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Wild Bastards es el shooter al estilo roguelite de vaqueros espaciales que estabais buscando
J
John Walker
Dejemos las cosas claras: esto no es despreciar a Void Bastards. De hecho, tras haber devorado los niveles de la versión preliminar de Wild, volví al juego anterior y me dediqué durante horas a explorar de forma obsesiva las naves espaciales abandonadas para encontrar piezas perdidas, a menudo hasta altas horas de la noche de forma irresponsable. Sigue siendo impecable y, si no habéis jugado, deberíais haceros con él ya. Pero, a medida que exploramos este nuevo juego (que saldrá el 12 de septiembre), es mejor enfocarlo como algo totalmente nuevo.
Spider Rosa y Casino son dos personajes un tanto peculiares que viajan por el espacio con la intención de llegar a las tierras prometidas de la Hacienda, un lugar casi mítico donde se acepta a las personas en el cuerpo en el que están. Sin embargo, el resto de su variopinto equipo ha sido asesinado hace poco por una malvada familia que pretende acabar también con ellos dos. Empezamos en la superficie del planeta recorriendo caminos con un número determinado de movimientos y con muchos enemigos que ocupan las ciudades en nuestro camino hacia la máquina que nos devolverá a nuestra nave.
Este mapa por turnos es la forma de explorar cada planeta que visitamos, y nuestros personajes tienen unos siete movimientos por turno, que se pueden usar para llegar a tantos lugares como podamos. Después es el turno del enemigo, donde nuestros oponentes continúan sus caminos y el tiempo avanza hasta que un miembro de la familia Chaste nos encuentra en el mapa.

En cada ciudad tendremos que matar a todos los enemigos que se encuentren allí, ya sean tres clientes duros, 15 bichos molestos o una mezcla de ambos, con movimientos especiales y munición sin límite. Sin embargo, nuestros personajes funcionan en pareja (llamadas "pandas") y pueden entrar y salir en cualquier momento durante una batalla urbana. El objetivo es despejar la zona con éxito, conseguir las bonificaciones y luego volver al mapa local. Después podemos recoger todos los extras chulos que hay por ahí y volver a nuestra nave.
No obstante, la primera vez que Rosa (una vampiresa con aspecto de bicho) y Casino (un robot con cara de tragaperras) se transportan a un planeta, ven su nave ser destruida por McNeil, el miembro más joven y zoquete de la familia Chaste. Esto supondría un problema si una nave legendaria llamada el Drifter no apareciera y le devolviera los disparos, transportándonos así a bordo en su lugar. Es literalmente un salvavidas. Aun así, el Drifter ni se plantea devolvernos aún a la Hacienda, sino a todas las partes de la galaxia donde mataron a nuestra tripulación para recuperar sus "hélices". Una vez conseguidas, las podemos combinar con unos espeluznantes ataúdes que hay a bordo para revivir a nuestros compañeros muertos.
De vuelta en el Drifter, nos dirigimos a la siguiente sección del espacio y nos abrimos camino a través del mapa del sector para llegar a la siguiente hélice aterrizando en los planetas que escojamos para obtener objetos adicionales que podamos necesitar. Los más importantes son los tónicos, que devolverán a la vida a cualquier personaje que haya muerto durante una misión (si perdemos a todos, volvemos a empezar el sector).
Cuanta más gente rescatemos, más amplio será el plantel de personajes que podremos llevar en cada aterrizaje. Podemos llevar de dos a cuatro personajes dependiendo de la misión, y luego podemos meterlos en "pandas" de varias formas para combinar sus distintos talentos. Por ejemplo, Rosa tiene cuatro brazos, por lo que puede recargar mientras dispara y es bastante buena disparando a media distancia. Casino tiene una escopeta de dos disparos, que es perfecta para los combates cercanos pero inservible a distancia.
Además, cada personaje tiene un talento único que se puede usar con potenciadores que se recogen. El de Rosa es un señuelo temporal que distrae a los enemigos, mientras que el de Casino es matar a un solo enemigo de forma aleatoria en la ciudad donde se encuentra. Son una buena combinación, ya que si en una pelea se acercan demasiado a Rosa, podemos cambiarla al instante por Casino y reventar a los malos.

Experimentar con las combinaciones de personajes es divertidísimo, sobre todo si tenemos dos pandas en el mismo mapa explorando en direcciones distintas. Seguramente perderemos a algunos miembros de la tripulación en las misiones más complicadas, por lo que equilibrar las pandas pasa a ser algo muy táctico.
A pesar de todas las complejidades que ya he descrito, el juego tiene mucho más que ofrecer. Hay un montón de objetos de bonificación que podemos recoger para asignar a los personajes y que tienen efectos muy diversos: pueden acelerar el tiempo de recarga, permitirles hacer un hipersalto o ampliar el tamaño del cargador. Con esto podemos perfeccionar nuestra tripulación, pero solo de forma temporal, ya que estos potenciadores se destruyen una vez pasamos al siguiente sector. Es un poco molesto, pero nos permite experimentar todavía más con las configuraciones a medida que jugamos.
Luego están las cartas de As, que suben de nivel de forma fija a nuestra tripulación y nos permiten mejorar de manera permanente algunos aspectos, como la salud, el daño y demás. También está el tugurio, una tienda a la que entramos al principio de cada sector para desbloquear un cofre repleto de esas mejoras temporales de acuerdo con nuestro nivel actual de infamia (mejorado por actuar bien y aceptar combates extra que podríamos saltarnos en los mapas).
Por suerte, todos estos elementos se presentan con cuidado y de manera muy coherente, así que nunca dan la sensación de que sea un lío. La demo a la que jugué se acabó justo cuando la cosa se ponía interesante, de ahí que quisiera llenar ese vacío con Void Bastards. Lo más importante es lo mucho que me fastidió cuando se acabó. Esa es la verdadera señal de que un juego nos ha encandilado, y tengo muchísimas ganas de seguir jugando cuando salga el mes que viene. Mientras tanto, igual juego otra partida de Void Bastards.
Wild Bastards sale el 12 de septiembre.