
Juegos de chorlito: una guía para los mejores juegos de pájaros

Si le preguntas a prácticamente cualquier persona cuál es su mayor deseo, lo más probable es que te diga le gustaría poder lanzar rayos láser por los ojos. Sin embargo, a este deseo le seguirá muy de cerca el de ser capaz de volar.
Los humanos llevan persiguiendo ese anhelo de desplegar las alas y volar ya desde que el ficticio Ícaro voló demasiado cerca de un sol imaginario. Desde las avionetas hasta los trajes aéreos para los túneles de viento, siempre hemos buscado formas de levantar el vuelo y planear. Pero tomamos una decisión. Elegimos desarrollar cerebros enormes y el pesado andamiaje esquelético necesario para sostenerlos, y con ello abandonamos toda esperanza de que una corriente ascendente pudiera llegar a elevarnos. No obstante, esos mismos grandes cerebros nos han otorgado la habilidad para inventar los ordenadores y luego los videojuegos de pájaros a los que jugar en ellos.
Para que satisfagas esa necesidad de volar, hemos recopilado una lista de juegos en los que puedes ser un pájaro, volar y lanzarte en picado de todas esas maneras que nuestras molestas formas corpóreas jamás nos permitirán. O simplemente anadear entre puertas tirando al suelo las cosas de la gente.
AER: Memories of Old

Hay pocos juegos que reflejen el concepto del deseo de volar de un ser humano como AER: Memories of Old. Con un aspecto artístico precioso bajo en polígonos y una música ambiental impresionante, el enfoque de este juego es, básicamente, surcar los cielos. Jugamos como Auk, una joven peregrina que posee la maravillosa habilidad de convertirse en pájaro.
Aunque AER presenta una gran carga argumental y tiene personajes que conocer y rompecabezas que resolver, la mayor parte del juego se basa en la exploración. Hay muchas islas flotantes por el cielo y, con pulsar dos veces el botón de salto, Auk puede transformarse mágicamente en una criatura enorme con apariencia de águila capaz de volar con libertad por el archipiélago.
Es un juego encantador cuya historia vale la pena descubrir, pero el aspecto más destacable de AER siempre será la libertad que concede para surcar los cielos. En muchos de los juegos que te dejan jugar como una criatura aérea encontrarás gran cantidad de restricciones, pero en AER eres libre, puedes experimentar el puro placer de batir tus alas con fuerza y planear con gracia mientras la música reacciona y se crece en respuesta. Esto es gracias en gran parte a la increíble banda sonora adaptativa de Cajsa Larsson, que vale mucho la pena escuchar en Spotify incluso cuando no estés jugando.
Flyto

Mientras que AER opta por una presentación poligonal minimalista, Flyto busca el extremo opuesto. Se sirve del realismo de Unreal Engine con el objetivo de crear un juego de rol en el que juegas como un pájaro y haces cosas de pájaro. Ya sabes, pasar el rato con otras aves, cazar gusanos y competir en carreras.
El juego tiene planeado ampliar su contenido en los próximos meses incluyendo lo que la desarrolladora 7M Game Studio describe como un "bonito modo historia", pero de momento, Flyto quiere que sean los jugadores quienes creen sus propias historias.
Admito que no me esperaba que me saliera un mensaje diciéndome que pulsase un botón para hablar después de que me dijeran que tenía que dirigirme al "race manager" ("director de carreras"), pero tampoco es que sepa mucho de la vida privada de los pájaros, así que igual es que funciona así. La verdad es que eso explicaría por qué se ve a tantas gaviotas volando en bandadas como locas en la misma dirección mientras graznan sobre trofeos.
A Short Hike

A Short Hike, de Adam Robinson-Yu, captura una parte de la vida las aves que nos perdemos demasiado a menudo: las vacaciones. Todos sabemos que vuelan al sur en invierno, pero ¿qué hacen cuando llegan allí? ¿Cómo se llevan con sus tías?
En A Short Hike, jugamos como la adorable Claire, una joven pajarita azul que va a visitar a su tía al Hawk Peak Provincial Park (parque provincial pico de halcón). Con el propósito de conseguir mejor cobertura para realizar una llamada importante, decide escalar hasta la cima del lugar disfrutando de las impresionantes vistas por el camino. Durante el viaje puedes hacer el tonto, trabar amistad con los lugareños, completar pequeños desafíos, aprender a escalar mejor y participar en algunas carreras a pie. ¡Pero también puedes volar! Hacia abajo mayormente, pero la mecánica de planeo es absolutamente sublime.
Es un juego entrañable, y aunque volar no sea su mecánica central, es una parte importante del juego, sobre todo en su enternecedor final.
The King's Bird
The King's Bird bebe mucho de la forma en que los humanos sueñan con volar, ya que se centra en gran medida en las limitaciones. Como personaje humano que intenta escapar de la aparente opresión de una figura de autoridad (todo resulta bastante abstruso), obtienes la habilidad de saltar y lanzarte en picado para volar momentáneamente. Así que, a pesar del nombre, no, no eres un pájaro, pero aspiras a serlo.
Se trata de un juego en el que, de forma similar a lo que sucedía en el plataformas Dustforce, tendrás que realizar movimientos precisos para superar niveles cada vez más intrincados, lo que te empuja a usar tus limitadas capacidades aeronáuticas lo mejor que puedas. Es un juego de plataformas basado en el impulso, lo que significa que tendrás que correr, planear y zigzaguear entre los obstáculos y los caminos de los niveles; la sensación al lograr el éxito es tan dulce como la de volar. Eso sí, el fracaso se siente como aterrizar sobre un montón de pinchos.
Blazing Beaks

