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Nos metemos en la piel de un robot resucitado cuya misión consiste en salvar la humanidad en The Last Caretaker
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Alan Wen
Tuve la oportunidad de asistir a la gamescom y probar en primera persona al robot Caretaker (cuidador) renacido. La verdad es que me fascinó su apartado físico, todo lo que tenía que ver con explorar la estación abandonada, tirar de puertas abiertas, agarrar y lanzar una silla y adentrarme en una sala con otro robot totalmente inerte desprovisto de energía. No estuve totalmente a solas, pues una voz sin presencia física me guio y me dio indicaciones para reconectar la electricidad y hacer que la estación volviera a la vida.
Esto incluía a mi Caretaker, que no solo tiene una barra de salud, sino también un medidor de energía que se va vaciando con cada acción. Por suerte, di con una estación de carga: solo tuve que tirar de la palanca para reactivar la electricidad, y bastó con enchufarme un cable eléctrico azul al pecho para cargar a mi personaje. Luego, me topé con una estación similar que me permitió recuperar vida de la misma forma, y otra para guardar el progreso.
Una vez me recuperé por completo, fue momento de subir a la planta superior, donde descubrí que estaba en un hangar de amarre con un barco que será fundamental para mi viaje. Me encontré en un futuro en el que la catástrofe climática había transformado el planeta en un mundo marino, por lo que es esencial poder navegar para llegar a estructuras que se encuentran por encima del nivel del mar. Solo necesitaba suministrar energía al resto del hangar para poder abrir el embarcadero y zarpar con el barco.
Ahí es donde entró en acción una de las muchas herramientas útiles. Lo cierto es que hay una cantidad sobrecogedora de habilidades que desbloquear conforme subimos de nivel, pero una de las primeras es la herramienta de desmontaje. The Last Caretaker goza de un sistema de fabricación denso que os hará recopilar una serie de materiales para crear un objeto, pero no tendréis que recoger metal, hierro o tejidos al azar: con la herramienta de desmontaje, nos acercamos a cualquier objeto y podemos ver los materiales de los que se compone y, a continuación, usarla para desmantelarlo y obtener sus recursos. Al poco, me encontré con otro robot Caretaker desplomado e inmóvil en un conducto de ventilación. Me entristeció ver que también se pueden desmantelar, pero me consuela pensar que sus materiales me ayudarán a restaurar la humanidad.

Con los materiales necesarios, pude usar una herramienta de reparación para arreglar otra estación de carga antes de conectarla a una fuente de energía con la que encender el embarcadero. Entonces, cometí un pequeño desliz al conectar el cable a mi robot, de modo que el embarcadero empezó a consumir mi energía, así que me apresuré a desconectarlo rápidamente y a llevar el cable hasta otra estación de energía. El error, sin embargo, ilustra muy bien la lógica del juego: no hay nada falso, se puede acceder a todo y todo tiene una función. Al recorrer el mundo exterior, incluso podréis fabricar vuestras propias estaciones de carga para explorar una zona remota sin miedo a quedaros sin energía. Incluso llegaréis a un punto en el que tendréis una maraña de cables por la que navegar.
No obstante, pese a que este mundo parece desprovisto de vida humana, también hay algunas amenazas, tanto orgánicas como mecánicas. Las segundas han cobrado vida propia, al estilo de las máquinas de Horizon Zero Dawn, y se mueven como animales silvestres. En otras palabras, los enemigos no son activamente hostiles, sino que se comportan como organismos de un ecosistema y, quizá, se sientan amenazados por vuestra presencia o quieran hacerse con la electricidad del Caretaker.

Sea como fuere, tendréis que prepararos para estos encuentros, pues el equipo de Channel37 me envió a un punto más avanzado del juego en el que contaba con un fusil de pulsos decente cargado a través de la fuente de alimentación de mi Caretaker. Puede que un par de disparos basten para eliminar a los seres con tentáculos aferrados al lateral de la estación, pero las masas orgánicas amorfas más grandes y los enjambres de avispas que hay sobre el tejado requieren más potencia de fuego, así que un disparo cargado es más eficaz. En función del tipo de enemigo al que os enfrentéis, habrá armas más efectivas que otras, como las que funcionan con electricidad frente a otras máquinas.
Eso sí, cuesta ver del todo la misión principal de salvar a la humanidad en una breve demo. Por suerte, el director creativo Antti Ilvessuo no dudó en mostrarme un modo de depuración para desarrolladores con el que me enseñó el proceso de creación de una nueva vida humana en cuestión de minutos, algo que se tarda al menos 10 horas de juego en alcanzar la primera vez.
En pocas palabras, dado que los humanos ya no pueden vivir en el planeta, la humanidad se ha trasladado a las estrellas, pero son incapaces de reproducirse allí. Por este motivo, el Caretaker debe repoblar la nueva colonia espacial humana recuperando las simientes humanas y criándolas en el Lazarus Complex. Y eso no es todo: tendréis que hacerlos crecer a partir de una simiente hasta que se conviertan en humanos completos, pero para ello necesitaréis tiempo y recursos, como agua potable, electricidad y comida que tendréis que ir cultivando. Además, puesto que estáis creando a humanos adultos, también tendréis que darles recuerdos; por eso, es importante que vayáis recolectando juguetes, libros y fotografías para moldear su personalidad pese a que no estemos ante un simulador de colonia como tal.

Así, culminaréis el envío de los humanos que hayáis creado al espacio para que se sumen a la colonia. Sin embargo, para ello, tendréis que restaurar la infraestructura de lanzamiento y aseguraros de tener los códigos de lanzamiento, el combustible y los sistemas de navegación necesarios. La secuencia de lanzamiento, eso sí, resulta tan gratificante como la del centro de control de misión de la NASA, desde la emocionante cuenta atrás hasta la trayectoria curva del cohete en órbita. Resulta difícil imaginar una forma más satisfactoria de ilustrar cómo estáis salvando a la humanidad con cada simiente humana.
The Last Caretaker llegará pronto a la Epic Games Store en acceso anticipado y ya podéis añadirlo a vuestra lista de deseos.
