidas veces a una orca con su propio garrote, estrangular a un monstruo de fuego o arrancarle las alas a un hada maligna y usarlas para salvar obstáculos (¡porque sí, algunos castigos te otorgan ventajas!). No me va mucho la violencia excesiva en los juegos, pero en este se incluye de una forma tan magistral (todos acaban recuperándose tarde o temprano) que se me ha escapado alguna que otra carcajada al jugar.

Puede que las acciones sean más elocuentes que las palabras, pero ¿por qué conformarse solo con eso cuando Mia te ofrece ambas cosas? También tiene su propia forma de hablarles a los enemigos, y por "forma de hablarles" me refiero a insultarles. Insultarles hasta decir basta. Nunca me cansaré de escuchar a Mia soltar cosas como "sucia bruja", "maldita depravada" o "degenerada y sinvergüenza". Una vez más, todo ello es perfectamente comprensible si tenemos en cuenta la actitud abiertamente coqueta con la que esas chicas monstruo robamaridos actúan con Fernando.
Y tampoco es que esta rabia sea habitual en Mia. Aquí la dinámica no se corresponde con el clásico cliché de "la esposa quejica y el marido calzonazos". Está claro que Mia ama y respeta a su dócil esposo, y la forma en la que su actitud cambia a la de una colegiala enamoradiza cada vez que piensa en él es lo más puro que te puedes echar a la cara. Este rasgo de su personalidad tan chocante encaja con su carácter a la perfección.
Sí, Mia es una verdadera fiera que irradia una personalidad de la que carecen la mayoría de protagonistas de juegos indies de plataformas. Mientras escribo esto, tengo que contener la risa al recordar lo sorprendentemente divertido y encantador que es Wife Quest, y espero que tú también lo descubras.
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