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Resumen de la historia de Death Stranding antes del lanzamiento de Death Stranding 2 para PC
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Dave Tach
Antes de que os adentréis de nuevo en las tierras de los vivos y los muertos con él, merece la pena volver a visitar el Death Stranding original. Si habéis jugado a un título de Hideo Kojima, sabréis que sus historias son como un plato de espaguetis, porque se enredan y retuercen en narrativas complicadas.
Así que vamos a prepararnos para Death Stranding 2 repasando la historia del Death Stranding original y reduciéndola a sus elementos: la gente que conoce por el camino, el viaje que emprende y la filosofía que sustenta toda la franquicia.
No hace falta decir que esta historia contiene spoilers de Death Stranding.
Los pobladores del fin del mundo
Cuando comienza Death Stranding, el mundo tal y como lo conocemos ha llegado a su fin.
En una serie de acontecimientos que todavía se mantienen, denominados Death Stranding, los muertos han regresado a la tierra de los vivos. A quienes regresan se les llama Entes Varados (EV). Por lo que se sabe, cada uno proviene de una Playa, su limbo personal en el más allá. Se forman nuevos EV cuando la gente muere, a menos que se incineren sus restos primero.
Estas masas de partículas con forma humanoide que flotan sobre la tierra con cordones umbilicales colgando no solo son espeluznantes. También son inmensamente destructivas. Cuando un ser vivo entra en contacto con un EV, desencadena una explosión de proporciones casi nucleares que deja un cráter gigantesco a su paso. En paralelo al Death Stranding, empezó a caer del cielo un extraño tipo de precipitación conocido como el Declive, que hacía envejecer todo aquello que tocaba. La gente se volvió vieja al instante. Los edificios y la infraestructura se oxidaron y derrumbaron. El Declive envejeció el mundo mientras los EV flotaban en la lluvia mortal, y aparecieron por todas partes zonas de una extraña materia dorada llamada chiralium.
La humanidad superviviente reaccionó aislándose en lo que quedaba de las ciudades —las Ciudades Nudo— y cerrándose a los demás. Los viajes desaparecieron. El contacto cara a cara terminó. El aislamiento impulsado por el miedo se normalizó, y los lazos entre los seres humanos se desmoronaron.
La vida estaba al borde de una extinción aislada, pero un solitario grupo de personas, llamados Portadores, empezó a recorrer el páramo como una especie de servicio postal apocalíptico, haciendo entregas a lo que quedaba de la civilización humana.
Para evitar la caída de la humanidad, la presidenta estadounidense Bridget Strand (Lindsay Wagner | Emily O'Brien) fundó una organización llamada Bridges. Su idea era simple: volver a conectar los divididos Estados Unidos y reavivar el futuro de la humanidad a través de esa conexión.

No vivió para ver cumplido su plan, pero su hijo adoptivo, Sam Porter Bridges (Norman Reedus), tomó el relevo. Sam es un héroe atípico y reticente: brusco, antisocial y poco amigo del contacto humano. También es un repatriado, lo que significa que tiene la extraña capacidad de regresar a su forma humana después de la muerte. Puede que no esté preparado, pero es la única esperanza de la humanidad.
Con su dispositivo Q-pido y su fiel compañero —el bebé Bridge Lou— atado al pecho, Sam se embarcó en una serie de aventuras por toda Norteamérica que le permitieron ir gradualmente las islas de supervivientes a la red quiral. Es posible que los Estados Unidos de América hubieran desaparecido, pero en su lugar surgirían las Ciudades Unidas de América. Además, Sam tuvo que rescatar a la hija de la presidenta Strand, Amelie (quien guardaba un parecido asombroso con su madre), secuestrada por una organización terrorista conocida como Homo Demens.
Sam nunca estuvo solo en su solitario viaje. Como ya se ha mencionado, el ser más próximo a él era un bebé Bridge (o BB), un niño atado a su pecho. Bridges utilizaba a estos bebés como herramientas desechables, pues permitían a personas como Sam sentir cuándo había EV cerca. Pero el vínculo entre Sam y Lou (el nombre que dio Sam al BB) fue creciendo hasta transformarlos en una extraña familia.

El variopinto equipo de reconstructores de Sam incluía al buen amigo de la presidenta Strand, Die-Hardman (Tommie Earl Jenkins), director de Bridges. Luego estaba Deadman (Guillermo del Toro | Jesse Corti), un antiguo forense, un bebé probeta y un hombre que había recibido varios trasplantes de órganos.
Un par de hermanas gemelas idénticas, Mama y Lockne (Margaret Qualley), habían creado el dispositivo Q-pido que impulsó la expansión de la red quiral y conectó a la humanidad. Cuando comienza Death Stranding, ellas se separan. Pero, como sucede con otros muchos personajes del juego, su arco es de reconstrucción. De hecho, cuando el juego termina, las almas de ambas gemelas habitan en un solo cuerpo.
El amigo de Sam, Heartman (Nicolas Winding Refn | Darren Jacobs), muere cada 21 minutos, permanece muerto durante otros tres mientras su alma viaja a la Playa y luego vuelve a la vida. Esto lo convierte en un gran experto sobre la Playa y el Death Stranding. Y comparte ese conocimiento con Sam.