Vale, está claro que en Blazing Beaks no se vuela en absoluto, pero no cabe duda de que encarnas a un pájaro. A un pato, de hecho. Y, como la mayoría de los patos, estás empeñado en matar sin razón aparente a todas las demás criaturas del pantano.
Este roguelike de acción y doble stick con vista cenital es muy parecido a Enter The Gungeon en el sentido de que cada nivel es una sola pantalla en la que tu pequeño ánade tiene que reventar a toda clase de criaturas repulsivas y eructantes para abrir la salida. Según avanzas, consigues nuevo equipo, habilidades y bonificaciones, que pierdes en cuanto te quedas sin un solo punto de salud. Entonces tienes que volver a empezar desde el principio.
Y lo volverás a hacer, porque el bucle es obsesivo y el juego es divertidísimo. El tema es que la mayoría de las cosas que puedes recoger te perjudica muchísimo, pero la tentación de probarlo todo es abrumadora.
Untitled Goose Game
Si alguna vez has mirado a un ganso directamente a los ojos, sabrás la verdad. Son unos gilipuertas de cuidado. Es posible que conozcas la historia de El patito feo, en la que unos patos crían un polluelo de cisne por accidente. Todos los demás patitos se meten con él porque tiene una pinta ridícula y flacucha, pero luego crece y se convierte en un hermoso cisne. Bueno, hay una versión de la historia en la que, cuando crece, se convierte en un ganso, y entonces los patos lo odian todavía más.
De ahí Untitled Goose Game. Es una representación a escala documental de la vida cotidiana de un ganso, en la que la vil ave va por ahí haciéndole la vida imposible a todo el mundo. Juegas en el papel de ese ganso, y la experiencia es tan divertida como catártica.
En Untitled Goose Game se vuela poco o nada, pero hay mucho batir de alas y graznidos, sobre todo para molestar o asustar a los que rodean al pájaro. Es enormemente entretenido, muy absurdo y una revelación de la verdadera naturaleza de estas bestias despreciables.
KeyWe

Como los más perspicaces habrán adivinado, el homófono título KeyWe (que suena como "kiwi") ya descarta que este sea un juego de pájaros en el que se vuele. Porque el kiwi, por descontado, es un ave que no puede volar, aunque te gustará saber que eso no le impide enviar telegramas.
Porque sí, naturalmente, KeyWe va de un par de kiwis que colaboran saltando sobre las teclas de un enorme telégrafo para enviar mensajes personalizados dentro de un límite de tiempo. No se parece mucho a The NewZealand Story, no. El juego está principalmente diseñado para jugarse en cooperativo, con una persona controlando cada kiwi, y el objetivo es coordinar los movimientos para enviar los mensajes de la forma más efectiva posible. Esto se complica debido a la extraña disposición de las teclas, que obliga a los pajaritos a correr de un lado a otro mientras tratan de asegurarse de que coordinan los saltos lo suficientemente bien como para que las letras salgan en el orden correcto.
También se puede jugar en solitario, lo que implica cambiar entre controlar a un ave u otra y a veces controlar a ambas a la vez. Puede ser un lío de campeonato.
Para ser un concepto tan peculiar, el resultado final es un agradable jueguecito tan alocado como adorable en el que se acaba pasando a realizar muchas otras tareas, como repostería o decoración, igual que hacen los kiwis de verdad.
The Pathless

De los creadores de la maravillosa aventura subacuática ABZÛ, The Pathless es otro juego profundamente arraigado en la naturaleza, pero esta vez por encima del nivel del mar. Y en este juego, por fin vemos sinergia entre una humana y un ave, ya que ambas trabajan juntas.
Este impresionante título se basa en el movimiento, ya sea el de una humana que avanza deslizándose por el mundo y potencia su velocidad disparando flechas a sus objetivos, o el de un pájaro, un águila que recoge objetos lejanos y los transporta por los aires para resolver rompecabezas. Pero sobre todo se centra en la combinación de las dos partes, ya que el águila levanta a la humana y la hace volar entre acantilados y plataformas.
Sin embargo, no es un juego de plataformas en el que prime la precisión, sino que presenta un mundo abierto que te insta a explorar mientras vas dominando la combinación entre humana y ave corriendo, saltando, volando y planeando. Y harás todo eso para salvar esas tierras de un malvado Godslayer (asesino de dioses) y rescatar a los "vástagos" de una enorme ave rapaz cuasidivina. Juegos que te dejan la cabeza llena de pájaros