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Entre los infiernos de DOOM (1993) y DOOM 3
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Juno Stump
Pero id Software decidió tomar otro camino cuando empezó a desarrollar DOOM 3 en 2004. A partir de los cimientos de las anteriores entregas, la desarrolladora creó un juego que se alejaba de la constante masacre infernal por la que es conocida la saga y se asemejaba más a un título de terror y supervivencia moderno. Aquí te contamos todo lo que ha cambiado y en qué se diferencia DOOM 3 del resto de juegos de la saga.
Testigo de los pecados de la humanidad
DOOM y DOOM II empiezan in medias res, con el marine de DOOM (o "Doomguy") dispuesto a acabar con los demonios que acaban de invadir la base. No había escenas ni conversaciones sobre las misiones. Te tenías que enfrentar al infierno, y ya está.
En DOOM 3, tras una larga secuencia durante la que los personajes conversan mientras recorren a pie la base de la Union Aerospace Corporation (UAC) en Marte, eres testigo directo de la invasión demoníaca. No puedes evitar que suceda.
Como solo vas unos pasos por detrás de la invasión, es el momento perfecto para empezar la historia del juego. Los jugadores son testigos de la caída de la humanidad desde la primera fila.
Pilla una pistola y empieza a disparar… en algún momento.

DOOM 3 comparte la misma historia básica que el juego original, pero el estilo, el enfoque y el planteamiento de este intento de relanzamiento son distintos de los que pudimos ver en títulos anteriores de la saga. id Software lo deja bien claro desde el principio. El juego hace saber a los jugadores que no es un simple juego de disparos en primera persona, sino que se trata de un viaje envolvente y cargado de historia, con muchas terroríficas y atmosféricas paradas por el camino.
Lo he cronometrado. Se tarda unos diez minutos en llegar a la primera pistola, y unos quince antes de que por fin aparezcan los demonios. Esto resulta muy llamativo para un juego de disparos en primera persona, pero aún más para la saga DOOM. A efectos de comparación, en el mismo lapso de tiempo los jugadores podrían haber matado a decenas de demonios a lo largo de varios niveles con un amplio abanico de armas en DOOM (1993). Si dos personas empezasen a jugar al mismo tiempo, una a DOOM 3 y la otra a DOOM (1993), para cuando la primera terminase la orientación de la UAC y recibiese por fin sus instrucciones de parte de los PNJ, la segunda ya llevaría un buen rato usando la escopeta y la motosierra para repartir muerte y destrucción entre los enemigos.
Una historia más centrada
DOOM 3 presenta muchos momentos cargados de terror en sus partes más lentas, como cuando escuchas las entradas de diario grabadas que encuentras junto a los cadáveres, pero otras veces los jugadores tendrán que tomarse un respiro y esperar a que termine una cinemática cargada de historia antes de seguir aniquilando demonios.
DOOM 3 hace un buen uso de este estilo de ritmo diferente, con monstruos que a menudo te saltan encima como los típicos malos de las pelis de miedo. El juego toma prestada la técnica de los simuladores envolventes y los RPG al darte una PDA (¿te acuerdas de ellas?) en la que puedes llevar los registros y documentos que te vayas encontrando a lo largo de los niveles; estos te proporcionan más detalles sobre el mundo de DOOM. Descubres cómo trabajaba la plantilla de la UAC, cómo era la vida en Marte y los aterradores descubrimientos de los que informaba el equipo de mantenimiento.
El infierno mejorado