Fragile (Léa Seydoux) dirige una especie de versión privada de Bridges llamada Fragile Express. Antes trabajaba con Higgs, un sujeto horrible que la torturó con el Declive. Al comienzo de Death Stranding, su objetivo es encontrar venganza, pero su sed de sangre va disminuyendo, en parte, debido a la conexión que establece con Sam.
El viaje a través del fin del mundo
Sam tiene un equipo a su lado, pero es él quien se encarga del trabajo pesado.
Su propósito fundamental es viajar a través del páramo posapocalíptico, paso a paso, reconectando los restos aislados de la humanidad y luchando cuando sea necesario.
Gran parte de Death Stranding transcurre mientras Sam viaja de este a oeste por Estados Unidos, primero a pie y luego en diferentes vehículos.

Es un juego sobre reconectar los pedazos de una versión posapocalíptica de la humanidad que no está interesada en las conexiones —o sea, en ofrecer lazos—, y, en ese contexto, las personas que se encuentra por el camino son difíciles de convencer. Pero uno a uno, Sam los va persuadiendo de que se unan a la red quiral.
Escala montañas, atraviesa vastos paisajes, procura mantener el equilibrio y se encuentra con supervivientes a los que entrega cargamentos. Lucha contra los EV, esquiva a unos saqueadores llamados MULAS y acaba chocando con Higgs Monaghan (Troy Baker), antiguo aliado de Fragile y líder de la organización terrorista de los Homo Demens, que retiene a Amelie. Higgs está convencido de que lo mejor para la humanidad es la extinción, y Sam es el mayor obstáculo para su sueño apocalíptico.
A lo largo de su viaje, le asaltan recuerdos aparentemente inconexos de un hombre llamado Clifford Unger (Mads Mikkelsen). Muchos de esos recuerdos entrecortadas tratan sobre Unger, su mujer y un bebé. Sam descubre que es el hijo de Unger. De hecho, fue una vez un BB, al igual que Lou.
Nudo a nudo, consigue completar la red quiral y tiende una cuerda hacia el futuro de la humanidad... O eso parece. Pero entonces descubre que Amelie estaba detrás del Death Stranding. En realidad, es la verdadera líder de los Homo Demens, creada para provocar una extinción masiva y auténtica creadora de la red quiral con el objetivo de desencadenar el Último Varamiento, el fin de la vida en la Tierra.

Por dura que sea esa revelación, Sam termina su misión original, derrota a Higgs y decide impedir el Último Varamiento. La misión final que emprende es para salvar a Lou y sacarlo de su cápsula. Entonces, el padre y su hija adoptiva —porque, sorpresa, Lou es una Louise— se pierden hacia un futuro esperanzador y solitario.
La filosofía en el fin del mundo
Un hombre de 62 años mira un montón de chatarra por un agujero en la pared, buscando niños que matan insectos y pájaros, rompen juguetes y se ocultan en un cementerio de cadáveres de metal, mientras fantasea con lanzarles algo.
Así comienza la surrealista historia corta de Kobo Abe, Nawa ("La cuerda"). Y una cita de esa misma historia da comienzo a Death Stranding.
"La 'cuerda', junto con el 'palo', son dos de las herramientas más antiguas de la humanidad —reza—. El palo, para mantener lejos lo malo; la cuerda, para acercar lo bueno a nosotros. Fueron nuestros primeros amigos, de nuestra propia invención. Dondequiera que hubiera gente, allí estaban la cuerda y el palo".
Abe ha sido desde hace mucho tiempo una inspiración para Kojima, quien hizo explícita la conexión años antes de que los jugadores vieran la cita en Death Stranding.
"En este relato corto —le explicaba Kojima a IGN en 2016, tres años antes del lanzamiento de Death Stranding—, Abe afirma que la primera herramienta que creó la humanidad es un palo. Dice que era para poner distancia con las cosas malas. Para protegerse. Pero también dice que la segunda herramienta que creó la humanidad es una cuerda. Una cuerda es una herramienta que se usa para asegurar cosas que son importantes para ti.
"En los juegos de acción, la mayoría de tus herramientas son palos. Golpeas, disparas o das patadas. La comunicación siempre se produce a través de estos 'palos'. En [Death Stranding], quiero que la gente se conecte no a través de palos, sino del equivalente a cuerdas… Aunque, por supuesto, también podrás usar los palos".
La mayoría de estos conceptos se mantienen en Death Stranding 2: On the Beach. Es una franquicia que se siente más cómoda cuando sus jugadores están construyendo cosas. Su protagonista es la encarnación de ese leitmotiv, del que Kojima lleva hablando desde hace una década o más.
Podéis uniros de nuevo al viaje de Sam Porter Bridges en Death Stranding 2: On the Beach, que sale el 19 de marzo en la Epic Games Store.