
Arreglando el caos en Goat Simulator: Remastered

Goat Simulator fue el verdadero "GOATY" de 2014. Y no es broma. El primer vídeo del juego en sí, que apenas puede considerarse un tráiler, tuvo unos 2 millones de reproducciones en apenas un par de días. La imagen de una cabra torpe embistiendo contra todo y contra todos fue la presentación perfecta para el mundo delirante que presentaba.
La reacción a ese vídeo convirtió un divertido experimento de una game jam en una producción a gran escala en Coffee Stain Studios, quienes, al darse cuenta de que tenían algo potente entre manos, cogieron la idea por los cuernos y se lanzaron a hacer el cabra.
Diez años después, es fácil ver el impacto que Goat Simulator ha tenido en el mundo de los videojuegos. Aunque está claro que no fue el primer simulador inusual, fue el que realmente le dio vida al género. Ahora parece que no pasa una semana sin que salga otro simulador raro, y mucho de eso se debe al éxito de Goat Simulator.
Con el lanzamiento de una nueva remasterización, he hablado con Coffee Stain Studios sobre la larga cola que ha traído Goat Simulator.
"Si nuestro juego ha inspirado a la gente, fantástico, pero tampoco creo que podamos atribuirnos [toda] la responsabilidad por la popularidad del género —dice Joel Rydholm, que era becario de diseñador de sonido en el juego original y ahora es director de la remasterización—. A fin de cuentas, ya había simuladores antes de nosotros, y de verdad creo que es un género que es popular debido a su naturaleza. Llega mucho a los jugadores y les permite vivir una experiencia rara o simular una vida con amigos que, aunque no sea totalmente realista, resulta extraordinariamente divertida".

El Goat Simulator original funcionó tan bien porque todo lo que podías hacer era divertido. Estampar objetos contra humanos que pasaban por allí, intentar embestir a un coche de frente o simplemente andar dando brincos con un motor de físicas defectuoso que hace que el resultado de todo sea impredecible... Era para mondarse. Sin duda, el disfrute a largo plazo dependía del tiempo que siguiera haciéndote gracia la broma, pero casi todo el que lo jugaba le sacaba al menos unas cuantas horas de diversión.
"La barrera entre la idea y su ejecución en el juego era extremadamente fina —nos cuenta Rydholm—. Era habitual que tuviéramos reuniones en las que no hacíamos más que lanzar ideas a lo loco, cada uno se iba a trabajar y al día siguiente estaban todas en el juego. La regla era: si tenía gracia y podías implementarlo, ¡podía meterse en el juego!".
El amor por la saga y la coña general siguió manteniendo la fuerza suficiente como para generar un montón de DLC, versiones para casi cualquier plataforma que podáis imaginar y, por supuesto, una secuela más grande y mejor, con el confuso nombre de Goat Simulator 3. Pero ahora toca volver al juego que lo empezó todo, porque Goat Simulator: Remastered recupera el título original con todos los DLC en un flamante paquete remasterizado que es la forma perfecta de disfrutar de este hito de la cultura popular.
"Diez años después, es fenomenal que por fin podamos convertirlo en el juego que queremos que sea y actualizarlo para un nuevo público —nos explica Rydholm—. La remasterización mata dos pájaros de un tiro: recupera el juego antiguo con una nueva capa de pintura para nuestros jugadores más nostálgicos y permite que los nuevos, los que quizá empezaran por Goat Simulator 3, vean dónde comenzó todo".
Puede que hacer una remasterización de un juego que apuesta descaradamente por la falta de realismo parezca una idea de alguien que está como una cabra. Pero las dos claves que han convertido en realidad esta versión son la aspiración de combinar todo el contenido original en un solo paquete, incluido el pack de DLC que antes solo estaba disponible para móviles, y la de solucionar muchos de los problemas que tenía el título.

El original nació como un proyecto salido de una game jam cuyo desarrollo se aceleró con la intención de que saliera antes de que la gente perdiera el entusiasmo. Por eso, hubo muchas características que nunca se llegaron a arreglar por problemas técnicos o falta de tiempo. Ahora se ha hecho todo ese trabajo, y eso debería convertir la remasterización en un juego mucho mejor.
"La remasterización nos ha permitido trabajar en todos los problemas que teníamos con el juego original, así como en las quejas de nuestros jugadores — dice Rydholm—. Por ejemplo, en el juego antiguo, tenías que salir y volver a empezar si querías cambiar de cabra a mitad de la partida. Ya entonces era un proceso un poco tedioso y no era lo ideal cuando estabas a mitad de una partida. Así que ahora tenemos un estupendo menú que permite cambiar y elegir cualquier mutador que hayas desbloqueado, así como ver cosas que se te hayan pasado para que puedas volver a ellas con facilidad y conseguirlas todas. Eso mejora muchísimo el ritmo de juego".
Algo fundamental es que se han mantenido todos los bugs cachondos que recordarán los que hayan jugado, algo que ha sido uno de los mayores desafíos a los que se ha enfrentado el equipo en la remasterización, ya que recrear errores al detalle es más difícil de lo que podáis pensar.
Aunque suene un poco raro, dado el impacto que ha tenido Goat Simulator en el género de la simulación, es un juego realmente importante para la historia del medio cuya remasterización nos ofrece la oportunidad perfecta para probarlo por primera vez o volver y revivir los recuerdos que muchos conservaréis de 2014.