La nueva tecnología al alcance de id Software le permitió renovar uno de los espacios más emblemáticos del mundo de los videojuegos. El infierno sigue siendo un patio de juegos para el Doomguy, pero esta vez lo ves desde otra perspectiva.
En esta ocasión los jugadores no solo se dedican a matar demonios y a buscar objetos que les permitan continuar por caminos bloqueados. A veces, DOOM 3 encomienda a los jugadores misiones secundarias que no giran en torno a pegar tiros, pero que son igual de importantes para la supervivencia. En ellas, por ejemplo, habrá que mantener con vida a un PNJ que cuenta con la autorización de seguridad necesaria para avanzar por la siguiente parte de la instalación, o utilizar una grúa para deshacerte de barriles de residuos peligrosos. DOOM 3 sumerge a los jugadores en su mundo y añade mucho más que hacer prácticas de tiro con demonios a tu lista de preocupaciones.
En la versión original de DOOM 3 había, además, que lidiar con un delicado equilibrio entre visibilidad y seguridad, ya que los jugadores no podían equiparse una linterna y un arma a la vez. El juego se diseñó en torno a esta mecánica, que permitía dar muchos sustos y poner un enfoque mayor en las sombras y los seres que acechaban tras las esquinas. La sensación de temor que creaba era muy real e impregnaba toda la experiencia. Sin embargo, esta limitación molestaba a tantos jugadores que el remake de 2013, DOOM 3: BFG Edition incluye una "linterna montada en el hombro". (Cobardes). Aún con la linterna permanentemente encendida, DOOM 3 tiene muchísimas esquinas oscuras con las que toparse, pero, para complacer a los detractores, la desarrolladora eliminó este factor que contribuía a la sensación de miedo y vulnerabilidad.
DOOM 3 es un juego enorme
Los niveles de DOOM (1993) y de DOOM II se pueden completar bastante rápido; leche, si es que puedes pasarte el primer juego completo en 20 minutos si sabes lo que te haces. DOOM 3 cambió esos niveles pequeñitos por una base grande y extensa, lo que hizo que el juego pareciera mucho más un sucesor reimaginado que una secuela directa.
DOOM 3 espera que el jugador dedique tiempo a explorar y buscar, y entre los restos de los fallecidos se ocultan los secretos de la UAC. A lo largo del juego, mediante registros de audio y correos electrónicos, descubres cómo aquellos científicos e investigadores bienintencionados terminaron abriendo un portal al infierno. Con el tiempo, los jugadores acaban por tener una visión general bastante clara de lo sucedido en el juego, pero yo personalmente disfruto descubriendo los pequeños momentos cotidianos del equipo de mantenimiento, de los administradores informáticos y de la gente normal y corriente que se enteró de lo que estaba pasando en la UAC cuando ya era demasiado tarde para impedirlo.

Estas conversaciones habladas y correos electrónicos enviados apresuradamente incluyen las pequeñas piezas y detalles que permiten comprender el papel que representaron cada una de estas personas en el desencadenamiento del infierno, así como todo lo que hicieron para intentar detenerlo. Este toque realista añade profundidad a la historia a la vez que ubica todo en un contexto de vida cotidiana, lo que hace que la narrativa cale mucho más hondo.
Una tecnología diabólicamente avanzada
DOOM siempre ha dado mal rollo, e id Software siempre ha sido una potencia tecnológica. Dicho lo cual, DOOM 3 fue el primer juego de la saga que de verdad aportó un elemento de terror a la ambientación infernal.
Los impresionantes logros técnicos de DOOM 3 incluyen iluminación y sombras unificadas, complejas animaciones en 3D e incluso pantallas de ordenador funcionales y de alta resolución.
Estas pantallas son sorprendentemente interactivas, y cumplen múltiples funciones. En cuanto tienes la pantalla ante los ojos, se te permite controlar el cursor con el ratón. Puedes llevar a cabo acciones sencillas, como hacer clic en correos electrónicos o abrir puertas, pero también otras más complejas, como controlar una grúa. Estas cosas contribuyen a que todo parezca más realista que en anteriores entregas de la saga.
Los gráficos del DOOM original se consideraban punteros en 1993, pero DOOM 3 se creó en una década de progreso tecnológico, lo que permitió que id hiciera las cosas menos disparatadas y más genuinamente sangrientas. Todo ello conforma una experiencia de terror envolvente que ha envejecido como un buen WAD de DOOM, aunque ya hayan pasado 18 años desde su lanzamiento original. Si no lo has probado aún, deberías, así que échale un vistazo en la Epic Games Store aquí.